La transformación de los roles de género y la desjerarquización del sistema sexo - género es una tarea muy compleja pero no imposible, pues nace a partir de las estructuras sociales y sus instituciones. El primer paso es, entonces, transformar estas relaciones de poder desde sus espacios mas básicos de reproducción y seguir de allí para adelante.
Por todo la primera “trinchera” de desigualdades a transformar es, sin dudas, la familia. Al interior de la misma se van gestando inequidades que perduran y se reproducen a lo largo de la vida en todas las otras instituciones de la sociedad –la escuela, la iglesia, el trabajo-. Aquí radica la importancia de re educar a l@s niñ@s desde la perspectiva de género: se trata de enseñarles a respetar la diferencia y a practicar la equidad, fomentando el cuidado propio y ajeno, respetando las diferencias pero sin imponerlas.
El proceso mediante el cual varones y mujeres asumen el control sobre sus vidas, es decir establecen sus propias agendas, adquieren habilidades, aumentan su autoestima, solucionan problemas y desarrollan la autogestión, se conoce como procesote empoderamiento. Sin embargo, también se puede entender como el conjunto de acciones y acciones orientadas al logro de mayor poder para tomar decisiones, sentido de seguridad y visión de futuro, y este es el camino a seguir para lograr la democracia de género.
Para poder transitar el camino de las transformaciones de género, debemos todas las mujeres conocernos y reconocernos: tomar conciencia de nosotras mismas y de nuestras riquezas, habilidades y capacidades. Ser concientes de la pertenencia a un género, a una historia, a una familia, etc. resulta fundamental para fortalecernos y potenciar nuestra autoestima y recursos; compartir la experiencia con otras mujeres, transmitirla y deconstruir lo aprendido que resulta nocivo y opresivo para todas y para todos. Con esto queremos decir que el proceso de empoderamiento es, por un lado, un proceso individual de cada mujer, y por otro un proceso colectivo de todas las mujeres como género que busca fomentar las conductas asertivas en oposición a aquellas no asertivas que conllevan a la violación sistemática de nuestros derechos como mujeres.
Según Lidia Heller, en su libro Por qué llegan las que llegan, las que llegan comparten estas características:
Alta autoestima
Gran capacidad de trabajo
Tenacidad -Energía
Espíritu de lucha
Enfrentan desafíos
Planifican sus carreras
Aprovechan las oportunidades
Espíritu de superación constante
La Declaración de la IV Conferencia Mundial sobre las Mujeres de Beijing de 1995, dice en su punto 13 lo siguiente:
“El empoderamiento de las mujeres y su plena participación en condiciones de igualdad en todas las esferas de la sociedad, incluyendo la participación en los procesos de toma de decisiones y el acceso al poder, son fundamentales para el logro de la igualdad, el desarrollo y la paz.” |