La educación sexual “constituye un proceso formativo, dinámico y permanente, que promueve el desarrollo integral del ser humano, contribuyendo así al desarrollo social de su comunidad” (Ver en Bibliografía; Saavedra Andrade) Desde esta perspectiva, la educación sexual mejora las condiciones de vida de niños, niñas, adolescentes y adult@s, previene problemas de salud psico-física y promueve el cumplimiento de los derechos humanos, fomentando la igualdad entre varones y mujeres así como la convivencia familiar y social.
El concepto de Salud Sexual y Reproductiva implica el derecho a tener relaciones sexuales gratificantes sin coerción, sin temor a infecciones o a embarazos no deseados; implica la posibilidad de poder regular la fecundidad, el derecho a un parto seguro y sin riesgos, el derecho a dar a luz y a criar niños y niñas saludables. Estos derechos son considerados fundamentales para mantener y mejorar la salud, practicar el auto-cuidado y el cuidado del/la otro/a.
Es por esto que es necesario e indispensable que tanto mujeres como varones reciban una adecuada educación sexual, ya que la misma busca promover en ambos el desarrollo de una sexualidad sana y placentera a lo largo de todas las etapas de su vida.
La educación sexual debe llegar a todas las personas e iniciarse en el hogar, continuando en todos los niveles de enseñanza; debe incluir información laica, científica, libre de prejuicios y sensible a la diversidad y, por lo tanto, no puede estar únicamente basada en hechos biológicos. Aquell@s que no reciben información adecuada de estas fuentes frecuentemente llenan ese vacío con consejos inadecuados que oyen de amig@s y de los medios de comunicación. Aunque la educación sexual se incluye de una u otra manera en muchas escuelas, sigue siendo un tema controversial, sobre todo acerca de qué tanto y a qué edad l@s estudiantes deben de ser informados sobre el sexo seguro y los métodos anticonceptivos.
La sexualidad humana está caracteriza por su heterogeneidad y complejidad. La valoración y el juicio que sobre ella se hace dependen del contexto histórico y cultural en que se desarrolla. Por otra parte, va mucho más allá de la reproducción y el coito, debido a que también va dirigida a la obtención de placer y a la necesidad de relación con l@s otr@s. Por esto constituye un ámbito fundamental de realización y satisfacción para las personas en la conformación de vínculos y en la relación consigo mism@.
Desde el ISPM promovemos la educación sexual con perspectiva de género y trabajamos para su consecución desde distintos programas. Estamos convencidas de que la educación sexual integral – que se refiere a lo socio cultural, lo psicológico y lo biológico - no solo garantiza una vida sexual plena y segura sino que además fomenta la equidad entre varones y mujeres, brindando a cada uno de los géneros la posibilidad de conocer la sexualidad.
En el año 2006, la Argentina sancionó y reglamentó mediante la Ley 26.150 el Programa Nacional e Educación Sexual Integral, que establece que tod@s l@s estudiantes tienen derecho a recibir educación sexual integral en los establecimientos educativos públicos, de gestión estatal y privada de las jurisdicciones nacional, provincial, de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y municipal. (Ver LEGISLACION)
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