Mujeres en Lugares  de Decisión en Argentina

Poder Ejecutivo

La presencia de mujeres en los máximos cargos ejecutivos de mujeres en los máximos cargos ejecutivos de la Administración Pública Nacional siempre ha sido escasa. Según el estudio Mujeres en Argentina, hasta 1999 sólo hubo dos ministras: en 1989, en el Ministerio de Relaciones Exteriores, y entre 1996 y 1999, en Educación. En 1999, del conjunto de las 16 Secretarías que dependen directamente de Presidencia, el 19% contaba con una mujer a cargo (Recursos Naturales y Desarrollo Sustentable, Cultura y Pequeña y Mediana empresa). En 1994 el porcentaje era del 10%. La representación femenina en los cargos más jerarquizados de los Ministerios era del 11%. Sobre un total de 46 Secretarías Ministeriales, cinco estaban a cargo de Mujeres: Función Pública, Equidad Fiscal, Asuntos institucionales, Relaciones con la Comunidad, Asuntos Consulares y Generales. El porcentaje era del 8% si se tiene en cuenta las Subsecretarías Ministeriales: de un total de 110, sólo 9.

Sin embargo, esta tendencia comienza a virar durante el gobierno de Nestor Kirchner con la incorporación de tres ministras al Gabinete Nacional, dos de ellas en ministerios típicamente masculinos: Ministerio de Defensa, a cargo de Nilda Garré; y el Ministerio de Economía con Felisa Miceli; y Alicia Kirchner en Desarrollo Social. A su vez, se debe resaltar la presencia de dos mujeres en la Corte Suprema de Justicia de la Nación sobre un total de 7 (siete) ministr@s. En el año 2007, Cristina Fernández se convierte en la primera Presidenta electa de la Nación Argentina y se suma a la feminización de los máximos cargos ejecutivos en América del Sur junto con la presidenta chilena Michael Bachelet. En el resto del mundo son jefas de Estado la alemana Angela Merkel; la finlandesa Tarja Jalonen; la irlandesa Mari McAleese; la liberiana, Ellen Johnson Sirleaf; la primera ministra mozanbicana, Luisa Diogo; la neozelandesa, Helen Clark; la filipina, Gloria Macapagal Arroyo; y la coreana del sur, Han Myung-sook.

En la actualidad (2009), el Gabinete Nacional tiene 3 (tres) mujeres ministras sobre un total de 12 (doce) ministerios. Esto demuestra que todavía hay mucho por hacer, por eso el ISPM continúa en campaña por el 50 y 50 en los lugares de decisión.

Si se analiza por sexo, la cantidad de mujeres que ocupan cargos jerárquicos en el Gabinete Nacional a Julio de 2009 es el siguiente:

  1. Ministerios: 3/12. (Producción, Defensa y Desarrollo Social)
  2. Secretarías y Subsecretarías de Presidencia: 0/8.
  3. Secretarías y Subsecretarías de la Jefatura de Gabinete de Ministros: 1/14.
  4. Secretarías, Subsecretarías y Direcciones del Ministerio del Interior: 2/7.
  5. Secretarías y Subsecretarías del Ministerio de Economía y Finanzas Públicas: 2/8.
  6. Secretarías y Subsecretarías del Ministerio de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto: 0/7.
  7. Secretarías y Subsecretarías del Ministerio de Planificación Federal, Inversión Pública y Servicios: 0/5.
  8. Secretarías y Subsecretarías del Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social: 2/5.
  9. Secretarías y Subsecretarías del Ministerio de Salud: Sin datos.
  10. Secretarías y Subsecretarías del Ministerio de Defensa: 0/4.
  11. Secretarías, Subsecretarías y demás organismos del Ministerio de Desarrollo Social: 5/20.
  12. Secretarías y Subsecretarías del Ministerio de Justicia, Seguridad y Derechos Humanos: 1/6.
  13. Secretarías y Subsecretarías del Ministerio de Educación: 0/2.
  14. Secretarías,  Subsecretarías y demás organismos del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva: 5/12
  15. Secretarías y Subsecretarías del Ministerio de Producción: 0/3.

Fuente: Elaboración propia según página Web de Presidencia de la Nación. Julio de 2009.

MUJERES EN PUESTOS DE PODER EN EL PODER EJECUTIVO POR PROVINCIA

 

PODER EJECUTIVO*

C.A.B.A

 

Cantidad

  1/11

%

9%

Otros

-

TIERRA DEL FUEGO

 

Cantidad

 2/7

%

28,5%

Otros

Gobernadora

CHUBUT

 

Cantidad

 1/8

%

12.5%

NEUQUÉN

 

Cantidad

 1/6

%

16,6%

Otros

Vicegobernadora

MENDOZA

 

Cantidad

 1/8

%

12.5%

SAN JUAN

 

Cantidad

 1/7

%

14,2%

SANTA FÉ

 

Cantidad

2/12

%

8,3%

Otros

Vicegobernadora

ENTRE RÍOS

 

Cantidad

0/3

%

0%

CORRIENTES

 

Cantidad

 1/6

%

16,6%

SALTA

 

Cantidad

0/10

%

20%

FORMOSA

 

Cantidad

2/9

%

22.5%

JUJUY

 

Cantidad

2/7

%

28.5%

SANTIAGO DEL ESTERO

 

Cantidad

1/7

%

14,20%

RÍO NEGRO

 

Cantidad

  1/7

%

14,28%

LA PAMPA

 

Cantidad

1/6

%

16.6%

CÓRDOBA

 

Cantidad

0/10

%

0%

CATAMARCA

 

Cantidad

0/7

%

0%

Otros

Vicegobernadora

CHACO

 

Cantidad

1/6

%

16.6%

LA RIOJA

 

Cantidad

0/2

%

0%

Otros

Vicegobernadora

SAN LUIS

 

Cantidad

7/13

%

53,86%

SANTA CRUZ

Sin datos. 

BUENOS AIRES

 

Cantidad

1/10

%

10%

MISIONES

 

Cantidad

1/7

%

9,09%

Otros

Vicegobernadora

 TUCUMÁN

 

Cantidad

2//8

%

25%

* Se incluyen solo Ministerios.-

 Fuente: Elaboración propia con información de las páginas Web de las provincias. Julio 2009.

Generalmente, las mujeres en puestos de liderazgo tienden a concentrarse en agencias del Estado de menor rango y referidos a temáticas sociales como Educación y Desarrollo Social.
A excepción de la Constitución de la Ciudad de Buenos Aires (1996) que dispone cuotas en organismos colegiados, descentralizados y de contralor ("que no siempre se cumple", dice el Contrainforme CEDAW de 2002), no existen en el ámbito nacional o provincial legislación ni políticas públicas que establezcan acciones positivas en razón de género para los Poderes Ejecutivos.

Poder Legislativo

Según Marysa Navarro, en el prólogo del libro Cómo las mujeres cambian la política, de Philipe Bataille y Francoise Gaspard, "la Argentina en particular ofrece un caso interesante por ser éste un país en el cual las mujeres tuvieron altos índices de representación en las tres primeras elecciones en que participaron (1951, 1953 y 1955), índices excepcionales en aquel entonces en el nivel mundial, que no pudieron reproducirse hasta fines de siglo. Si bien la Argentina fue el octavo país latinoamericano en dar el voto a las mujeres (el primero fue Ecuador, que lo hizo en 1929, seguido por Brasil y Uruguay, ambos en 1932, y el último Paraguay, en1961), las mujeres argentinas llegaron a su primera elección en condiciones excepcionales".

En primer lugar, desde principios del siglo XX tenían un movimiento feminista que contó con figuras de relieve como Cecilia Grierson, Julieta Lanteri Renshaw, la dirigente socialista Alicia Moreau de Justo y su compañera de militancia Sara Justo, y la radical Elvira Rawson de Dellepiane. Las residentes de la provincia de Santa Fe obtuvieron el derecho al voto en las elecciones municipales en 1921 y las de San Juan lo consiguieron en 1927 para elecciones municipales y provinciales".

Estos intentos se derrumbaron durante la "década infame". La Ley 13.010 que otorgó el voto a la mujer fue en 1947 con la gestión peronista y el impulso dado por Eva Perón que crea el Partido Peronista Femenino en 1949.
En las elecciones de 1951 votaron 3.816.460 mujeres por primera vez y 2.441.558 (o sea, 63,9 %) lo hicieron por Perón. Fueron electas 23 diputadas y 6 senadoras, todas peronistas. Una mujer fue Vicepresidenta de Diputados y otra Vicepresidenta segunda de Senadores.

En las siguientes elecciones parlamentarias (1953 y 1955), los porcentajes de ambas cámaras se ampliaron, de nuevo con legisladoras peronistas. Cuando se produjo el golpe militar contra Perón, el número de diputadas había llegado a 37 y el de senadoras a 8, siendo los porcentajes de 16 % y 25 % respectivamente.

Con el peronismo proscripto, las fuerzas armadas llamaron a elecciones en 1958 y varios partidos presentaron listas con mujeres. Fueron elegidas 4 por el Partido Radical Intransigente (UCRI). Con el fin de la proscripción, las mujeres volvieron al Senado. En 1973, fueron electas 3 senadoras, todas del Frente Justicialista de Liberación (FREJULI). En Diputados entraron 20 en total, 18 por el FREJULI, una por la UCRI y otra por el Movimiento Popular Jujeño.

Con la vuelta de la democracia en 1983, volvieron las mujeres al Parlamento aunque de forma limitada: 12 diputadas (6 por la UCR, 5 por el PJ y una por el bloquismo de San Juan). Las elecciones parlamentarias de 1985 y 1987 y las presidenciales de 1989 tampoco significaron un cambio cualitativo en la presencia de mujeres en el parlamento. Sin embargo, Navarro destaca el resurgimiento del movimiento feminista aún dentro de los partidos tradicionales. Durante el gobierno de Alfonsín, se creó la Subsecretaría de la Mujer y durante el de Menem, el Consejo Nacional de la Mujer y el Gabinete de Consejeras Presidenciales compuesto por 9 mujeres con rango de Secretarias de Estado.

En el año 1991 fue sancionada la Ley 24.012 conocida como Ley de cupo femenino, que busca promover la participación efectiva de mujeres en el Parlamento. La ley establece que las listas partidarias deberán estar integradas por mujeres en un mínimo del 30% de l@s candidat@s a los cargos por elegir y en proporciones de resultar elegidas. El proyecto fue presentado por Margarita Malharro de Torres, senadora radical por Mendoza, que recogió la propuesta formulada por mujeres radicales independientes.

El 28 de diciembre del 2000, Fernando De la Rúa firmó el decreto por el cual la ley de cupo se extendió al Senado y se aplicó en las elecciones de octubre del 2001.

Según el Contrainforme al CEDAW 2002 elaborado por las ONGs, el 30 % de piso se convirtió en techo porque funciona como límite máximo. "Por otra parte, las mujeres no ocupan, salvo excepciones, cargos importantes dentro del Congreso, ni jefaturas de bloques partidarios ni presidencias de comisiones legislativas importantes. Dicho en otras palabras, acceden a un porcentaje de cargos electivos pero no al poder real." Con respecto al análisis de los partidos políticos, el Contrainforme señala que "todavía es el establishment partidario el que define los nombres de mujeres y varones que participan en las elecciones." Los partidos aún no han adecuado sus cartas orgánicas al Artículo 37 de la Constitución Nacional de 1994 que los obliga a incorporar a un mínimo de 30 % de mujeres en sus cuerpos directivos. Sólo la Constitución de la Ciudad de Buenos Aires prevé acciones positivas en el acceso a los recursos económicos en los partidos políticos pero tampoco se ha cumplido.

Conformación de las Cámaras Legislativas Nacionales a Octubre de 2008

 

Cantidad

Porcentaje

Senadores

45

62,5%

Senadoras

27

37,5%

Total

72

100,00

 

Cantidad

Porcentaje

Diputados

153

59,7%

Diputadas

103

40,23%

Total

256

100,00

Participación de las mujeres en las legislaturas provinciales a Octubre de 2008 (en porcentuales):


PROVINCIA

Total General

Total Mujeres

Porcentual de Mujeres

Buenos Aires

138

37

26,8

Catamarca

57

17

29,82

Chaco

32

12

37,5

Chubut

27

8

29,63

Ciudad de Bs. As.

60

21

35

Córdoba

67

20

28,8

Corrientes

39

15

38,46

Entre Ríos

45

5

11,11

Formosa

30

11

36,66

Jujuy

47

13

27,65

La Pampa

26

7

26,9

La Rioja

23

2

8,69

Mendoza

INFORMACION NO DISPONIBLE

Misiones

40

12

30

Neuquén

35

11

31,40

Río Negro

43

18

41,86

Salta

83

19

22,89

San Juan

34

4

11,76

San Luis

INFORMACION NO DISPONIBLE

Santa Cruz

24

5

20,83

Santa Fe

69

17

24,6

Sgo. del Estero

50

23

46,00

Tierra del Fuego

15

4

26,6

Tucumán

49

12

24,48

TOTAL

1033

293

28,36

Fuente: Elaboración propia según Webs de las provincias.

La Cámara de Diputados de la Nación actualmente está dividida en 45 comisiones permanentes de las cuales 17 son presididas por mujeres, es decir el 37,7%.

Comisiones y Presidentas:

COMISION

PRESIDENTA

Población y Desarrollo Humano

MOISÉS, MARÍA CAROLINA

Análisis y Seg. de las Normas Tributarias y Prev.

VÁZQUEZ DE TABERNISE, SILVIA BEATRIZ

Economías y Desarrollo Regional

DE LA ROSA, MARÍA GRACIELA

Transportes

DAHER, ZULEMA BEATRIZ

Energía y Combustibles

BERTONE, ROSANA ANDREA

Comercio

GARCÍA, MARÍA TERESA

Legislación Penal

CÉSAR, NORA NOEMÍ

Prevención de Adicciones y Control del Narcotráfico

GIANNETTASIO, GRACIELA MARÍA

Tercera Edad

GONZALEZ, MARÍA AMÉRICA

Minería

HERRERA, GRISELDA NOEMÍ

Juicio Político

LEGUIZAMON, MARÍA LAURA

Familia, Mujer, Niñez y Adolescencia

DI TULLIO, JULIANA

Vivienda y Ordenamiento Urbano

BEVERAGGI, MARGARITA BEATRIZ

Educación

PUIGGRÓS, ADRIANA VICTORIA

Asuntos Constitucionales

CAMAÑO, GRACIELA

Libertad de Expresión

GIUDICI, SILVANA MYRIAM

Legislación General

IBARRA, VILMA LIDIA


En la Cámara de Diputados, de un total de 35 bloques partidarios, 10 son precedidos por mujeres; es decir el 28,57%.

BLOQUE

INTEGRANTES

PRESIDENTA

Partido Socialista

10

Augsburger, Silvia

Movimiento Popular Neuquino

3

Comelli, Alicia Marcela

Renovador de Salta

2

Diez, María Inés

Memoria y Democracia

1

Morandini, Norma Elena

Frente Producción y Trabajo

1

Marino, Adriana del Carmen

Guardia Peronista

1

Spatola, Paola Rosana

Unidad Federalista (Pa.U.Fe)

1

Tomaz, Adriana Elisa

Frente por los Derechos Ciudadanos

1

Ginzburg, Nora Raquel

Justicialismo Republicano

1

Velarde, Marta Sylvia

Partido de la Concertación - Forja

1

Vázquez de Tabernise, Silvia Beatriz

En el caso del Senado Nacional, de 28 Comisiones permanentes -excluyendo las dos Bicamerales y la Comisión Fiscalización de los Órganos y Actividades de Seguridad Interior que está vacante-,  9 son presididas por mujeres, el 32,14%.

Comisiones y Presidentas:

COMISION

PRESIDENTA

Agricultura, Ganadería y Pesca

GIUSTI, SILVIA ESTER

Asuntos Administrativos y Municipales

QUINTELA, TERESITA NICOLASA

Coparticipación Federal de Impuestos

RIOFRÍO, MARINA RAQUEL

Defensa Nacional

PERCEVAL, MARÍA CRISTINA

Educación y Cultura

OSUNA, BLANCA INÉS

Salud y Deporte

GIRI, HAIDE DELIA

Población y Desarrollo Humano

GALLEGO, SILVIA ESTER

Seguridad Interior y Narcotráfico

ESCUDERO, MARGARITA

Defensoría del Pueblo

LATORRE, ROXANA ITATÍ

Turismo

FELLNER, LILIANA BEATRIZ


Sobre un total de 17 bloques políticos, solo 6 son presididos por mujeres en el Senado, el 41%:

BLOQUE

INTEGRANTES

PRESIDENTA

Afirmación para una República Igualitaria

2

Díaz, Maria Rosa

Concertación Plural

2

Sánchez, María Dora

Fuerza Republicana

2

Pinchetti de Sierra Morales, Delia Norma

Justicialista para el Diálogo de los Argentinos

1

González de Duhalde, Hilda Beatriz

Justicialista San Luis

2

Negre de Alonso, Liliana Teresita

Partido Nuevo

1

Viudes, Isabel Josefa


Sobre un total de 17 bloques políticos, solo 6 son presididos por mujeres en el Senado, el 41%:

BLOQUE

INTEGRANTES

PRESIDENTA

Afirmación para una República Igualitaria

2

Díaz, Maria Rosa

Concertación Plural

2

Sánchez, María Dora

Fuerza Republicana

2

Pinchetti de Sierra Morales, Delia Norma

Justicialista para el Diálogo de los Argentinos

1

González de Duhalde, Hilda Beatriz

Justicialista San Luis

2

Negre de Alonso, Liliana Teresita

Partido Nuevo

1

Viudes, Isabel Josefa

 Fuente: Elaboración propia sobre datos provistos por la página Web del Senado.

Ley de cupos en la Argentina: análisis de su impacto en la década de los noventa.

En la década de los 90’, se constató que la ley de cupo tuvo su impacto positivo y multiplicador: 22 de 25 provincias argentinas cuentan con la ley de cupo para las elecciones de diputadas provinciales. Sin embargo, este avance normativo no significó un reconocimiento y puesta en práctica explícito en los partidos políticos.

En las elecciones de Constituyentes para la reforma a la Constitución Nacional, realizada en abril de 1994, se cometieron algunas violaciones con las cuotas, sin embargo, los resultados muestran un aumento sustantivo de mujeres. De un total de 333 convencionales, 72 fueron mujeres, es decir el 21,6%. El mayor porcentaje correspondió a Chubut y Formosa, donde las mujeres fueron el 42,85 de los elegidos. En provincia de Buenos Aires, las 25 elegidas fueron el 26,4% del total.

El período que comienza en 1983 con la recuperación de la democracia se caracteriza porque desde ese año siempre ha habido legisladoras. En la cámara de diputados la representación femenina comienza a niveles bajos pero aumenta significativamente desde 1993, hasta un inédito 27,2% en 1995 - 97 que se mantiene en un 27,6% en 1999. Esta suba se explica por el uso del cupo obligatorio del 30% establecido en 1991 por la Ley Nº 24.012 para las candidaturas a diputad@s nacionales. Si bien la ley establece que las mujeres deben ser ubicadas en lugares "elegibles", el incremento resultante fue gradual, probablemente por efecto de la renovación parcial de la cámara de diputados.

El aumento de la representación femenina después de la Ley de Cupo es significativo. Observamos que en el año 1995 todas las provincias tienen representantes mujeres, salvo Río Negro y Catamarca, provincia esta última que hasta 1997 jamás tuvo representación femenina en la cámara. Cabe destacar que hay sólo dos distritos que siempre tuvieron representación femenina (Ciudad de Buenos Aires y Jujuy) y que en el período 1995-97 varias provincias "chicas" tenían fuerte representación femenina: San Juan con el 50% de sus diputados siendo mujeres, Chaco y Misiones con 42,9% y San Luis y Santa Cruz con 40%. En el total de la cámara, los distritos que en 1995-97 tuvieron mayor número de mujeres son Bs. As. (21 diputadas, 30% de todas las diputadas), Ciudad de Buenos Aires (8 y 11,4%), Santa Fe (6 y 8,6%) y Córdoba (4 y 5,7%). Si consideramos todo el período 83-97, Córdoba es la provincia que más mujeres aportó a la Cámara en 1983, mientras que a partir de 1995 y hasta el 91, la Capital llevó la delantera, uniéndosele Bs. As. A partir del '87, para mantener el puesto, esta última, hasta 1999.

Con respecto a la participación femenina en las comisiones, en Diputados, en 1983 había mujeres en 15 comisiones, en 1995-97 había en 38 de 39. Se ha observado que las legisladoras tienden a concentrarse en algunas comisiones y más específicamente en las que tiene que ver más con intereses tradicionalmente "femeninos". Esto queda confirmado cuando se observa que en ambas cámaras las comisiones de Minoridad y Familia y de Familia Mujer y Minoridad, respectivamente, son aquéllas en donde se concentran. El 91,7% de los miembros de la última comisión en diputados, en 1995-97 eran mujeres. "Podemos tener voz, voto, opinar, pero eso no lleva generalmente a conducir otros sectores que no sean considerados espacios femeninos, como por ejemplo acción social, educación, salud (...). Todavía no se nos considera a las mujeres para áreas como defensa, y ni siquiera para el manejo del presupuesto, la utilización de fondos dentro del propio partido" (Marcela Bordenave).

Hasta la ley de cupos, ninguna mujer había participado en las comisiones de Asuntos Constitucionales, Presupuesto y Hacienda, Finanzas y Vivienda (siendo las dos primeras comisiones de mucha importancia y de participación exclusivamente masculina).

Año 1992: Se registra un total de 43 comisiones de las cuales 9 son especiales. De las 34 comisiones permanentes, 33 comisiones fueron presididas por varones, siendo la comisión de Familia, Mujer y Minoridad la única presidida por una mujer y en la cual se registra una participación femenina del 36% (9 mujeres). Las comisiones que cuentan con la Vicepresidencia Primera ocupada por una mujer son 4: Comisión de Educación, de Familia, Mujer y Minoridad, de Asuntos Municipales y de Peticiones, Poderes y Reglamentos. En las comisiones especiales se registra una presidencia femenina en Comisión Bicameral del Estado.

Año 1993: Hubo un total de 41 comisiones de las cuales 33 eran permanentes y 8 especiales. En las comisiones permanentes hubo un total de 31 presidencias masculinas y 2 femeninas siendo estas: Comisión de Familia, Mujer y minoridad y la Comisión de Drogadicción.
Las vicepresidencias primeras ocupadas por Mujeres eran las comisiones: De educación, De Familia, Mujer y minoridad, de peticiones Poderes y reglamento.
En la comisión Bicameral de Reforma del Estado se contó con la presidencia de una mujer.

Año 1994: Total de comisiones 46 de las cuales 38 son permanentes y 8 especiales, en las comisiones permanentes tenemos 35 presidencias masculinas y 3 femeninas siendo estas comisiones las siguientes: de Familia, Mujer y Minoridad, De Turismo y de Recursos Naturales y Conservación del Ambiente Humano. Total de vicepresidencias primeras: 5 y son: de Cultura, Familia, Mujer y Minoridad, de Economías y Desarrollo Regional, de Recursos Naturales y Conservación del Ambiente Humano.
Con respecto a las especiales tanto las presidencias como las vicepresidencias primeras son ocupadas en su totalidad por varones.

Año 1995: Se registra un total de 48 comisiones de las cuales 3 son permanentes y 10 son especiales. De las permanentes se cuentan 3 presidencias femeninas. Comisión de Familia, Mujer y Minoridad, de Recursos Naturales y Conservación del Ambiente Humano y de Turismo y 35 masculinas. Las vicepresidencias primeras ocupadas por mujeres son 4 en las siguientes comisiones: de Familia, Mujer y Minoridad, de Tercera Edad, de Economías y Desarrollo Regional y de Recursos Naturales y Conservación de los Recursos Humanos. Y en las comisiones especiales se cuenta con una sola vicepresidencia primera en la comisión de parlamentaria mixta revisora de cuentas de la administración.

Año 1996: De un total de 47 comisiones se registran 39 permanentes y 8 especiales. En las cuales hay 35 presidencias masculinas y 4 femeninas en las siguientes comisiones: de Familia y Minoridad, de Peticiones, Poderes y Reglamento, de Recursos Naturales y Conservación del Ambiente Humano, de Turismo, de Derechos Humanos y Garantías.

Las comisiones que cuentan con vicepresidencias primeras femeninas son 9: C. de Asuntos Constitucionales, C. de Cultura, de Justicia, de Acción Social y Salud Pública, de Familia, Mujer y Minoridad, de Tercera Edad, de Obras Públicas, de Recursos Naturales y Conservación del Ambiente Humano y de Turismo.
En las comisiones especiales tenemos una presidencia femenina en la comisión sobre modernización del funcionamiento parlamentario y una vicepresidencia primera en la comisión parlamentaria mixta revisora de cuentas de la administración.

Año 1997: De un total de 46 comisiones, 40 son permanentes y 6 especiales. En las permanentes contamos con un total de 35 presidencias masculinas y 5 femeninas en las siguientes comisiones: de Familia, Mujer y Minoridad, de Peticiones, Poderes y Reglamentos, de Turismo, de Recursos Naturales y Conservación del Ambiente Humano, de Derechos Humanos y Garantías. Las comisiones que cuentan con vicepresidencias primeras femeninas son siete: de Asuntos Constitucionales, de Cultura, de Justicia, de Acción Social y Salud Pública, de Familia, Mujer y Minoridad, de Recursos Naturales y Conservación del Ambiente Humano.

En las comisiones especiales se registra una presidencia femenina en la comisión sobre Modernización del Funcionamiento Parlamentario, siendo la vicepresidencia femenina en la misma comisión.

Año 1998: Tenemos un total de 51 comisiones de las cuales 45 son permanentes y 6 especiales. En las comisiones permanentes hay un total de 36 presidencias masculinas y 9 femeninas: de Cultura, de Familia, Mujer y Minoridad, de Peticiones, Poderes y Reglamento, de Recursos Naturales y Conservación del Ambiente Humano, de Turismo, de Minería, de Drogadicción, de Derechos Humanos y Garantías y de Discapacidad.

El total de vicepresidencias primeras es de 13 en las siguientes comisiones: de Asuntos Constitucionales, de Educación, de Previsión y Seguridad Social, de Acción Social y Salud Pública, de Familia, Mujer y Minoridad, de Obras Públicas, de Agricultura, de Recursos Naturales y Conservación del Ambiente Humano, de Minería, de Drogadicción, de Análisis y Seguimiento del Cumplimiento de las Normas Tributarias y Previsionales, de Población y Recursos Humanos y de Libertad de Expresión.

En las comisiones especiales se registra una presidencia femenina en las Comisión Bicameral de la Mujer.

Año 1999: se registra un total de 50 comisiones de las cuales 45 son permanentes y 5 especiales. Tenemos 36 presidencias masculinas y 9 presidencias femeninas en las comisiones de Cultura, Familia, Mujer y Minoridad, Peticiones Poderes y Reglamento; Recursos Naturales y Conservación del Ambiente Humano; Turismo; Minería, Drogadicción, Derechos Humanos y Garantías y de Discapacidad.

Las vicepresidencias primeras son 15, en las siguientes comisiones: de Asuntos Constitucionales, de Educación, de Previsión y Seguridad Social, de Acción Social y Salud Pública, de Familia, Mujer y Minoridad, de Obras Públicas, de Agricultura, de Comunicaciones e Informática, de Recursos Naturales y Conservación del Ambiente Humano, de Economía, de Minería, de Drogadicción, de Análisis y Seguimiento del Cumplimiento de las Normas Tributarias y Previsionales, de Asuntos Cooperativos y Mutuales y de Libertad de Expresión. En las comisiones especiales tenemos una presidencia femenina en la Comisión Bicameral de la Mujer.

Desde el punto de vista cualitativo, podría suponerse que la vigencia de la ley de cupo, además de incrementar la participación femenina, acrecentaría la cantidad de proyectos que incumben a la mujer. Sin embargo, muy pocos proyectos presentados por legisladoras han sido sancionados (sólo seis en el período 1991 a 1998). Si se amplia el espectro abarcando a todos aquellos proyectos de ley presentados por mujeres que hubiesen recibido, al menos, media sanción, se encuentra que la mayor parte de estos proyectos se mueven en ámbitos que, tradicionalmente, se señalan como femeninos. Entre ellos se destacan salud, minoridad y violencia. A esto se suma que no todos los proyectos presentados por diputadas nacionales hacen referencia a la mujer; de aquellos que la involucran no todos tienen una única perspectiva de género.

Las mujeres que asumieron gracias al cupo no cambiaron la política según lo esperado pero también es cierto que muchas con conciencia de género no habrían llegado si no fuera por esta ley. Muchas han asumido una modalidad patriarcal para manejarse en los lugares de poder. Hay un establishment político y la representación femenina en general no escapa a la lógica de la inclusión de los/las familiares y leales a los que más poder concentran en cada partido y provincia.

Excepcionalmente llegan a los lugares de decisión personas que representan voces alternativas ya sea por partidos o grupos minoritarios. En este sentido, el sistema D'Hont y el piso bajo para el acceso de estas voces son más garantía. Además debe reglamentarse la representación interna en los partidos con D'Hont en las internas partidarias y sistemas de cuotas.

Es manifiesto que las mujeres en los Parlamentos nacional y provinciales posibilitaron la sanción de leyes sobre violencia, salud reproductiva y otras acciones positivas.

Poder Judicial

En la Corte Suprema de Justicia de la Nación actual, de 7 (siete) miembros 2 (dos) son mujeres: la actual vicepresidenta de la Corte, Dra. Elena Highton de Nolasco; y la Ministra Dra. Carmen María Argibay.

Como la Argentina es un estado federal, conviven distintos ordenamientos jurídicos: federal, provincial y municipal. A fines de los noventa -según Mujeres en Argentina - si se toman en cuenta los tribunales de primera y segunda instancia, las fiscalías y el ministerio público en todos sus fueros, la representación de mujeres en el nivel federal es del 20% en el total de los cargos de jueces, fiscalías y procuraciones de todas las instancias.

A nivel provincial, la representación femenina en Mendoza es del 35%, Córdoba 26%, Catamarca 38%, Chubut 37%, Chaco 45%, Santa Fe 29% y Buenos Aires 28%.

La distribución en el interior de la justicia federal es: en Cámaras federales (2ª instancia) las mujeres ocupan el 13%, porcentaje que aumenta al 15% en la Ciudad de Buenos Aires. En los juzgados de 1ª instancia, las mujeres constituyen el 19%, cifra que crece a 31% en la ciudad.

En el Contrainforme a la CEDAW 2002 de las ONGs, se afirma "no existe legislación que establezca acciones positivas en el ámbito del Poder Judicial, salvo en la Constitución de la Ciudad de Buenos Aires que estableció cuotas por género desde el año 1996 para el Tribunal Superior de la Ciudad, los Tribunales colegiados y el Consejo de la Magistratura".

MUJERES EN PUESTOS DE PODER EN EL PODER JUDICIAL POR PROVINCIA – 2008.

 

PODER JUDICIAL*

C.A.B.A

 

Cantidad

 2/4

%

50%

Otros

 

TIERRA DEL FUEGO

 

Cantidad

 1/3

%

33,3%

Otros

 Presidenta

CHUBUT

 

Cantidad

0/2

%

0%

NEUQUÉN

 

Cantidad

0/5

%

0%

MENDOZA

INFORMACION NO DISPONIBLE

SAN JUAN

 

Cantidad

0/5

%

0%

SANTA FÉ

 

Cantidad

 1/6

%

16,6%

Otros

 

ENTRE RÍOS

 

Cantidad

0/2

%

0%

CORRIENTES

 

Cantidad

0/5

%

0%

SALTA

 

Cantidad

 2/6

%

33,3%

FORMOSA

 

Cantidad

 1/5

%

20%

JUJUY

 

Cantidad

1/5

%

20%

SANTIAGO DEL ESTERO

 

Cantidad

0/5

%

0%

RÍO NEGRO

 

Cantidad

0/3

%

0%

LA PAMPA

 

Cantidad

 1/4

%

25%

CÓRDOBA

 

Cantidad

 3/6

%

50%

CATAMARCA

 

Cantidad

 1/3

%

33%

CHACO

 

Cantidad

 1/5

%

20%

LA RIOJA

INFORMACION NO DISPONIBLE

SAN LUIS

 

Cantidad

0/4

%

0% 

SANTA CRUZ

 

Cantidad

 1/4

%

25%

Otros

Presidenta

BUENOS AIRES

 

Cantidad

 1/7

%

22,22%

MISIONES

 

Cantidad

 2/7

%

28,50%

 TUCUMÁN

 

Cantidad

 1/5

%

20%

* Se refiere únicamente a la composición del Supremo Tribunal de Justicia. 2008.

Fuente: Elaboración propia.

Porcentaje de Juezas en la Justicia Federal en todo el país año 2003.

 

Total de Nº
de Miembros

Total de
 mujeres

%

Cámaras Federales

245

34

13,88%

Juzgados Federales de 1ra Instancia y Tribunales Orales Federales

245

40

16,32%

Fuente: Consejo Nacional de la Mujer.

En la Justicia Nacional, que rige en el territorio de la Ciudad de Buenos Aires, se registran los siguientes datos, divididos por Instancias:

Porcentaje de juezas en las Cámaras Nacional de Apelaciones al 2003.

Fuero

Total

Mujeres

Varones

% de Mujeres

En lo Civil

39

9

30

23,08 %

En lo Comercial

15

3

12

20,0 %

En lo Criminal y Correccional

15

0

15

0,0 %

De Apelación del Trabajo

30

6

24

20,0 %

De Casación Penal

13

3

10

23,08 %

De Apelación en lo Penal Económico

6

0

6

0,0 %

Fuente: Consejo Nacional de la Mujer.


Porcentaje de Juezas, en la Justicia Nacional de Primera Instancia 2003.

Fuero

Total

Mujeres

Varones

% de Mujeres

Civiles

110

41

69

37,27 %

Comerciales

26

7

19

26,9%

Tribunal Oral en lo Criminal

90

15

75

16,67 %

De Instrucción

49

8

41

16,33 %

Penal Económico

8

0

8

0,0 %

Del Trabajo

80

38

42

47,50 %

Fuente: Consejo Nacional de la Mujer.


Porcentajes de Juezas en los Poderes Judiciales Provinciales al 2003.

Buenos Aires

Instancias

Miembros

Varones

Mujeres

% Mujeres

Cámaras

202

181

21

10,4

Juzgados

801

532

269

33,6

Catamarca

Instancias

Miembros

Varones

Mujeres

%Mujeres

Cámaras

15

13

2

13,3

Juzgados

25

18

7

28

Chaco

Instancias

Miembros

Varones

Mujeres

%Mujeres

Cámaras

37

19

18

48,6

Juzgados

29

9

20

69

Chubut

Instancias

Miembros

Varones

Mujeres

%Mujeres

Cámaras

24

17

7

29,2

Juzgados

25

6

19

76

Córdoba

Instancias

Miembros

Varones

Mujeres

%Mujeres

Cámaras

151

116

35

23,2

Juzgados

146

93

53

36,3

Corrientes

Instancias

Miembros

Varones

Mujeres

%Mujeres

Cámaras

35

31

4

11,4

Juzgados

59

31

28

47,5

Entre Ríos

Instancias

Miembros

Varones

Mujeres

%Mujeres

Cámaras

30

27

3

10

Juzgados

50

38

12

24

Formosa

Instancias

Miembros

Varones

Mujeres

%Mujeres

Cámaras

9

7

2

22,2

Juzgados

30

13

17

56,7

Jujuy

Instancias

Miembros

Varones

Mujeres

%Mujeres

Cámaras

25

16

9

36

Juzgados

32

23

9

28,1

La Pampa

Instancias

Miembros

Varones

Mujeres

%Mujeres

Cámaras

17

16

1

5,9

Juzgados

22

17

5

22,7

La Rioja

Instancias

Miembros

Varones

Mujeres

%Mujeres

Cámaras

27

21

6

22,2

Juzgados

18

12

6

33,3

Mendoza

Fuero

Miembros

Varones

Mujeres

% Mujeres

Cámaras

82

61

21

25,6

Juzgados

115

57

58

50,4

Misiones

Instancias

Miembros

Varones

Mujeres

%Mujeres

Cámaras

20

11

9

45

Juzgados

40

25

15

37,5

Neuquén

Instancias

Miembros

Varones

Mujeres

%Mujeres

Corte Suprema

5

4

1

20

Juzgados

23

14

9

39,1

Río Negro

Instancias

Miembros

Varones

Mujeres

%Mujeres

Cámaras

42

37

5

12

Juzgados

39

29

10

25,6

Salta

Instancias

Miembros

Varones

Mujeres

%Mujeres

Cámaras

32

26

6

18,7

Juzgados

58

39

19

32,8

Santa Cruz

Instancias

Miembros

Varones

Mujeres

%Mujeres

Cámaras

6

3

3

50

Juzgados

9

4

5

55,6

Santa Fe

Fuero

Miembros

Varones

Mujeres

% Mujeres

Cámaras

92

76

16

17,4

Juzgados

219

157

62

28,3

Santiago Del Estero

Instancias

Miembros

Varones

Mujeres

%Mujeres

Cámaras

30

13

17

56,7

Juzgados

18

11

7

38,9

San Juan

Instancias

Miembros

Varones

Mujeres

%Mujeres

Cámaras

24

23

1

4,1

Juzgados

26

18

8

30,8

San Luis

Instancias

Miembros

Varones

Mujeres

%Mujeres

Cámaras

23

17

6

26,1

Juzgados

28

15

13

46,4

Tierra Del Fuego

Instancias

Miembros

Varones

Mujeres

%Mujeres

Cámaras

5

3

2

40

Juzgados

19

15

4

21

Tucumán

Instancias

Miembros

Varones

Mujeres

%Mujeres

Cámaras

33

21

12

36,4

Juzgados

8

1

7

87,5

Fuente: Consejo Nacional de la Mujer.

Sindicatos

A partir de la ley de cupo sindical femenino sancionada el 6 de noviembre de 2002, la aplicación del cupo femenino se extiende a esas organizaciones y así las trabajadoras ocuparán al menos un tercio de sus conducciones. Serán menos únicamente cuando las mujeres afiliadas no alcancen al 30 % del padrón gremial. También establece que en las delegaciones para las negociaciones colectivas con las patronales (conocidas como paritarias) las mujeres deben estar representadas en idéntica proporción a la cantidad de trabajadoras de esa actividad.

Por ahora, el protagonismo de las mujeres en los gremios se reduce a unos pocos casos: sólo la docente Marta Maffei, la azafata Alicia Castro y la modelo Noé Ruiz están al frente de sus sindicatos, en tanto que la número dos del Sindicato del Seguro, Elena Palmucci, es la primera mujer en ocupar una vocalía en la conducción cegetista.

A principios de los noventa, el Sindicato del Seguro realizó una investigación sobre 50 gremios para relevar la cantidad de mujeres sindicalistas a nivel nacional, en su mayoría pertenecientes a la CGT. La muestra arrojó los siguientes datos, citados en el Informe del Consejo Nacional de la Mujer de 1994: -De las 50 organizaciones, la mitad no tenía representación femenina; -Del total de cargos sindicales, 1448, la cantidad de mujeres dirigentes ascendía a 80, es decir, el 5,52%: -Estos 80 cargos se desagregaban en: 19 Secretarías, el 23,75% y 61 Vocalías o revisores de cuentas, el 76,25%.

La situación del sindicalismo y la participación de la mujer en los últimos veinte años fue analizada detalladamente por las investigadoras Silvia Chejter y Claudia Laudano:

"Si las décadas de los 80 y los primeros años de los noventa fueron tiempos en que surgieron algunos espacios de mujeres en el movimiento sindical, que evolucionaron de manera diversa, en los últimos dos años esos espacios no uniformes sufrieron cambios importantes, sobre todo a nivel institucional".

En las dos centrales sindicales, la Central de Trabajadores Argentinos (CTA) y la Confederación General del Trabajo (CGT), hay actualmente espacios institucionalizados de mujeres: el Instituto de la Mujer de la CGT y la Secretaría de Equidad de Género e Igualdad de Oportunidades de la CTA.

Chejter y Laudano analizan también la presencia de los espacios de mujeres en tres sindicatos nacionales (con grado de Federación): -la Unión Personal Civil del Estado (UPCN), sindicato afiliado a la CGT, que agrupa a trabajadores/as estatales. En 1985, en UPCN se creó una Secretaría de la Mujer que continúa bajo la forma de

Secretaría de Igualdad de Oportunidades;
- La Confederación General de Trabajadores de la Educación de la República Argentina (CTERA), afiliada a la CTA; y -la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE), afiliada a la CTA, sindicato que agrupa a trabajadores/as estatales nacionales, provinciales y municipales de todo el país.

:: La Confederación General del Trabajo de la República Argentina (CGT)

"La CGT histórica es mayoritaria y agrupa a federaciones gremiales tanto industriales como de servicios. En el período 1991-1999, este sector no se opuso a las políticas neoliberales del gobierno, incluidas las que perjudicaban directamente a los trabajadores, con la sola condición de retener el control de la central sindical y de sus obras sociales.

La CGT antes de 1991 representó una estructura que se basaba en: -La representatividad por rama y monopólica; -La alta tasa de afiliación (obligatoria), estructura vertical y negociación colectiva; y -El financiamiento por medio de los recursos de las obras sociales sindicales", explican las autoras.

En la CGT, la agenda de género se institucionalizó a través de dos organizaciones: el Instituto de la Mujer de la CGT y un sindicato afiliado a esta Central, la Unión Personal Civil de la Nación (UPCN).

El Instituto de la Mujer de la CGT se creó en 1992 aunque sus antecedentes se remontan a fines de 1973 cuando se organizó el Departamento de la Mujer de la CGT. Ciertos gremios ya contaban con Departamentos de la Mujer propios y con el tiempo, se fueron creando los espacios específicos en diferentes Regionales de la CGT del país.

"En 1984, se nucleó la Mesa de Mujeres Sindicalistas, conformada por los gremios más progresistas del sindicalismo justicialista y por sectores independientes. De manera simultánea surge el Movimiento Nacional de la Mujer Sindical, un agrupamiento gremial de las corrientes más ortodoxas y tradicionales del justicialismo. Las diferencias son notorias: mientras que la Mesa se centraba en el tema de la discriminación en las esferas laboral y social, en la doble jornada de trabajo y en la participación sindical de las mujeres; por su parte, el Movimiento partía del reconocimiento de que las mujeres estuvieran integradas a la vida sindical y consideraban que la igualdad de oportunidades ya había sido alcanzada", escriben Chejter y Laudano.

En 1987, se creó el Departamento de Capacitación y Desarrollo de la Mujer de la CGT. Por otro lado, en 1988, se organiza el Foro de Capacitación e Investigación de Mujeres Sindicalistas con el objetivo concreto de fomentar la participación de las mujeres en los niveles de decisión de los sindicatos. Finalmente, en el Plenario de la Unificación del Movimiento Obrero realizado en marzo de 1992, se crea el Instituto de la Mujer de la CGT. Dos años más tarde, se indican como funciones del mismo:

a) Atender lo concerniente a la problemática de la Mujer Trabajadora;

b) Promover los estudios pertinentes y desarrollar las iniciativas respectivas para la modificación de la legislación vigente; c) Procurar la participación de la Mujer Trabajadora en la sede sindical; d) Participar en representación de la Confederación General del Trabajo en Congresos Nacionales e Internacionales que traten la problemática de la Mujer; e) Impulsar una política que tienda a integrarla en iguales condiciones" (Artículo 61, Estatutos Sociales de la CGT, mayo 1994).

El Instituto fue reconocido a nivel internacional. En 1995, integra el Foro de Mujeres del Mercosur y en 1998 integra la Comisión Tripartita de Igualdad de Trato y Oportunidades entre Varones y Mujeres en el Mundo Laboral, conformada por la OIT, la CGT, el Gobierno Nacional y las Cámaras Empresarias.
Desde el punto de vista de la representación de género, en las elecciones del Consejo Directivo Nacional de la CGT en agosto del 2000, por primera vez se incorpora una mujer a la mesa de conducción, como vocal titular 3°, del gremio de Seguros.

Creada en 1984, la Secretaría de la Mujer de la UPCN fue una de las primeras en el ámbito sindical. El 8 de marzo de 2001, decreta su autodisolución y se convierte en Secretaría de Igualdad de Oportunidades.

"Si bien seguramente hubo avances respecto de la participación de las mujeres no hay evidencia empírica suficiente al respecto, ya que aún en el propio sindicato (UPCN Nacional) en la llamada mesa chica (una especie de secretaría ejecutiva) de sus 17 integrantes, sólo una es mujer", aclaran.

:: Central de los Trabajadores Argentinos - CTA

La CTA es una central alternativa que agrupa fundamentalmente a algunos de los gremios más afectados por las políticas de ajuste: trabajadores/as del estado, gremios provinciales, docentes y algunas representaciones industriales del interior del país. Se construye en torno a tres ejes:

- autonomía respecto a los partidos políticos, a los grupos económicos y al gobierno; -elección directa por los afiliados; y -afiliación directa que permite la incorporación de sindicatos, seccionales, agrupaciones y aún de individuos. De esta manera, pueden afiliarse tanto trabajadores/as ocupados/as como desocupados/as y jubilados/as.

Hasta el 2000, la cifra total de afiliados/as era de 732.301, representando las mujeres un total de 380.920; es decir, más el 52% del total. La afiliación de las mujeres se incrementó desde 1997, en que representaban el 50%.

Desde 1991 hasta el 2000, los espacios de mujeres en la CTA fueron espacios informales. Los reclamos fueron acompañados durante esta etapa por la demanda permanente y reiterada de reconocimiento de un espacio propio y acceso a los lugares de decisión. En junio del 2000, en el congreso de la CTA se hizo una reforma estatutaria por la cual se creó la Secretaría de Equidad de Género e Igualdad de Oportunidades y se estableció un cupo mínimo del 20% en los cargos directivos de la CTA, cualquiera fuera su nivel, local, provincial, regional o nacional. Gracias a esta reforma, en las elecciones de setiembre del 2000 ingresaron 400 mujeres a la dirección y se eligieron a nivel nacional 120 secretarías de equidad de género.

A partir de esto se da un giro institucional:
"Esta es la primera vez que se toma institucionalmente la cuestión de género. Si bien hubo siempre mujeres que militaron, espacios de mujeres en ATE y otros sindicatos, a nivel nacional y en las comisiones directivas estos espacios no existían. Hoy todas las regiones y todas las ciudades grandes tienen una Secretaría".

Sin embargo, las autoras señalan que "pocos son los objetivos alcanzados y pocas las acciones concretas que se pueden contabilizar en la etapa actual. La debilidad de la Secretaría de Género e Igualdad de Oportunidades para implementar acciones concretas es notoria", por ejemplo, la falta de formación en una perspectiva de género de quienes integran las secretarías recientemente creadas. La prioridad es luchar contra la pobreza y el desempleo, compromiso que relega otras demandas posibles. En resumen, "la institucionalización de la Secretaría no significó, hasta ahora, cambios sustantivos en el reconocimiento de las problemáticas y demandas de las mujeres".

:: La Secretaría de Género de CTERA

En 2001, fue creada la Secretaría de Género e Igualdad de Oportunidades, que tiene por antecedente la Comisión de la Mujer Trabajadora, de 1997.

CTERA es un sindicato que agrupa a docentes, donde casi el 80% son mujeres, que representan casi el 90% de las afiliaciones. El 26 de marzo de 2001, en el Congreso Extraordinario de CTERA se aprobó la reforma del Estatuto, que creó la Secretaría de Igualdad de Género y Oportunidades y establece un treinta y tres (33%) como mínimo de candidatas mujeres o de candidatos varones para asegurar pisos de participación a ambos géneros.

De la enumeración de deberes y atribuciones de la nueva Secretaría surge que se trata de "estimular una participación ciudadana más activa de mujeres y niñas en la defensa de sus derechos para la igualdad de género y posibilidades", "promover una legislación protectora de los derechos de las mujeres y desarrollar estrategias educativas que conlleven a su efectivo cumplimiento y aplicación ", "promover la participación de las mujeres en la Confederación", "organizar la participación de las mujeres pertenecientes a las entidades de base" a través de "la creación de mecanismos que la hagan posible" y "promover la defensa de sus derechos" e "impulsar la igualdad de oportunidades y posibilidades dentro y fuera del sistema educativo".

:: Asociación de Trabajadores del Estado (ATE)

Este sindicato si bien tuvo un Departamento de la Mujer creado en 1987, hoy ya no existe. Luego de la intensa actividad desplegada durante la década del 90, el panorama cambió.

Chejter y Laudano citan el testimonio de Alicia De Lucio, ex Departamento de la Mujer de ATE, sobre la situación actual: "Las mujeres no tienen conciencia de que se tienen que unir, muchas veces se dan cuenta cuando quieren un puesto de concejal o cuando los varones las sopapean... es que estos temas (los de las mujeres) salen cuando son útiles para otras cosas... Son temas difíciles en el sindicalismo y en la política en general. Nadie se dedicó a protestar porque en Argentina no se cumple con lo que se comprometió con los derechos de las mujeres (...) Con la situación actual estos temas parecen menores, quedan relegados. Ahí se ve el machismo de los argentinos y de los sindicalistas. Vamos para atrás".

:: Movimiento de Ocupantes e Inquilinos Mujeres (MOI Mujeres)
Dentro del Movimiento de Ocupantes e Inquilinos que integran la CTA, se formó en 1995 el MOI Mujeres. A nivel de participación en la Comisión Directiva eran 5 mujeres y 5 varones, teniendo una mujer la presidencia, esto fue señalado como uno de los logros del trabajo. Otros logros fueron:

- la institucionalización de un espacio de mujeres que funcionó como una red solidaria.

- el hecho que la delegación de mujeres al Quinto Encuentro Latinoamericano de la SELVIP en San Pablo participaron 10 mujeres sobre un total de 16. Sin embargo, la experiencia del MOI Mujeres no continuó.

En síntesis, Chejter y Laudano expresan: "La agenda de mujeres en el movimiento sindical durante la década del 90 continúa procesos abiertos en los 80, de institucionalización de espacios de mujeres, en algunos casos bajo la forma de departamentos, secretarías o áreas dentro del sindicato y en otros, sin alcanzar ese grado de institucionalización pero con presencia dentro de las respectivas organizaciones.

En la mayoría de las organizaciones sindicales fueron acciones impulsadas por mujeres de los propios sindicatos, cuyos planteos se dieron en dos grandes lineamientos: por un lado, acciones tendientes a una mayor participación de las mujeres en las conducciones de las organizaciones sindicales; por el otro, acciones relacionadas con reivindicaciones específicas de género, algunas vinculadas con las condiciones de trabajo de las mujeres y otras no estrictamente laborales.

En los estudios de casos y en las voces de las mujeres sindicalistas, se observa una gran valoración de la institucionalización, que es percibida como el marco que legitima las cuestiones de género tanto las relacionadas con las instancias laborales específicas; entre ellas, las situaciones de violencia laboral y acoso sexual como las cuestiones relacionadas con el rol de la mujer, el reconocimiento de su trabajo, los roles domésticos, la doble jornada, etc.

En los últimos años, en que la participación de las mujeres se acrecentó, se fue profundizando a la vez el impacto de los procesos globales con un debilitamiento en la capacidad de acción sindical y la pérdida de las clásicas conquistas, muchas de las cuales incluían las de las mujeres.

Se puede concluir que resultó más importante la pelea por los espacios y el reconocimiento que los reclamos específicos de las mujeres, sean éstos laborales o no y el reconocimiento de "retrocesos" sobre todo en lo que hace a demandas de carácter laboral."

:: Consejos Profesionales

En las instituciones y organizaciones también se comprueba la presencia de relaciones asimétricas entre varones y mujeres. Lidia Heller dice que la discriminación de la mujer dentro de las instituciones posee distintos componentes que pueden categorizarse en dos planos: el cultural - psicológico y el institucional. En el primero están incluidos los aspectos motivacionales, comunicacionales y los relacionados con el poder, la negociación y el conflicto. En el segundo, se engloba a la segregación vertical y horizontal. La vertical implica que las mujeres se encuentran, a igualdad de condiciones respecto de los varones, en los niveles inferiores de las escalas jerárquicas. La horizontal significa que al incorporarse mujeres a determinadas ramas o sectores típicamente femeninos se produce una desjerarquización o descalificación de dichos sectores. Sin embargo, las mujeres exitosas y destacadas, en general, no han tomado conciencia de las limitaciones y condicionantes sociales y defienden el principio de que el mérito y el esfuerzo son el camino al éxito, la Constitución Nacional reformada en 1994 y la Constitución de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires de 1996 han incorporado disposiciones sobre la participación de la mujer en la vida pública y, explícitamente, esta última permite aplicarlas no sólo a instituciones políticas sino también a los cuerpos de las organizaciones profesionales, cámaras empresariales, sindicatos, asociaciones civiles y sociales, para que incluyan en sus estatutos cláusulas que garanticen el ingreso y participación de las mujeres.

Cada vez hay más mujeres que se desarrollan profesionalmente. Según el último censo realizado en 1996 en la Universidad de Buenos Aires (citado por Marta Más de Magliano, en: Allegrone, Norma, op.cit.), la matrícula femenina supera a la masculina tanto a nivel de grado como postgrado. Sin embargo, en lo referido a la investigación científica, hay más directores de proyectos varones que mujeres y en la categoría A -de mayor salario- los directores de proyectos de ciencia y tecnología superan a las mujeres en un 128%.

Con respecto a las organizaciones profesionales, Allegrone comprobó que, a pesar del ingreso masivo de mujeres a carreras antes dominadas por los varones, no hubo un correlato en el ejercicio de cargos de conducción en las organizaciones profesionales. La autora realizó una encuesta entre mujeres profesionales y encontró que ellas, en general, no militan en política y prefieren decir que trabajan para su Colegio, no que hacen política en su Colegio.

Allegrone estudió los consejos directivos profesionales, entre 1990 y 2000, de Arquitectura y Urbanismo, Ciencias Económicas de Capital Federal, Abogados de Capital Federal, Escribanos de Capital Federal, Ingeniería Civil, Ingeniería Industrial, Asociación Médica Argentina y Odontológica Argentina. Sus conclusiones fueron: -las mujeres representan un 11% del total de su Consejo Directivo. -en las Mesas Directivas, se reduce al 6,6%. -no hubo representación femenina en las Mesas Directivas del Consejo Profesional de Ingeniería Civil y de Ingeniería Industrial. -en muchos casos, es la misma mujer que ocupa reiteradamente un cargo. -la mayor representación de mujeres está concentrada en los cargos de vocales titulares y suplentes. -en la Asociación Odontológica, el 83% de la matrícula es femenina, pero los directivos son varones.

En el Contrainforme 2002 a la CEDAW de las ONGs, se señala que sigue siendo reducida la participación de la mujer en los colegios de profesionales: "En general, no existe legislación que establezca acciones positivas al respecto, salvo algunos colegios de profesionales de la Ciudad de Buenos Aires que, ya sea por la ley de la ciudad, o por reforma de sus estatutos impuestas por acciones judiciales de sus asociadas, como el Colegio Público de Abogados de Buenos Aires". Nelly Minyerski, que asumió en 1999, es la primera presidenta mujer en 65 años de la Asociación de Abogados de Buenos Aires.

Empresas

Tal como señala el Contrainforme de las ONGs al CEDAW 2002, sigue siendo reducida la participación de la mujer en las cámaras empresariales; centrales de trabajo y sindicatos; colegios de profesionales y empresas.

Según el Informe Nacional sobre la situación de la mujer en la Argentina elaborado por el Consejo Nacional de la Mujer en 1994, la participación de las mujeres en los directorios de las empresas industriales, de servicios y construcción y en entidades bancarias ha sido insignificante. En muchos de los casos, las pocas que acceden a los cargos directivos lo hacen en función de ser miembros de las principales familias accionistas o tener algún grado de parentalidad con los varones que integran estos cuerpos decisorios.

En este estudio se analizaron 719 cargos de empresas industriales, de los cuales sólo 35 (4,9 %) son ocupados por mujeres. Estas se distribuyen en: Presidentas 2,4 % (2 sobre un total de 83 cargos), Directoras generales 7,9 % (23 sobre 291), Síndicas 5,7 % (7 sobre 122), Vicepresidentas de área 10 % (1 sobre 10) y Directoras de área 1,6 % (2 sobre 124). Pero de las 23 directoras, sólo 2 son titulares y 21 son suplentes, de las 7 síndicas, 2 son titulares y el resto suplentes.

En las empresas de servicios y construcción también es escasa la participación; sólo el 6,2 % del total (14 cargos sobre 225). El máximo puesto alcanzado es el de Vicepresidenta.

En cuanto al sector financiero, se analizaron los directorios de los 50 primeros bancos. De un total de 399 cargos, hay 12 mujeres que representan el 3 % del total: Presidenta 2,4 % (1 sobre total de 42 cargos), Vicepresidenta 1,7 % (1 de 59), Directoras generales 1,8 % (3 de 164), Síndicas 5,7 % (4 de 70) y Directoras de área 9,4 % (3 de 32).
En una encuesta realizada por la UADE y la UIA en 1998 (sobre la mujer en puestos gerenciales y directivos en empresas privadas, se estudió la situación de mujeres con personal a cargo y facultad para tomar decisiones en empresas, cargos a los que accedieron no por su condición de dueña o socia. Las encuestadas fueron 150 mujeres, una por empresa: 79 ejecutivas y 71 aspirantes a ejecutivas. Por edades, se eligieron en tercios de menores de 30, de 31 a 40 y de 41 y más. Por rubros, el 14 % de ellas trabaja en comercio, 49 % en el área de servicios y 37 % en industria.

Por nivel educativo, casi las dos terceras partes de la muestra seleccionada para este estudio tienen título universitario o superior. Por sus motivaciones, se observa que "las que llegan" son mujeres que proyectaron tempranamente su plan de carrera y con un alto grado de iniciativa personal. Sin embargo, las menos son las que siguieron estudios en área técnica.

Dentro del 16 % que abandonó los estudios, asumir responsabilidades familiares aparece como una razón de peso para interrumpir el desarrollo profesional.

Los cursos y carrera de posgrado son más comunes entre las mujeres de mayor edad, de empresas de servicios y más entre las ejecutivas que las aspirantes. Aquí se ve una congruencia entre estudio y desempeño laboral.

El autofinanciamiento de los cursos es más frecuente que la financiación a cargo de la empresa, lo que corrobora el alto nivel de iniciativa personal. Es destacable que las empresas no pagan más a quienes acrediten posgrados.

En cuanto a su desempeño laboral, las tres cuartas partes de la muestra empezó a trabajar antes de los 20 años. La principal razón por la que comenzaron a trabajar fue la independencia económica.

Con respecto al tiempo que les llevó ocupar el cargo, el 40 % ingresó directamente. Al resto, para las ejecutivas 9,4 años y para las aspirantes 5,7. El promedio más alto se da en la industria donde hay menos mujeres que en otros rubros.

El 27 % de la muestra no tiene personal a cargo y el resto, un promedio de nueve personas.

El 83 % dijo que su superior inmediato es hombre.

En cuanto a la intención de ascender dentro o fuera de la empresa, respondió afirmativamente el 70 %, sobresaliendo las aspirantes y aquellas mujeres de hasta 40 años. El resto se reparte entre las conformes con su estado actual y las que priorizan su vida personal sobre la profesional.

Sobre su imagen, las ejecutivas con personal a cargo fueron interrogadas sobre cuáles consideran los principales aspectos positivos de su rol como jefas. En primer lugar, 39 %, contestaron la "exigencia consigo misma y con los demás", seguida por "su puerta siempre está abierta" (28 %) y en tercer lugar, la intención de promover a sus subordinados (15 %).

El aspecto más valorado por los varones al caracterizar a las ejecutivas fue la organización personal, asociado a la función de secretaria.

En cuanto a los aspectos negativos que estas mujeres reconocen, en primer lugar la intolerancia frente a los errores ajenos (25 %), la tendencia a reaccionar negativamente cuando los subordinados no proceden según sus intenciones (25 %). Con un 15 % aparece el autoritarismo y con un 10 % la incapacidad para poner límites. Lo que indica una oscilación entre opuestos para el manejo del poder.

Si se consideraron o no discriminadas, casi la mitad de las mujeres contestó que no existen dificultades emergentes de su condición femenina. La otra mitad cita como obstáculos que no le dan el lugar que le corresponde (11 %), la actitud machista/protectora de su jefe (8 %) -un 7 % considera esto como ventaja-. Un 5 % contesta sobre la competencia porque su superior es de su mismo sexo, sobre todo las aspirantes y más jóvenes.

Sobre el acceso a cargos ejecutivos, el 37 % de la muestra (que ronda el 50 % en mujeres de más de 41 y en las que trabajan en empresas industriales) dice que no existe en la empresa una política favorable a la promoción de mujeres a cargos ejecutivos. El 86 % contestó que su caso particular era una excepción. En su mayoría responsabilizan a la cultura machista. Pero un 63 % considera que sí hay una política favorable, y aducen que hay mujeres en cargos gerenciales.

En relación al ámbito familiar, las ejecutivas argentinas promedian los 45 años, son generalmente casadas o separadas y no han renunciado a la maternidad. El 60 % vive en pareja con o sin hijos y el 43 % de la muestra son madres.

La mitad de estas madres aludió a la culpa de volver al trabajo luego del nacimiento de los hijos. El 51 % dijo estar en desacuerdo en quedarse fuera de horario por sus responsabilidades familiares.
El 56 % de las casadas o unidas declararon que las tareas del hogar son compartidas y no lo consideran su principal responsabilidad.

En lo que respecto a salarios, los dos tercios de la muestra manifiestan que deberían ganar más, sobre todo las aspirantes y las mujeres entre 31 y 40 años, quienes consideran que no hay relación entre su esfuerzo y el salario. Sin embargo, el 60 % considera que un hombre en el mismo cargo no ganaría más.

En este estudio, realizado en 1998, el promedio de salario de las aspirantes es cercano a los 2000 pesos y para las ejecutivas, casi de 5000. Tomando como referencia el estudio de la consultora Hay realizado en empresas grandes y medianas acerca de la remuneración mensual, el 35 % de las ejecutivas cobra menos a la media del mercado para esa función. Es decir, las mayores brechas salariales se observan en los niveles jerárquicos superiores, en cambio las aspirantes se ven menos afectadas por las diferencias.

Es interesante observar que el 96 % de las mujeres de esta muestra no participa en organizaciones vinculadas a la situación laboral de las mujeres.

En un artículo publicado en el diario Clarín, sólo el 10 % de los cargos jerárquicos en las principales empresas está ocupado por mujeres. A falta de estadísticas disponibles, la periodista tomó como muestra la Guía VIP, que reúne a los directivos de las empresas más importantes del país: en las 1.738 sociedades enlistadas en esa publicación, figuran 12.598 personas en cargos directivos y entre ellas, 11.376 son varones y 1.222 mujeres.

Para la investigadora Lidia Heller, en los niveles decisorios la mujer participa entre un 1 y 2 %, en las gerencias de recursos humanos y marketing entre un 30 y 35 % y en las gerencias financieras entre un 10 y 20 %, teniendo en cuenta que en Alemania, Francia y Estados Unidos existe aproximadamente un 40 % de mujeres en puestos ejecutivos. Sin embargo, aclara que en EE.UU. hay sólo un 4 o 5 % de CEO mientras que en Suecia, un 10 %.

"El último dato cierto -porque el resto son encuestas y estudios particulares que hacen especialmente selectoras de personal- viene del Censo de 1980 (las EPH mezclan sector público con privado, es decir, aparecen directoras de escuela) y el dato que aparece -también confirmado por estos estudios particulares) es que sólo el 1 o 2 % de las mujeres llegaban a cargos ejecutivos altos. En los noventa se da un gran crecimiento de mujeres en gerencias medias y en los sectores bancario y financiero pero sigue siendo muy bajo el porcentaje que alcanza escalafones jerárquicos de primer nivel", explica Heller.

Para la consultora Cristina Mejías, en los últimos cinco años del siglo XX la participación de la mujer en puestos ejecutivos creció un 10 %, gracias a algunos factores como por ejemplo, el hecho de que la mitad de los nuevos profesionales sean mujeres, al ingreso de multinacionales al país, más permeables a las mujeres en puestos directivos y al cambio cultural generacional que permite intercambiar roles.

Como generadoras de empleo, a fines del siglo XX, "las empleadoras mujeres sólo representan el 19 % y tienen mayor participación en establecimientos pequeños", según la Subsecretaría de la Mujer de Chancillería. Lidia Heller rescata la importancia de las microemprendedoras en el final del siglo, especialmente como alternativa al desempleo, pero reconoce que en forma aislada conforma una economía de subsistencia. Para lograr "algo más", para crecer, la investigadora señala la necesidad de crear redes y lazos entre las mujeres. Un ejemplo es la Red de Mujeres latinoamericanas, integrada por mujeres de 17 países reunidas en forma virtual para comunicarse, capacitarse y empoderarse (http://www.wim-network.org). El otro punto es la necesidad de crédito, posibilidad negada en la actual crisis.

Para Heller, en la Argentina el panorama empresarial femenino sigue manteniendo el siguiente esquema: dos dueñas de empresas grandes, que heredaron de sus maridos (Amalia Lacroze de Fortabat y Ernestina Herrera de Noble), luego un grupo de medianas que surgieron entre fines de los ochenta y los noventa como Marta Harff y Marta Katz y por último, el enorme grupo de las microemprendedoras que en muchos casos -y esta es una característica argentina distinta a las experiencia de otros países latinoamericanos- son mujeres profesionales.

La importancia de las mipymes lideradas por mujeres (microemprendimientos, pequeñas y medianas empresas) en la generación de empleo puede ejemplificarse con la experiencia norteamericana, como resalta Griselda Lassaga, de la Escuela Argentina de Negocios y especialista en liderazgo femenino: "En los años setenta, en los Estados Unidos se hablaba de 400.000 mujeres dueñas de su propio emprendimiento y para fines de los noventa se contabilizaban 8.000.000 de microemprendimientos, algunos ya desarrollados como pyme".

Las características diferenciales de varones y mujeres empresarias fue el tema de la investigación realizada por el Instituto Apoyo, en conjunto con IBM, con el Centro para la Empresa Privada Internacional (CIPE) y con la Fundación Nacional para Mujeres Propietarias de Empresas (Nfwbo). Entre abril y mayo del 2000, consultaron a 602 empresarios, divididos por mitad en ambos sexos, y llegaron a las siguientes conclusiones:

Respecto a la necesidad de mantener la rentabilidad de sus empresas, la mayoría de los encuestados (92 % de las mujeres y el 85 % de los varones) sostuvieron que se trata de un aspecto muy importante. El 60 % tanto de mujeres como varones, consideran que la corrupción gubernamental representa una preocupación muy importante; el 57 % de las mujeres y el 48 % de los varones considera las leyes y políticas gubernamentales para empresas como un aspecto muy importante. Más mujeres que varones (54 contra un 43 %) consideran el acceso al capital como un aspecto muy importante, mientras que ambos consideran el acceso a la tecnología como un tema muy importante (51 % de las mujeres y el 48 % de los varones lo considera como un aspecto de gran importancia en sus empresas).
En relación al estado de ánimo acerca de las perspectivas económicas en la Argentina y en sus propias empresas, las mujeres dueñas de empresas se muestran más optimistas que sus colegas varones, pero ambos se muestran cautelosos a causa de las recientes fluctuaciones en la economía. La tercera parte de las mujeres (35 %) se muestra optimista sobre la perspectiva económica en la Argentina en los próximos dos años; el 25 % se muestra neutral y el 38 % se muestra pesimista. Entre los varones el 24 % es optimista, el 32 % es neutral y el 44 % es pesimista. Estos dueños de empresas se muestran más optimistas sobre las perspectivas de sus empresas en los próximos dos años. Entre las mujeres el 58 % es optimista, el 15 % es neutral y el 26 % es pesimista. Entre los varones, el 33 % es optimista, 33 % es neutral y el 31 % es pesimista.

Hasta mayo de 2000, sólo la tercera parte (34 %) de los varones dueños de empresas y la cuarta parte (23 %) de las mujeres dueñas de empresas poseen créditos bancarios para sus empresas. La tercera parte de mujeres y varones sostiene que no ha financiado su empresa en el curso del pasado año. Los fondos provinieron de fuentes privadas tales como ahorros, amigos y familiares (30 % de mujeres y 21 % de varones) y a través de la reinversión de las ganancias de las empresas (27 % de mujeres y 11 % de varones).

Tres cuartas partes (77 %) de los varones dueños de empresas y poco menos de la mitad (48 %) de las mujeres dueñas de empresas, usan computadoras en sus empresas mientras que los primeros hacen mayor uso de la Internet. Sin embargo, las empresas propiedad de mujeres y varones tienen las mismas posibilidades (23 % de mujeres y 21 % de varones) de tener un sitio en la red para sus empresas y las redes en las compañías de mujeres tienen más probabilidades de incluir propiedades especiales, como funciones para hacer preguntas y recibir respuestas por correo electrónico (61 % de las mujeres sostiene que su sitio en la red posee esta propiedad, comparado con sólo el 22 % de los varones) y que ofrece una información detallada del producto (54 % de las mujeres y el 29 % de los varones).

Menos de la cuarta parte de los dueños de empresas entrevistados (22 % de las mujeres y el 18 % de los varones) pertenecen a una asociación o cámara empresarial. Aún así, la mayoría de las mujeres y varones entrevistados tienen acceso a algunos de los beneficios básicos disponibles a través de una membresía con alguna asociación que les proporciona poca o mucha asistencia en sus empresas. Por ejemplo, el 69 % de las mujeres y el 63 % de los varones, sostiene que sería de gran ayuda el poder reunirse regularmente con otros empresarios de su comunidad para compartir ideas y experiencias. El 59 % de las mujeres y el 61 % de los varones encuentra de gran utilidad la asistencia a seminarios o charlas sobre temas empresariales, y el 55 % y 52 % de mujeres y varones respectivamente, considera que sería de mucha utilidad el recibir entrenamiento en finanzas, marketing y otros temas afines. Las mujeres más que los varones, quisieran recibir mayor apoyo de parte de las entidades gubernamentales a cargo de los tópicos relacionados con el desarrollo empresarial (61 % de las mujeres lo encuentra beneficioso comparado con el 50 % de los varones).

Asimismo, el 61 % de las dueñas de empresas entrevistadas, encuentra el poder reunirse y establecer contactos, específicamente con otras mujeres dueñas de empresas, beneficioso para el crecimiento de sus empresas. Lo anterior demuestra el deseo que sienten las mujeres propietarias de empresas, de tener acceso a camaradería, entrenamiento y asistencia técnica, el establecimiento de contactos y el apoyo que los gremios de mujeres dueñas de empresas pueden ofrecer.

Las mujeres empresarias entrevistadas son más jóvenes y sus empresas son en comparación más pequeñas que las de los varones. Si bien es cierto que tanto mujeres como varones propietarios de empresas que formaron parte de esta encuesta tienen un alto nivel de educación, las mujeres tienen mayores probabilidades que los varones de ser propietarias de negocios de venta al por menor o de servicios personales y tienen menor probabilidad de ser propietarias de una compañía en el sector de servicios empresariales, pero tienen las mismas probabilidades que los varones de ser propietarias de empresas fabricantes de productos.

CASOS DE INTERES

La titular de la cartera de Igualdad española, Bibiana Aído, desató una polémica de géneros.
La ministra y la palabra “miembras”

En un discurso deslizó intencionalmente la palabra “miembras”. Se desató una increíble polémica en la que intervienen hasta integrantes de la Real Academia, ensayistas y grupos de apoyo al feminismo. Unos dicen que el lenguaje no lo acepta y otro que es puro machismo.

La ministra Bibiana Aído sorprendió con la palabrita y recibió vítores y fuertes críticas.Un gran revuelo y una acalorada polémica generó en España el uso de la palabra “miembras” en un discurso oficial. La atrevida fue la flamante ministra de Igualdad, Bibiana Aído, que apeló a ese neologismo para referirse a las diputadas durante su primera visita al Parlamento para explicar los ejes de su gestión. Pronunció el término de la discordia soltando una pequeña risita. Las feministas lo tomaron como un guiño, pero la propia Aído poco después –y ante la andanada de críticas– dijo que había sido un lapsus, que la palabra se le había pegado porque recién acababa de llegar de “Iberoamérica”, donde –dijo– “es usual ese término”. Pero la joven funcionaria no se amilanó y planteó que debería incluirse en el diccionario. Desde la Real Academia Española la defenestraron por la incorrección gramatical. Ella replicó que olía cierto tufillo “machista” en las apreciaciones de los guardianes de la lengua, pues “de los 43 miembros de la Academia solamente hay tres mujeres”. Escritores como Julián Marías, el pensador Fernando Savater, lingüistas y feministas se sumaron al apasionado debate. Pocas veces se ha visto –-dicen en España– semejante alboroto a partir de un traspié con el lenguaje –intencional o no– de un(a) integrante del gobierno.

“Me parece increíble que una ministra tenga tan poco rigor, lo encuentro ridículo y negativo. La Academia no inventa, es un notario”, sostuvo Ana María Matute, la única escritora que pertenece a la institución. La historiadora Carmen Iglesias y la científica Margarita Salas son las otras dos mujeres que se sientan en la RAE, donde el 93 por ciento es masculino.

Para la Academia el sustantivo “miembro” es un nombre común en género, esto es, un término que sirve para unas y otros (las miembros, los miembros). Pero, vale aclarar, no siempre fue así. Hasta 2005, la palabra “miembro” era considerada por la Academia un epiceno, un nombre asexuado, sin femenino ni masculino, como “víctima”, “bebé” o “criatura”.

El académico de la lengua Gregorio Salvador descartó de plano que “miembras” pudiera incluirse en el diccionario: “Eso sólo se le puede ocurrir a una persona carente de conocimientos gramaticales, lingüísticos y de todo tipo. Además, en España no podemos decidir sobre una lengua que se habla en muchos países”. Salvador aludió también a las referencias que hizo la titular de Igualdad al “Consejo de Ministros y de Ministras”. “La lengua es un sistema económico de expresión y el masculino vale en este caso como término neutro que sirve para masculino y femenino”, manifestó.

El momento en que la ministra de Igualdad utiliza el término del escarnio se puede ver en Youtube. Ahí, en el video, se ve claramente su risita cómplice al pronunciarlo. ¿Por qué, luego, lo habrá adjudicado a un desliz? Las miembras de Aído, curiosamente, no fueron incluidas en la transcripción de su discurso al ser consideradas “incorrectas” por los taquígrafos de la Cámara de Diputados. Las críticas le llovieron. Pronunciar esa palabra fue una “sandez” para el filósofo Fernando Savater, una muestra de “feminismo salvaje” para el escritor Juan Manuel de Prada. El escritor Julián Marías cree que la lengua “es libre” y que cada cual puede hablar como quiera, pero que una mujer pretenda que se diga “‘miembra’ es tan absurdo como si los Varones empiezan a pedir ahora que se diga ‘víctimo’ o ‘colego’”. “Sería una estupidez”, remató.

Las réplicas en defensa del “miembras” también arreciaron. “Estoy completamente de acuerdo, no sé por qué llama la atención, las mujeres también existimos”, dijo Altamira González, presidenta de la Asociación de Mujeres Juristas Themis, una entidad española cuyo objetivo principal es promover la igualdad jurídica entre mujeres y Varones. “El lenguaje es algo que se puede modificar, no sé si ese ejemplo es el más afortunado, pero a mí hace años me cuestionaban que me llamara abogada en lugar de abogado”, señaló Consuelo Abril, especialista en violencia machista y presidenta de la Comisión de Investigación de Malos Tratos a Mujeres. “Si es un lapsus, creo que es humano y hasta necesario. Llevamos demasiado tiempo invisibilizando a las compañeras”, añadió Ritxar Bacete, de la Red de Varones por la Igualdad.

La presidenta de la Confederación de Mujeres en Igualdad del Partido Popular, Mercedes de la Merced, lo consideró, en cambio, “una forma ridícula de pervertir el lenguaje”.

El sexismo del lenguaje comenzó a combatirse a nivel internacional a partir de la primera Conferencia Mundial sobre la Mujer, celebrada en México en 1975. La Conferencia General de la Unesco, en 1987, recomendó “evitar el empleo de términos que se refieren a un solo sexo, salvo si se trata de medidas positivas a favor de la mujer” y en 1989 aconsejó el uso de lenguaje no sexista a los Estados miembros. En 1990 Unesco emitió recomendaciones en ese sentido para los documentos de la Unesco. Ese mismo año la Unión Europea, a través del Consejo de Ministros del Consejo de Europa, aprobó una recomendación para avanzar en la eliminación del lenguaje sexista en los países europeos.

En Argentina, un proyecto de la senadora kirchnerista Marita Perceval que se encamina en ese sentido tiene dictamen de la Comisión de Población y Desarrollo Humano. La iniciativa propone eliminar el lenguaje sexista de la administración pública nacional y para eso establece que el Consejo Nacional de la Mujer elabore un manual de estilo con perspectiva de género para que se use en las producciones escritas en todos los niveles del Gobierno. Ya hay antecedentes de iniciativas similares en otros países como en España. La Asociación de Estudios Históricos sobre la Mujer de la Universidad de Málaga elaboró un Manual de Lenguaje Administrativo No Sexista en colaboración con el Ayuntamiento de Málaga, que se comprometió en 2002 –cuando se publicó– a implementarlo en el ámbito público local. “La lengua española no es sexista, aunque sí lo es el uso que de ella se hace”, señala el manual de Málaga. Pero “no hay que olvidar que la lengua evoluciona en cada época para responder a las necesidades de la comunidad que la utiliza, de ahí que en una sociedad como la nuestra, en la que se demanda una mayor igualdad entre los sexos, la lengua, como producto social, no solo ha de reflejar esa igualdad, sino contribuir a ella”, destacan la autoras, integrantes de la Asociación de Estudios Históricos sobre la Mujer de la Universidad de Málaga.

El lenguaje puede modificarse: los neologismos que periódicamente son aceptados por la RAE dan cuenta de ese movimiento. Los nuevos términos se incorporan al diccionario a partir de la extensión de su uso. Para que se impongan, hay que decir una y otra vez “miembras”: si el vocablo pega, es cuestión de tiempo que se imponga. También es cierto que históricamente el lenguaje ha invisibilizado a las mujeres. Como muestra basta recordar el uso de “hombre” para referirse a la “humanidad”. Los ejemplos son múltiples. El lenguaje puede parecer neutro, pero no deja de arrastrar ideología y construir la realidad. Y si no habría que preguntárselo a la dramaturga francesa Olympe de Gouges, que al percatarse en plena Revolución Francesa de que la Declaración de los Derechos del Hombre no las alcanzaba a ellas, publicó en 1791 su manifiesto “Los derechos de la mujer”. Y terminó en la guillotina.

(Por Mariana Carbajal; Diario Página/12; 23/06/2008)


:: Inclusión T

Hoy se inaugura la primera cooperativa de trabajo para travestis y transexuales. "La idea surgió porque no somos consideradas una fuerza productora de trabajo", le dijo una de las ideólogas del proyecto a Clarín.com.

Mientras algunos travestis encuentran en la prostitución su único modo de supervivencia, también existen aquellos que, detrás de los oscuros bosques de Palermo, proponen otras salidas para enfrentar el problema. Como la travesti y activista política Lohana Berkins, quien tomó las riendas de la problemática y fundó la primera Cooperativa de Trabajo Nadia Echazú (coop_nadiaechazú@yahoo.com.ar) para travestis y transexuales, que se inaugura hoy en Avellaneda, con el fin de brindarle a esta comunidad capacitación y salida laboral. La iniciativa cuenta con el respaldo de la Asociación Madres de Plaza de Mayo , del Ministerio de Desarrollo Social , el INAES ( Instituto Nacional de Asociativismo y Economía Social) y el Ministerio de Trabajo.

"Ser sujetos de derechos". Ese es el pilar fundamental de este proyecto que impulsó Berkins, quien, además de presidir la Asociación de Lucha por la Identidad Travesti-Transexual, es la autora de La gesta del nombre propio, el primer informe sobre la situación de la comunidad travesti en la Argentina. "La idea surgió porque nos dimos cuenta que no somos consideradas como fuerzas productoras de trabajo. Por eso decidimos generar un proyecto autosustentable", remarca la ex candidata a diputada por la Ciudad de Buenos Aires. La cooperativa –explica Berkins- cuenta con treinta socias fundadoras y abarca principalmente el rubro textil: "La primera etapa será de capacitación en cuatro rubros distintos: informática, administración, venta y packaging, y costura, corte y confección", comenta.

Reconocida por numerosos organismos latinoamericanos, Berkins considera esta iniciativa como una oportunidad de perfeccionamiento profesional, generación de puestos de trabajo y una consecuente fuente de ingresos, pero además asegura que es una manera de desvincular a los travestis de la prostitución y terminar con los falsos prejuicios: "Vivimos en una sociedad perversa que piensa que el travestismo es sinónimo de prostitución o show business . Esto rompe con esa errónea concepción que existe en el imaginario colectivo y vamos a empezar a ampliar el horizonte laboral y a demostrar que también nos podemos organizar, tener un taller y acceder al trabajo".
"Esperamos que la sociedad abandone los preconceptos. Si una empresa necesita una persona capacitada ¿por qué no puede ser una travesti?", afirma Berkins a Clarín.com, al tiempo que sostiene que la sociedad debería preguntarse por qué nunca existió una travesti enfermera, médica, azafata o mesera. "Esta es una forma de demostrar que tenemos la capacidad de desempeñarnos en otros campos como cualquier persona", dice.

Casa nueva, vida nueva. Es sabido el apoyo que los travestis les brindan a las Madres de Plaza de Mayo y a las organizaciones de Derechos Humanos, al punto de que Hebe de Bonafini fue declarada la madrina de la cooperativa. Fue así también como el proyecto se extendió hasta el INAES, que proporcionó gran parte del dinero destinado a la compra del terreno para montar el taller textil, mientras que el Ministerio de Trabajo financió la capacitación. "Estos planes ya existían. El primer logro fue habernos convertido, mediante el reclamo, en sujetos de derecho, haber desencadenado una tensión en la sociedad civil organizada y haber puesto en crisis a las instituciones que no generaron condiciones concretas de protección o inclusión para que los travestis alcancen una ciudadanía plena", afirma Berkins, tras explicar que aspiran a vivir de su propia producción.

Todo es nuevo para las emprendedoras de este proyecto, desde el papelerío que implica tramitar un CUIL hasta sacar el monotributo. "Nunca antes habíamos transitado por estas situaciones. Es todo un desafío", asegura. Respecto a la posibilidad de que la cooperativa genere que travestis y transexuales abandonen la prostitución, Berkins cree que "va a atraer a mucha gente" e insiste en la idea de abordar todos los espacios sociales. "Esto es sólo un granito de arena, el puntapié inicial para que las travestis reclamemos la posibilidad de capacitarnos y profesionalizarlos. Apuntamos a que esto sea un modelo que comience a expandirse de manera que termine con la discriminación desmesurada de nuestra sociedad", concluye.


(Por: Karina Deschamps; Diario Clarín; 26/06/2008)

:: Entrevista a la historiadora de la ciencia María Jesús Santesmases:
 "A la ciencia le cuesta mucho dejar de ser prejuiciosa y sexista"

La historia del conocimiento retacea la participación de las mujeres y ciencias como la biología suelen tener una mirada sesgada de lo masculino y femenino. Por suerte, estos déficit se están superando.

Hay científicos que se obstinan en presentar a la comunidad científica como una sociedad ideal. Sin embargo, toda idealización se astilla cuando se comprueba que la práctica científica relegó y aún relega a las mujeres.
La doctora en química María Jesús Santesmases participó del reciente Encuentro Hispano-Argentino de Científicas Mujeres de la ciencia: dos continentes, realizado en el Centro Cultural de España en Buenos Aires. Investigadora de la historia de las ciencias, bucea en los logros de las mujeres científicas.

La ciencia moderna, que se desarrolla sobre todo a partir del siglo XVII y cambia drásticamente a nuestra sociedad, ¿es una realización sólo masculina?

La historia del conocimiento científico es una historia de Varones. Y es así porque los relatos que conocemos hoy sobre cómo se ha producido el desarrollo del conocimiento científico le han dado protagonismo a los Varones y han ocultado sistemáticamente la participación de las mujeres. Eso no quiere decir que las mujeres no hayan participado, sino que su papel en esa historia se ha estudiado muy poco.

¿Cuándo comienza a cesar ese ocultamiento?
Hay un momento, un poco antes de principios del siglo XX, en el que algunas mujeres empezaron a pensar que no eran ellas las únicas ni las primeras que habían reflexionado sobre las ciencias y sobre la producción del saber. Se pusieron a estudiar y a buscar a otras. Y las encontraron, por lo que pudieron armar una genealogía de mujeres en el conocimiento científico. El problema es que han estado ocultas sistemáticamente, por relatos sesgados, que son relatos que se deben a que tenemos una cultura y una sociedad que es esencialmente patriarcal. Pero también es cierto que es una sociedad que admite paulatinamente otras cosas. Y las admite en muchos casos con el apoyo de algunos Varones.

¿Qué relación encuentra entre sexismo, racismo y ciencia moderna?
El racismo forma parte de todas las culturas que conocemos. Eso no quiere decir que tenga justificación. El conocimiento científico incorpora los valores de las sociedades en las que se produce. Entonces, cuando una persona hace determinado experimento, al narrarlo y al sacar conclusiones sobre él, no está hablando exclusivamente de ese experimento sino que suma su propia visión de la vida y la que su sociedad le aporta. Como parte de ese cruce se construye el discurso de la ciencia.

¿Cómo se expresa el sexismo en los desarrollos de la biología, por ejemplo?

Le cuento un caso: en los estudios sobre las hormonas que se producen en el primer tercio del siglo XX, se pensó primero que había hormonas masculinas y hormonas femeninas, hasta que se advirtió que hay transformaciones de unas en otras y que los Varones también tienen las hormonas denominadas femeninas, y las mujeres tenemos también hormonas denominadas masculinas. De manera que adjudicar a las hormonas el carácter masculino o femenino es un sesgo de sexismo que conservamos. A la ciencia le cuesta mucho dejar de ser prejuiciosa y sexista.

¿Se puede imaginar la superación de la dicotomía masculino/ femenino, que borra los casos que no se ajustan al esquema?
Tenemos una cultura que sostie ne la dicotomía. Es verdad que se puede imaginar la utopía del mundo sin sexo -sin sexos, no sin actividad sexual-, como se puede imaginar un mundo sin clases sociales. Se puede imaginar, pero éste es el mundo que tenemos, un mundo que divide y que crea fronteras. Seguramente, para que podamos atravesarlas, a lo mejor. Pero desde luego, las fronteras están ahí.

¿Hacia dónde marcha la biología contemporánea?
Pues no lo sé, pero lo que detecto en la investigación biológica actual es que hay un sesgo enorme hacia la genetización. Es verdad que hay muchas investigaciones en biología muy interesantes en el campo de las proteínas y de las biosíntesis de productos o la biotecnología de plantas. Pero el asunto de la genetización me preocupa, porque una sociedad que deposita en los genes la justificación de los caracteres de las personas difícilmente puede crear políticas de igualdad.

En el funcionamiento de las comunidades científicas actuales, ¿qué lugar ocupan las mujeres? ¿Se refleja su trabajo en los reconocimientos y en la jerarquización?
En general, las autoridades de los países reconocen que las mujeres estamos participando en actividades profesionales de todo tipo. Incluso se está pidiendo, de ma nera normativa, que las mujeres participen en los comités de tomas de decisiones sobre admisión de personas en determinados sectores profesionales, o de estudiantes, o en la promoción profesional de la gente en el mundo académico. Creo que hay una concienciación. Pero la historia de las mujeres y de su profesionalización nos enseña que la participación de ellas y su reconocimiento profesional no es una cosa que haya crecido a lo largo de los siglos, sino que tiene altibajos que dependen de los tiempos.

¿Por ejemplo?
Durante un tiempo, las sanadoras y las matronas fueron más importantes que los obstetras, porque no había obstetras. Pero cuando se consolidaron los estudios de medicina en las universidades, las matronas fueron extraordinariamente desprestigiadas. Tenemos una historia de la participación de las mujeres en los saberes y prácticas de las sociedades que nos muestra que aún tenemos muchas cosas que lograr.

¿Con qué estrategias? ¿Con objetivos de nivelación o de reconocimiento de la diferencia?
Bueno, hay muchos problemas. Por ejemplo, el de la autoridad. Las mujeres, en los sectores profesionales en los que son incluso mayoría, no son las que mandan; el poder lo mantienen los Varones. Y para muchas mujeres, paradójicamente, eso es lo normal, lo natural. Es un problema de costumbres sustentadas en razones personales, culturales, profesionales. El sistema educativo representa otro problema.

¿Cuál?
El sistema educativo se comporta de una manera que disuade a las niñas y a las adolescentes de especializarse en las carreras consideradas tradicionalmente masculinas; las ingenierías, por ejemplo. Ahí es donde todavía tenemos una participación de mujeres en el estudiantado más baja que en el resto de las carreras. En España, en la universidad es impresionante que sean la mayoría y sean las que mejores notas están sacando en medicina, en ciencias, en muchas carreras importantes. El estereotipo de que las mujeres son de letras y los Varones de ciencias hace muchas décadas que es falso. Estimular la igualdad significa educar para la igualdad entre los sexos, y no es fácil. Lo más fácil es seguir transmitiendo los mismos valores patriarcales.

Y en materia de reconocimiento, ¿ha mejorado la situación de las mujeres científicas o siguen siendo postergadas?
El reconocimiento de las mujeres es todavía un asunto pendiente. Para eso es necesario que nuestros pares Varones nos reconozcan la misma capacidad científica, académica y docente que tienen ellos. Y le aseguro que esto no es sencillo.

Ganar un Premio Nobel, ¿es algo similar para un hombre que para una mujer?

La lista de los premiados enseña que no. El número de mujeres es diminuto. Y son científicas extraordinariamente relevantes todas ellas. Es muy difícilmente comprensible lo que está pasando. Pese a todo, cada vez hay más cuidado. Pero estamos lejos de que se conceda a las mujeres el reconocimiento que merecen.

¿Qué podría hacer el Estado en materia de política científica para revertir esta situación?

Hay muchas cosas que ya se están haciendo. Por ejemplo, se obliga a que, en las composiciones de los comités de promoción en la investigación, las mujeres y los Varones estén en proporciones prácticamente similares; que las estadísticas de la comunidad científica estén segregadas por sexo para que podamos evaluar cuántas somos. Es que en muchos países ni siquiera sabemos qué trato reciben las mujeres científicas. O sea, en España, cuando se pedía un proyecto de investigación, no se preguntaba el sexo del investigador principal. Ahora ya sí, pero durante unos años no lo han preguntado. De manera que era muy difícil saber a quién estaban concediendo proyectos de investigación y a quién no. Ahora sí lo sabemos, y sabemos que las mujeres no son investigadoras principales mayoritariamente en los proyectos de investigación, cuando sobre ellas descansa buena parte del funcionamiento de los grupos de investigación científica.

¿Qué factores pueden ayudar a mejorar la posición de las mujeres científicas?
Las políticas de igualdad. Pero claro, tenemos que tener sociedades conscientes de estos problemas, y necesitamos a los Varones para hacer estas cosas.

(Por Claudio Martyniuk; Suplemento Zona del Diario Clarín; 14/06/2008)