Según los datos del Instituto de Relaciones
Europeo-Latinoamericanas y el Parlamento Europeo (Ver
Bibliografía),
en los estados de la UE, se observa un nivel más alto
de mujeres en las asambleas regionales que en las legislativas:
frente a un promedio de representación femenina del 19,3%
en los parlamentos nacionales en 1995, el porcentaje en los
parlamentos regionales ascendía al 24,9%. Con 47,6%,
Suecia fue el único país europeo que llegó
casi a la paridad entre hombres y mujeres, seguido por Dinamarca
con 31%, en las asambleas regionales.
El porcentaje de mujeres diputadas en las asambleas regionales
es mucho mayor que el de las mujeres que ocupan instancias ejecutivas
en los gobiernos locales. A principios de los noventa, sobre
un total de 612 puestos ejecutivos regionales en los países
de la UE, sólo el 13,4% estaba ocupado por mujeres.
Con un promedio del 20%, la representación política
femenina en las asambleas municipales es más bajo que
a nivel regional (25%). Suecia tienen el número más
alto de mujeres en los Consejos locales (43,3%) mientras que
las mayores disparidades entre los niveles locales y nacionales
se dan en Francia y Reino Unido. En Francia, un 21,2% de los
representantes locales eran mujeres, en contraste con el 10,9%
de diputadas en las últimas elecciones legislativas de
1997. En el Reino Unido, en 1997, la relación era 25%
a nivel local y 18,3% nacional.
Igual que a nivel regional, la presencia femenina en la cúpula
política municipal no es superior al promedio del 10%.
Es importante destacar que el nivel de representación
política femenina en la UE (y en todo el mundo) depende
en gran medida del
sistema electoral (García Muñoz,
Victoria. Ver
Bibliografía).
No es casual que los estados con más diputadas mujeres
(Suecia, Finlandia, Dinamarca y los Países Bajos) tengan
sistemas electorales proporcionales mientras que los
países con menor cantidad de mujeres (Italia, Reino Unido,
Francia y Grecia) tengan
sistemas proporcionales debilitados
o mayoritarios.
Sin embargo, el sistema electoral no es el único factor
que determina el nivel de representación femenina. Suecia
es el país con el nivel más alto de mujeres en
las instancias regional, nacional y local: tiene un sistema
establecido hace tiempo de cuotas no oficiales a nivel del partido,
particularmente aquellas que afectan la colocación de
las mujeres en las listas electorales de los partidos. La amplia
utilización del
"sistema cremallera" o
de "doble preferencia" (alternancia de mujeres y hombres
en las listas de los partidos) desempeña un papel vital.
Esto se ve en Bélgica donde la creación de cuotas
no ha sido eficaz a no ser que vaya acompañada por medidas
que ubiquen a las mujeres en lugares prominentes en las listas
de los partidos.