La noción de equidad de género se presenta como una problematización de otra más antigua, anclada y valorizada en nuestra cultura: la igualdad. Mientras que la igualdad propone “lo mismo” para todas y todos, la equidad introduce un principio ético o de justicia: igualdad en el ejercicio de los derechos, sobre la base del reconocimiento de las diferencias y particularidades de varones y mujeres.
La equidadde génerobusca eliminar todas las barreras que impiden la igualdad de oportunidades económicas, políticas y de acceso a la educación, a los recursos y a los servicios básicos. En esta noción está implícito el cuestionamiento a la supuesta igualdad universal, que hace tabla rasa con las diferencias y las desigualdades que existen entre los géneros.
El enfoque de la equidad debe ser aplicado a todas las políticas, estrategias, programas, actividades e incluso en la misma cultura institucional de las organizaciones públicas y privadas, desde la familia hasta la empresa, para contribuir verdaderamente al cambio en la situación de desigualdad de género. Esta estrategia se conoce como transversalidad de género, pues hace referencia a la integración de esta perspectiva como enfoque de trabajo, reconociendo las diferencias de varones y mujeres. Esta transversalización debe combinarse con políticas públicas dirigidas a las mujeres, como forma para superar los obstáculos que llevan a la equidad.
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