Tal como señala el último Contrainforme de las ONGs
al CEDAW 2002 (Ver Bibliografía),
sigue siendo reducida la participación de la mujer en las
cámaras empresariales; centrales de trabajo y sindicatos;
colegios de profesionales y empresas.
Según el Informe Nacional sobre la situación de
la mujer en la Argentina elaborado por el Consejo Nacional de
la Mujer en 1994 (Ver Bibliografía),
la participación de las mujeres en los directorios de las
empresas industriales, de servicios y construcción y en
entidades bancarias ha sido insignificante. En muchos de los casos,
las pocas que acceden a los cargos directivos lo hacen en función
de ser miembros de las principales familias accionistas o tener
algún grado de parentalidad con los varones que integran
estos cuerpos decisorios.
En este estudio se analizaron 719 cargos de empresas industriales,
de los cuales sólo 35 (4,9 por ciento) son ocupados por
mujeres. Estas se distribuyen en: Presidentas 2,4 por ciento (2
sobre un total de 83 cargos), Directoras generales 7,9 por ciento
(23 sobre 291), Síndicas 5,7 por ciento (7 sobre 122),
Vicepresidentas de área 10 por ciento (1 sobre 10) y Directoras
de área 1,6 por ciento (2 sobre 124).
Pero de las 23 directoras, sólo 2 son titulares y 21 son
suplentes, de las 7 síndicas, 2 son titulares y el resto
suplentes.
En las empresas de servicios y construcción también
es escasa la participación; sólo el 6,2 por ciento
del total (14 cargos sobre 225). El máximo puesto alcanzado
es el de Vicepresidenta.
En cuanto al sector financiero, se analizaron los directorios
de los 50 primeros bancos. De un total de 399 cargos, hay 12 mujeres
que representan el 3 por ciento del total: Presidenta 2,4 por
ciento (1 sobre total de 42 cargos), Vicepresidenta 1,7 por ciento
(1 de 59), Directoras generales 1,8 por ciento (3 de 164), Síndicas
5,7 por ciento (4 de 70) y Directoras de área 9,4 por ciento
(3 de 32).
En una encuesta realizada por la UADE y la UIA en 1998 (Ver Bibliografía)
sobre la mujer en puestos gerenciales y directivos en empresas
privadas, se estudió la situación de mujeres con
personal a cargo y facultad para tomar decisiones en empresas,
cargos a los que accedieron no por su condición de dueña
o socia. Las encuestadas fueron 150 mujeres, una por empresa:
79 ejecutivas y 71 aspirantes a ejecutivas. Por edades, se eligieron
en tercios de menores de 30, de 31 a 40 y de 41 y más.
Por rubros, el 14 por ciento de ellas trabaja en comercio,
49 por ciento en el área de servicios y 37 por ciento en
industria.
Por nivel educativo, casi las dos terceras partes de la
muestra seleccionada para este estudio tienen título universitario
o superior. Por sus motivaciones, se observa que "las que
llegan" son mujeres que proyectaron tempranamente su plan
de carrera y con un alto grado de iniciativa personal. Sin embargo,
las menos son las que siguieron estudios en área técnica.
Dentro del 16 por ciento que abandonó los estudios, asumir
responsabilidades familiares aparece como una razón de
peso para interrumpir el desarrollo profesional.
Los cursos y carrera de posgrado son más comunes entre
las mujeres de mayor edad, de empresas de servicios y más
entre las ejecutivas que las aspirantes. Aquí se ve una
congruencia entre estudio y desempeño laboral.
El autofinanciamiento de los cursos es más frecuente que
la financiación a cargo de la empresa, lo que corrobora
el alto nivel de iniciativa personal. Es destacable que las empresas
no pagan más a quienes acrediten posgrados.
En cuanto a su desempeño laboral, las tres cuartas
partes de la muestra empezó a trabajar antes de los 20
años. La principal razón por la que comenzaron a
trabajar fue la independencia económica.
Con respecto al tiempo que les llevó ocupar el cargo,
el 40 por ciento ingresó directamente.. Al resto, para
las ejecutivas 9,4 años y para las aspirantes 5,7. El promedio
más alto se da en la industria donde hay menos mujeres
que en otros rubros.
El 27 por ciento de la muestra no tiene personal a cargo y el
resto, un promedio de nueve personas.
El 83 por ciento dijo que su superior inmediato es hombre.
En cuanto a la intención de ascender dentro o fuera
de la empresa, respondió afirmativamente el 70 por ciento,
sobresaliendo las aspirantes y aquellas mujeres de hasta 40 años.
El resto se reparte entre las conformes con su estado actual y
las que priorizan su vida personal sobre la profesional.
Sobre su imagen, las ejecutivas con personal a cargo fueron
interrogadas sobre cuáles consideran los principales aspectos
positivos de su rol como jefas. En primer lugar, 39 por ciento,
contestaron la "exigencia consigo misma y con los demás",
seguida por "su puerta siempre está abierta"
(28 por ciento) y en tercer lugar, la intención de promover
a sus subordinados (15 por ciento).
El aspecto más valorado por los hombres al caracterizar
a las ejecutivas fue la organización personal, asociado
a la función de secretaria.
En cuanto a los aspectos negativos que estas mujeres reconocen,
en primer lugar la intolerancia frente a los errores ajenos (25
por ciento), la tendencia a reaccionar negativamente cuando los
subordinados no proceden según sus intenciones (25 por
ciento). Con un 15 por ciento aparece el autoritarismo y con un
10 por ciento la incapacidad para poner límites. Lo que
indica una oscilación entre opuestos para el manejo del
poder.
Si se consideraron o no discriminadas, casi la mitad de
las mujeres contestó que no existen dificultades emergentes
de su condición femenina. La otra mitad cita como obstáculos
que no le dan el lugar que le corresponde (11 por ciento), la
actitud machista/protectora de su jefe (8 por ciento) -un 7 por
ciento considera esto como ventaja-. Un 5 por ciento contesta
sobre la competencia porque su superior es de su mismo sexo, sobre
todo las aspirantes y más jóvenes.
Sobre el acceso a cargos ejecutivos, el 37 por ciento de
la muestra (que ronda el 50 por ciento en mujeres de más
de 41 y en las que trabajan en empresas industriales) dice que
no existe en la empresa una política favorable a la promoción
de mujeres a cargos ejecutivos. El 86 por ciento contestó
que su caso particular era una excepción. En su mayoría
responsabilizan a la cultura machista. Pero un 63 por ciento considera
que sí hay una política favorable, y aducen que
hay mujeres en cargos gerenciales.
En relación al ámbito familiar, las ejecutivas
argentinas promedian los 45 años, son generalmente casadas
o separadas y no han renunciado a la maternidad. El 60 por ciento
vive en pareja con o sin hijos y el 43 por ciento de la muestra
son madres.
La mitad de estas madres aludió a la culpa de volver al
trabajo luego del nacimiento de los hijos. El 51 por ciento dijo
estar en desacuerdo en quedarse fuera de horario por sus responsabilidades
familiares.
El 56 por ciento de las casadas o unidas declararon que las tareas
del hogar son compartidas y no lo consideran su principal responsabilidad.
En lo que respecto a salarios, los dos tercios de la muestra
manifiestan que deberían ganar más, sobre todo las
aspirantes y las mujeres entre 31 y 40 años, quienes consideran
que no hay relación entre su esfuerzo y el salario. Sin
embargo, el 60 por ciento considera que un hombre en el mismo
cargo no ganaría más.
En este estudio, realizado en 1998, el promedio de salario de
las aspirantes es cercano a los 2000 pesos y para las ejecutivas,
casi de 5000. Tomando como referencia el estudio de la consultora
Hay realizado en empresas grandes y medianas acerca de la remuneración
mensual, el 35 por ciento de las ejecutivas cobra menos a la media
del mercado para esa función. Es decir, las mayores brechas
salariales se observan en los niveles jerárquicos superiores,
en cambio las aspirantes se ven menos afectadas por las diferencias.
Es interesante observar que el 96 por ciento de las mujeres de
esta muestra no participa en organizaciones vinculadas a la situación
laboral de las mujeres.
En un artículo publicado en el diario Clarín (Ver
Bibliografía), sólo el
10 por ciento de los cargos jerárquicos en las principales
empresas está ocupado por mujeres. A falta de estadísticas
disponibles, la periodista tomó como muestra la Guía
VIP, que reúne a los directivos de las empresas más
importantes del país: en las 1.738 sociedades enlistadas
en esa publicación, figuran 12.598 personas en cargos directivos
y entre ellas, 11.376 son hombres y 1.222 mujeres.

Para
la investigadora Lidia Séller (Ver Bibliografía),
en los niveles decisorios la mujer participa entre un 1 y 2 por
ciento, en las gerencias de recursos humanos y marketing entre
un 30 y 35 por ciento y en las gerencias financieras entre un
10 y 20 por ciento, teniendo en cuenta que en Alemania, Francia
y Estados Unidos existe aproximadamente un 40 por ciento de mujeres
en puestos ejecutivos. Sin embargo, aclara que en EE.UU. hay sólo
un 4 o 5 por ciento de CEO mientras que en Suecia, un 10 por ciento.
"El último dato cierto -porque el resto son encuestas
y estudios particulares que hacen especialmente selectoras de
personal- viene del Censo de 1980 (las EPH mezclan sector público
con privado, es decir, aparecen directoras de escuela) y el dato
que aparece -también confirmado por estos estudios particulares)
es que sólo el 1 o 2 por ciento de las mujeres llegaban
a cargos ejecutivos altos. En los noventa se da un gran crecimiento
de mujeres en gerencias medias y en los sectores bancario y financiero
pero sigue siendo muy bajo el porcentaje que alcanza escalafones
jerárquicos de primer nivel", explica Heller.
Para la consultora Cristina Mejías, en los últimos
cinco años del siglo XX la participación de la mujer
en puestos ejecutivos creció un 10 por ciento, gracias
a algunos factores como por ejemplo, el hecho de que la mitad
de los nuevos profesionales sean mujeres, al ingreso de multinacionales
al país, más permeables a las mujeres en puestos
directivos y al cambio cultural generacional que permite intercambiar
roles.
Como
generadoras de empleo, a fines del siglo XX, "las empleadoras
mujeres sólo representan el 19 por ciento y tienen mayor
participación en establecimientos pequeños",
según la Subsecretaría de la Mujer de Chancillería
(Ver Bibliografía). Lidia Heller
rescata la importancia de las microemprendedoras en el final del
siglo, especialmente como alternativa al desempleo, pero reconoce
que en forma aislada conforma una economía de subsistencia.
Para lograr "algo más", para crecer, la investigadora
señala la necesidad de crear redes y lazos entre las mujeres.
Un ejemplo es la Red de Mujeres latinoamericanas, integrada por
mujeres de 17 países reunidas en forma virtual para comunicarse,
capacitarse y empoderarse (www.wim-network.org). El otro punto
es la necesidad de crédito, posibilidad negada en la actual
crisis.
Para Heller, en la Argentina el panorama empresarial femenino
sigue manteniendo el siguiente esquema: dos dueñas de empresas
grandes, que heredaron de sus maridos (Amalia Lacroze de Fortabat
y Ernestina Herrera de Noble), luego un grupo de medianas que
surgieron entre fines de los ochenta y los noventa como Marta
Harff y Marta Katz y por último, el enorme grupo de las
microemprendedoras que en muchos casos -y esta es una característica
argentina distinta a las experiencia de otros países latinoamericanos-
son mujeres profesionales.
La importancia de las mipymes lideradas por mujeres (microemprendimientos,
pequeñas y medianas empresas) en la generación de
empleo puede ejemplificarse con la experiencia norteamericana,
como resalta Griselda Lassaga, de la Escuela Argentina de Negocios
y especialista en liderazgo femenino: "En los años
setenta, en los Estados Unidos se hablaba de 400.000 mujeres dueñas
de su propio emprendimiento y para fines de los noventa se contabilizaban
8.000.000 de microemprendimientos, algunos ya desarrollados como
pyme".
Las características diferenciales de hombres y mujeres
empresarias fue el tema de la investigación realizada por
el Instituto Apoyo, en conjunto con IBM, con el Centro para la
Empresa Privada Internacional (CIPE) y con la Fundación
Nacional para Mujeres Propietarias de Empresas (Nfwbo) (Ver Bibliografía).
Entre abril y mayo del 2000, consultaron a 602 empresarios, divididos
por mitad en ambos sexos, y llegaron a las siguientes conclusiones:
Respecto a la necesidad de mantener la rentabilidad de sus empresas,
la mayoría de los encuestados (92 por ciento de las mujeres
y el 85 por ciento de los hombres) sostuvieron que se trata de
un aspecto muy importante. El 60 por ciento tanto de mujeres como
hombres, consideran que la corrupción gubernamental representa
una preocupación muy importante; el 57 por ciento de las
mujeres y el 48 por ciento de los hombres considera las leyes
y políticas gubernamentales para empresas como un aspecto
muy importante. Más mujeres que hombres (54 contra un 43
por ciento) consideran el acceso al capital como un aspecto muy
importante, mientras que ambos consideran el acceso a la tecnología
como un tema muy importante (51 por ciento de las mujeres y el
48 por ciento de los hombres lo considera como un aspecto de gran
importancia en sus empresas).
En relación al estado de ánimo acerca de las perspectivas
económicas en la Argentina y en sus propias empresas, las
mujeres dueñas de empresas se muestran más optimistas
que sus colegas hombres, pero ambos se muestran cautelosos a causa
de las recientes fluctuaciones en la economía. La tercera
parte de las mujeres (35 por ciento) se muestra optimista sobre
la perspectiva económica en la Argentina en los próximos
dos años; el 25 por ciento se muestra neutral y el 38 por
ciento se muestra pesimista. Entre los hombres el 24 por ciento
es optimista, el 32 por ciento es neutral y el 44 por ciento es
pesimista. Estos dueños de empresas se muestran más
optimistas sobre las perspectivas de sus empresas en los próximos
dos años. Entre las mujeres el 58 por ciento es optimista,
el 15 por ciento es neutral y el 26 por ciento es pesimista. Entre
los hombres, el 33 por ciento es optimista, 33 por ciento es neutral
y el 31 por ciento es pesimista.
Hasta la fecha (mayo 2000), sólo la tercera parte (34 por
ciento) de los hombres dueños de empresas y la cuarta parte
(23 por ciento) de las mujeres dueñas de empresas poseen
créditos bancarios para sus empresas. La tercera parte
de mujeres y hombres sostiene que no ha financiado su empresa
en el curso del pasado año. Los fondos provinieron de fuentes
privadas tales como ahorros, amigos y familiares (30 por ciento
de mujeres y 21 por ciento de hombres) y a través de la
reinversión de las ganancias de las empresas (27 por ciento
de mujeres y 11 por ciento de hombres).
Tres cuartas partes (77 por ciento) de los hombres dueños
de empresas y poco menos de la mitad (48 por ciento) de las mujeres
dueñas de empresas, usan computadoras en sus empresas mientras
que los primeros hacen mayor uso de la Internet. Sin embargo,
las empresas propiedad de mujeres y hombres tienen las mismas
posibilidades (23 por ciento de mujeres y 21 por ciento de hombres)
de tener un sitio en la red para sus empresas y las redes en las
compañías de mujeres tienen más probabilidades
de incluir propiedades especiales, como funciones para hacer preguntas
y recibir respuestas por correo electrónico (61 por ciento
de las mujeres sostiene que su sitio en la red posee esta propiedad,
comparado con sólo el 22 por ciento de los hombres) y que
ofrece una información detallada del producto (54 por ciento
de las mujeres y el 29 por ciento de los hombres).
Menos de la cuarta parte de los dueños de empresas entrevistados
(22 por ciento de las mujeres y el 18 por ciento de los hombres)
pertenecen a una asociación o cámara empresarial.
Aún así, la mayoría de las mujeres y hombres
entrevistados tienen acceso a algunos de los beneficios básicos
disponibles a través de una membresía con alguna
asociación que les proporciona poca o mucha asistencia
en sus empresas. Por ejemplo, el 69 por ciento de las mujeres
y el 63 por ciento de los hombres, sostiene que sería de
gran ayuda el poder reunirse regularmente con otros empresarios
de su comunidad para compartir ideas y experiencias. El 59 por
ciento de las mujeres y el 61 por ciento de los hombres encuentra
de gran utilidad la asistencia a seminarios o charlas sobre temas
empresariales, y el 55 por ciento y 52 por ciento de mujeres y
hombres respectivamente, considera que sería de mucha utilidad
el recibir entrenamiento en finanzas, marketing y otros temas
afines. Las mujeres más que los hombres, quisieran recibir
mayor apoyo de parte de las entidades gubernamentales a cargo
de los tópicos relacionados con el desarrollo empresarial
(61 por ciento de las mujeres lo encuentra beneficioso comparado
con el 50 por ciento de los hombres).
Asimismo, el 61 por ciento de las dueñas de empresas entrevistadas,
encuentra el poder reunirse y establecer contactos, específicamente
con otras mujeres dueñas de empresas, beneficioso para
el crecimiento de sus empresas. Lo anterior demuestra el deseo
que sienten las mujeres propietarias de empresas, de tener acceso
a camaradería, entrenamiento y asistencia técnica,
el establecimiento de contactos y el apoyo que los gremios de
mujeres dueñas de empresas puede ofrecer.
Las mujeres empresarias entrevistadas son más jóvenes
y sus empresas son en comparación más pequeñas
que las de los hombres. Si bien es cierto que tanto mujeres como
hombres propietarios de empresas que formaron parte de esta encuesta
tienen un alto nivel de educación, las mujeres tienen mayores
probabilidades que los hombres de ser propietarias de negocios
de venta al por menor o de servicios personales y tienen menor
probabilidad de ser propietarias de una compañía
en el sector de servicios empresariales, pero tienen las mismas
probabilidades que los hombres de ser propietarias de empresas
fabricantes de productos.
Encuesta
realizada por el ISPM a empresarias y ejecutivas
El
Instituto Social y Político de la Mujer realizó
una serie de entrevistas, entre julio y setiembre de 2002, a mujeres
argentinas empresarias y ejecutivas. Se solicitaron 25 entrevistas
pero pudieron efectivizarse 16, debido a: negativa de la empresa
(ejecutiva María Laura Tramezzani, de Boston Asset Management)
o de la persona a dar notas (empresarias Ruth Groisman, de laboratorio
Survival; Liliana Quintana, presidenta de AMEE -Asociación
Mujeres Empresarias y Ejecutivas- y Ernestina Herrera de Noble,
presidenta del Multimedios Clarín), por falta de tiempo
(ejecutivas Lucía Suárez, directora del grupo de
canales de cable Pramer, y Claudia Segovia, directora de la empresa
de Internet Tutopía; empresarias Beatriz Nofal, de la consultora
Ecoaxis, y Cristina Mejías, de consultora CM Sociología),
por no responder en el lapso acordado (empresaria Marisa Escasany,
del Banco de Galicia).
Las entrevistas se realizaron en forma presencial, salvo tres
casos que mandaron sus respuestas por correo electrónico
por falta de tiempo, agenda completa, etc.
Las personas entrevistadas son: Jazmín Chebar, Jessica
Trosman (ambas dueñas de empresas de diseño y venta
de ropa femenina), Marta Harff (empresaria conocida por su firma
de perfumería pero que actualmente se dedica a otros emprendimientos
en el rubro social y en el alimenticio), María Eugenia
Estenssoro (empresaria social presidenta de Fundación Equidad),
Patricia Méndez Huergo (empresaria Internet, presidenta
de Red de Mujeres Ejecutivas), Laura Schwartz (empresaria cosméticos
Laura's Secrets), Beatriz González Languasco (empresaria
textil y presidenta de la Cámara de Mujeres Pymes), Beatriz
Segni (empresaria diseño muebles y presidenta de la Asociación
de Mujeres Empresarias -ASEM-), Helga Zekl de Apollonio (empresaria
de turismo y presidenta de Asociación de Ejecutivas de
Empresas de Turismo -AFEET-), María Arsenia Tula (presidenta
de la Cámara de comercio, industria y producción
de la República Argentina -CACIPRA-), Noemí Cattorini
(empresaria en rubro servicios: publicidad y Club del Champagne),
Judith Ovadía (empresaria sitio de Internet Mujerynegocios.com
y ex ejecutiva), Inés Gregorio de Cinacchi (empresaria
industrial y presidenta de Fuerza empresaria), María Verónica
Viel Temperley (ejecutiva Fundación Ashoka), Carolina Ciancio
(ejecutiva de empresa de Internet Netizen) y Susana Malcorra (ex
ejecutiva empresa de comunicaciones Telecom).
Descripción
de las entrevistas
Preguntas
-
Edad, composición familiar, estudios cursados, actualización
profesional.
- Currículum laboral, cargos ocupados, en qué empresas,
con qué funciones y cuántas personas a cargo.
- ¿Cómo accedió a esos trabajos o cargos?
¿Por qué piensa que fue elegida?
- Aspiraciones y objetivos. ¿Está conforme?
- En la empresa donde trabaja ¿cuántas mujeres ocupan
cargos gerenciales? ¿cuál es la proporción
en relación a los que ocupan varones?
- ¿La condición de ser mujer la percibe como un
escollo o como una ventaja a la hora de promocionarse y ejecutar
su trabajo?
- ¿Se sintió alguna vez discriminada?
- Comparación de su salario (en el caso de las ejecutivas)
con el ganado por varones en cargos similares.
- ¿Cómo compatibiliza su vida familiar con la profesional?
- "Las mujeres que llegan" ¿qué virtudes
deben tener? ¿qué deben dejar de lado?
- ¿Cuáles considera sus mayores aportes como mujer
empresaria y cuáles sus debilidades?
- ¿Existe un estilo gerencial femenino?
- ¿Qué mujeres han sido su modelo o referente?
- ¿Qué papel le cabe a la empresa en impulsar la
promoción de mujeres en los lugares de decisión?
- ¿Y al Estado?
- ¿Qué ha hecho o hace para favorecer la equiparación
de hombres y mujeres en empresas?
Respuestas
(ordenadas por edad de la entrevistada)
Jazmín
Chebar. Diseñadora de ropa y empresaria de indumentaria.
28 años, casada, sin hijos. Estudió Diseño
de indumentaria en EE.UU. Sus padres tenían una casa de
ropa: "Me crié entre telas y me encantaba la ropa,
nunca dudé sobre lo que me gustaba", dice.
Comenzó trabajando en EE.UU., desde atender el teléfono
en Valentino hasta colaborar en la línea de jeans de Donna
Karan. Cuando volvió a Argentina se desempeñó
en Vitamina, hizo el vestuario de Leticia Brédice para
la película Cenizas en el paraíso y después
se lanzó con su marca. "Mi ambición es crear
una empresa mediana controlable que sea rentable, y seguir disfrutando
de mi trabajo. No quiero convertirlo en una megaempresa y terminar
haciendo cosas que no me interesan tanto", expresa.
En su empresa, de la que es dueña junto con un socio, son
12 personas de los cuales tres son hombres.
Considera que en su carrera, como en todas las creativas, no hay
obstáculos por ser mujer. "Todos tenemos los mismos
problemas, depende de cada uno pero no tiene que ver con el sexo",
opina.
Está conforme con lo que gana si bien aspira a más
cuando el país mejore.
En cuanto a su relación con lo familiar dice trabajar mucho
pero necesita balancear con lo demás, no quiere que su
profesión la absorba por completo. Con su marido, se reparte
las tareas domésticas.
Para "llegar" cree que se necesita trabajar mucho y
pararse en los tropezones. Y tener un toque de suerte.
En cuanto al estilo gerencial femenino, primero responde que "no
tengo ni idea si hay un estilo femenino". Luego aclara que
"somos un equipo, cada uno es responsable de su área,
escucho opiniones, nadie manda, no me sienta jefa. Todos tiramos
para el mismo lado. Eso es muy importante". Este aspecto
es el que resalta como virtud. Y como debilidad, dice que le cuesta
mucho la parte números porque no le gusta: "No soy
una gran negociadora, acá hay otra persona que se dedica
a eso pero no porque sea hombre sino porque lo hace bien."
No tiene mentoras aunque subraya el ejemplo de su mamá.
No interviene en cámaras empresariales ni en redes, no
opina sobre política ni tiene claro cuáles podrían
ser las reinvindicaciones necesarias. Simplemente, marca que "hay
muy buena onda entre los diseñadores".
Carolina
Ciancio. Ejecutiva. Directora de la División masiva de
empresa de Internet Netizen.
28 años, separada, sin hijos. Politóloga con especialización
en Procesos políticos, postgrado en Dirección de
Empresas, en la UCA, y en Opinión Pública, en FLACSO.
Actualmente, cursa un programa para directores de empresas, en
la Universidad Austral. "Elegí la carrera porque tengo
un interés social en todas las actividades que hago y por
eso, participo en varias instituciones y OnGs. En cuanto a lo
que me encontré en el trabajo, comprobé que el ámbito
público no me gusta porque es muy difícil planificar
y llevar a la práctica proyectos, lo que sí puede
hacerse a nivel privado", explica.
Es Directora de la división masiva de Netizen (empresa
de Internet). El cargo que ocupa reporta directamente al gerente
general. Su responsabilidad es la parte operativa de la empresa
y tiene a unas 50 personas a cargo.
"Mi crecimiento personal está ligado al desarrollo
de la empresa. Cuando entré, a mediados de 1998, éramos
unos 7 u 8 empleados y me desempeñé en marketing,
ventas y comunicación. Luego pasé a Gerente de atención
al cliente. Alcancé mi actual cargo en febrero del 2002",
detalla su crecimiento. "Creo que me eligieron por capacidad.
Conocía al gerente de esta empresa porque compartí
con él trabajos anteriores(en Opinión pública
en la campaña de Rodolfo Terragno en el '97)", agrega.
Su desarrollo personal lo ve, por el momento, relacionado con
Netizen. Si la empresa se expande, puede aspirar a un lugar más
alto. Reconoce que su caso es especial porque "fui alcanzando
objetivos más rápido que el promedio".
En su nivel, hay tres cargos en la empresa, uno ocupado por ella
y los otros dos, por hombres. En los cargos intermedios, la relación
es 60% hombres y 40 % mujeres. Las mujeres están casi todas
en el área de Ciancio (las gerentes y responsables de marketing,
contenidos, coaching, recursos humanos, atención al cliente).
"Entre las mujeres de la empresa nos llevamos bárbaro.
Lo que más valoro es el compromiso y la responsabilidad
con lo que hace", dice.
En Netizen, no encontró obstáculos por ser mujer.
Piensa que es porque a la persona que reporta (Gonzalo Berra)
lo que le importa es la capacidad: "Ser mujer no representa
ni escollo ni ventaja aunque reconozco que hay empresas donde
sí puede ser un problema. Personalmente, tuve algunos por
aparecer atractiva para el otro sexo pero en Netizen nunca me
pasó", señala.
Para "llegar", rescata la profesionalidad, dedicación
y responsabilidad. En cuanto al estilo gerencial femenino, considera
que las mujeres tienen una sensibilidad mucho mayor en recursos
humanos, en los temas personales, en el trato con la gente: "Nunca
elegiría a un hombre para recursos humanos. En lo demás,
no creo que haya diferencias".
No reconoce modelos sino que identifica perfiles en hombres y
mujeres con los que trabajó.
Es consciente que si la empresa no tiene una política igualitaria
clara es imposible que las mujeres crezcan o en todo caso, lo
harán por otros métodos.
"A nivel políticas públicas, hay que hacer
de todo. Todo lo que sea acciones positivas tiene que estar reglamentado,
tienen que darse aperturas para que después pueda pasarse
de lo legal a lo cultural", reclama.
Jessica Trosman. Diseñadora de ropa y empresaria de
indumentaria.
36 años, su familia se compone de ella y su hijo.
Estudió dos años Diseño de Indumentaria en
la Universidad de Miami. Es Traductora Publica recibida en la
Universidad del Salvador y no hace cursos de capacitación.
Eligió su carrera porque la motivó el hecho de ver
la vestimenta de los grupos de rock & roll, la vestimenta
de las películas, hasta el interés de ver de que
se trataba la ropa de los trabajadores, uniformes de hospitales,
etc.
Antes de armar su propia empresa junto a Martín Churba,
trabajó free lance para Ona Saenz y Kosiuko, haciendo remeras
con estampas diferentes. En su empresa hay mayor cantidad de mujeres
(60%) que hombres (40%). En los tres locales, las encargadas son
mujeres, pero no por algo premeditado sino que "se dio".
Considera una de sus grandes virtudes ser "caradura".
Reconoce que es una característica que la ayudó
en lo laboral: "Tengo interés en algo e intento por
todos los medios conseguirlo".
En cuanto a sus objetivos, dice nunca terminar de estar conforme:
"A medida que se van alcanzando los objetivos aparecen nuevos
desafíos". Pero resalta que "si hay algo satisfactorio
en la vida es poder vivir del trabajo que uno eligió, tengo
la suerte de poder decir una cosa así, mas cuando nos encontramos
en una crisis política, social y económica".
"Yo no creo en la discriminación sexual, pero sí
en la elitista. Me parece que, más en mi rubro de indumentaria,
la mujer está considerada a un mismo nivel que el hombre.
Creo que no hay diferencias sexuales. No me veo disminuida por
ser mujer, todo lo contrario. Jamás me sentí discriminada.
Creo que tenemos estrategias diferentes a veces más fructíferas,
a veces no. Pero sigo recalcando que no observo grandes diferencias.
Con mi socio Martín Churba, no me veo para nada en competencia
de poder, los dos nos respetamos en cada una de nuestras áreas".
Con su salario está más que conforme. Integra la
presidencia de la empresa y las decisiones que se toman son acordes
al flujo económico de las ganancias.
Es fundamental para ella la vida familiar. Su hijo ocupa una prioridad
absoluta y trata de compartir el mayor tiempo posible.
Aquellos que tienen éxito, hombre o mujer, son los que
tienen capacidad para explotar sus propias virtudes y lograr sus
objetivos.
Acerca del estilo gerencial femenino, no considera que existan
diferentes formas gerenciales de manejar una empresa por ser hombre
o mujer sino que una persona calificada debe priorizar los objetivos
de la empresa y aplicar las estrategias necesarias para conseguirlo.
Su mentora es su hermana, Fabiana.
En su empresa las puertas están abiertas a cualquier persona
calificada, que tenga aptitudes para concretar los objetivos de
la compañía. Las oportunidades son equitativas:
"Manejo mi empresa de manera objetiva y si una persona es
capaz para comprometerse con los golds de la empresa, será
contratada".
María
Verónica Viel Temperley. Ejecutiva Fundación Ashoka
40 años, casada, está esperando su primer hijo.
Es Licenciada en Ciencias Políticas con especialización
en Relaciones Internacionales, UCA. La motivó a elegir
su carrera, el interés por la cosa pública si bien
no le interesaba la política partidaria ni el servicio
exterior.
Empezó trabajando en la producción periodística
de Bernardo Neustadt y Mariano Grondona en radio y televisión.
Luego fue Coordinadora General de la Fundación Poder Ciudadano
( 1988 - 1993), Coordinadora del Proyecto "Nueva Dirigencia"
del entonces Ministro del Interior, Gustavo Béliz (1993)
y Directora de Desarrollo Institucional de Junior Achievement
(1994 - 1997). Desde octubre de 1997 hasta hoy, se desempeña
como Directora Ejecutiva de Ashoka: Innovators for the Public/Emprendedores
Sociales, para Región Cono Sur (Argentina, Chile y Uruguay).
Le tocó la responsabilidad de instalar a Ashoka en Argentina.
"Ashoka es la primera asociación mundial de emprendedores
sociales líderes, con la visión, la creatividad
y la extraordinaria determinación propias del emprendedor
de negocios, pero que destinan esas cualidades a la búsqueda
de soluciones innovadoras a problemas sociales", explica.
Actualmente, está apoyando a más de 1.100 emprendedores
sociales en 42 países del mundo. En la Argentina, son 24.
Como Directora Ejecutiva tiene entre 5 y 6 mujeres profesionales
a su cargo.
Accedió a los primeros trabajos por iniciativa propia,
pidiendo trabajar ad-honorem y luego por trayectoria y experiencia.
"Nunca me propuse llegar a esto, fui haciendo mi camino al
andar. Estoy muy conforme", comenta.
No reconoce diferencias, en el sector social donde trabaja, entre
varones y mujeres. Cree que ser mujer no representa escollo ni
ventaja.
Se sintió discriminada cuando en una entrevista le preguntaron
si pensaba tener hijos. "Di una respuesta vaga. De todos
modos me seleccionaron a mí entre 70", dice.
Acerca de su salario, responde que no hay diferencias con el de
los varones.
No sabe qué virtudes deben tener "las mujeres que
llegan". "Creo que igual que en los varones, importa
el profesionalismo (experiencias, disciplina, seriedad, constancia,
compromiso)", dice.
Supone que sus mejores aportes son la creatividad, el entusiasmo,
la seriedad y compromiso con que trabaja, pero no sabe si hay
o no un estilo gerencial femenino.
No recuerda ninguna mujer modelo pero cree que el estilo de su
madre la influyó mucho.
Piensa que la empresa tiene un "papel importantísimo"
en impulsar la promoción de mujeres en los lugares de decisión:
"Nunca dudé en la equiparación de hombres y
mujeres en empresas", afirma. Pero no sabe cuál puede
ser el rol del estado en ese aspecto.
María
Eugenia Estenssoro. Empresaria social. Presidenta Fundación
Equidad.
44 años, separada, en pareja, tres hijos. Licenciada en
literatura comparada inglesa y francesa en Smith College, EE.UU.
Master de Periodismo en la Universidad de Columbia.
"Estudié literatura porque quería ser escritora
o periodista. Me di cuenta que no tenía el don para la
literatura, entonces me dediqué al periodismo porque siempre
tuve una vocación pública, me interesaba el país,
lo que pasaba, poder participar desde una posición ciudadana.
Pero supuse que para conocer la sociedad había que conocer
el alma humana, la historia, el pensamiento y entonces, empecé
con las letras."
Trabajó 15 años como periodista. Durante los ochenta
fue corresponsal para Time y The Wall Street Journal. Fue editora
en las revistas Mercado y Noticias, del '92 al '95. Luego quiso
tener una revista propia que fue Mujeres y compañía,
junto a Norma Morandini, entre el '95 al '98, idea que también
llevó a la televisión de cable.
En 1997, el político y economista Domingo Cavallo le propuso
ser candidata a diputada: "Pensé que era una buena
oportunidad para proyectar programas de gobierno, me despertó
el bichito de la participación, ya no como observadora,
sino como protagonista. Fue una experiencia muy rica pero también
muy frustrante".
Después de esta experiencia política, se dedicó
al trabajo social en fundaciones. Es co-fundadora y miembro del
directorio de la Fundación Endevor Argentina, una organización
sin fines de lucro internacional que apoya a emprendedores de
alto potencial en mercados emergentes. También es miembro
del directorio de Transparencia Internacional.
Actualmente, dirige la Fundación Compañía
Social Equidad, que promueve la equidad social y el desarrollo
humano a través de las nuevas tecnologías. Equidad,
que nació en 2001, desarrolla programas de conexión
a Internet, donación de computadoras y capacitación
en centros comunitarios y escuelas. Esta Fundación -donde
trabajan 7 personas- ya donó 1.500 computadoras recicladas
a 400 escuelas y se capacitó a 1.200 docentes. Por esta
razón es que Estenssoro se define como empresaria o emprendedora
social.
Acerca de los méritos para crecer y ser elegida, Estenssoro
cree que el esfuerzo da frutos: "Si hacés tu trabajo
seriamente, con responsabilidad, con iniciativa y creatividad,
a la larga te van dando más responsabilidades. En el periodismo,
que es muy competitivo, podés destacarte si buscás
un punto de vista diferente, un modo que te distinga. En la política
no basta con el profesionalismo, también hay amiguismos
y bancarse muchas cosas".
Si bien nunca se sintió discriminada, reconoce las dificultades
que aún existen: "Mi experiencia en política,
lo que vi y hablé con otras mujeres, es que somos muy apetecibles
a la hora de llamarnos para integrar listas o compartir fórmulas,
pero a la hora de las decisiones y las negociaciones consideran
que no estamos aptas. No creo que no haya discriminación,
lo que digo es que los obstáculos, que los hay, los pasé
por encima sin darme cuenta. El techo no es de cristal, es de
cemento. Las mujeres llegamos cada vez más a las gerencias
medias pero no a los directorios de las empresas e instituciones
y no por falta de capacidad".
No ganó menos que los hombres en el mismo cargo. Sin embargo,
cree que los hombres pelean más su salario, se valoran
mejor en términos de dinero, se venden mejor y tienen más
autoestima.
Cuando tuvo a sus hijos, decidió dedicarse al periodismo
económico y dejar el político e información
general, para tener más control sobre sus horarios y no
tener que hacer viajes que la alejen de los chicos. Con su revista,
trabajaba en casa, al igual que ahora, para acomodar mejor trabajo
y vida familiar.
Para llegar, dice que hay dos caminos: el de las mujeres que usan
sus dotes de belleza y seducción y que ella no conoce pero
tampoco condena. Y el camino de las que profesionalmente desarrollan
su carrera y para el que hace falta vocación y ganas de
llegar. "Llegás en la medida de tu ambición.
Entonces, para llegar a puestos de liderazgo, hay que tener vocación
de liderazgo y te tenés que preparar y trabajar mucho y
es cierto que tenés que hacer más que los hombres
para obtener el mismo reconocimiento", manifiesta.
Se reconoce como buena para iniciar cosas, para gestarlas, pero
no tan buena para hacerlas crecer y mantenerlas. También
dice estar aprendiendo a escuchar más a los otros, a delegar
y compartir.
En cuanto al estilo femenino, piensa que las mujeres no separan
su vida personal con el trabajo, no hay algo rígido. "Con
la gente con la que trabajo soy muy maternal, me siento responsable,
trato de enseñar, si alguien tiene un logro es mi logro,
como con los hijos, me da placer que las relaciones sean eficientes
y amorosas, que haya un vínculo. Soy una líder conductora
madre", se define.
Como modelo de empresaria, le fascinó -la conoció
en 2001- Anita Rodik, la fundadora del Bodyshop "porque ella
volcó a su empresa todos sus ideales de los sesenta de
activista y mochilera, puso sus valores en su trabajo aún
siendo un emprendimiento comercial, me inspiró esto de
conjugar el mundo de los negocios con los valores y un punto de
vista femenino". También se refiere a la periodista
Norma Morandini, a quien conoció haciendo una pasantía
a los 19 años y desde entonces son muy amigas.
Sobre los cambios para las mujeres, opina que tendrán que
venir con la educación, con leyes antidiscriminatorias
y campañas para apoyarlas porque, como en el caso del acoso
sexual, "muchas no hacen valer sus derechos por temor a después
no conseguir trabajo".
Judith
Ovadía. Empresaria sitio de Internet MujeryNegocios.com
y ex ejecutiva
Cordobesa de 44 años, casada y dos hijas. Estudió
computación científica en la Facultad de Ciencias
Exactas y Naturales de la UBA. La eligió porque "era
una carrera muy nueva y estaba todo por desarrollarse. Era un
gran desafío y me interesaba desarrollar una carrera científica".
Además, realiza cursos de capacitación permanente
con temáticas relacionadas a emprendimientos, negocios,
exportación y mujer.
Sus primeros trabajos fueron como Líder de proyecto en
Aerolíneas Argentinas y en la Consultora Sistefin. En el
Banco Hipotecario Nacional llegó a Subgerente de Desarrollo,
con 50 personas a cargo. Desde 1991 hasta la actualidad se desempeña
como socio gerente de Consultores de Base. De 1999 a 2000 fue
consultor del Banco Mundial.
Consiguió estos trabajos por el diario o por presentarme
y en todos los casos tuvo que rendir una evaluación. "Tengo
excelentes conocimientos técnicos, soy creativa e innovadora",
explica. Si bien considera que bajo relación de dependencia
logró un desarrollo importante, "realmente aspiraba
a encarar nuevos desafíos".
Desde 1991, trabaja en la empresa que creó junto con su
socia Beatriz Calatayud, donde desarrollaron MujeryNegocios.com,
el portal para mujeres emprendedoras y empresarias.
"Nunca estoy conforme, siempre quiero hacer más y
mejores cosas. En este momento estamos encarando un proyecto de
Inclusión y Aprendizaje para el portal, que permitirá
que más mujeres puedan capacitarse, generar sus emprendimientos,
mostrar y vender sus servicios y productos", comenta.
Para Ovadía, los principales obstáculos con los
que se enfrenta la mujer en el mundo laboral son "los prejuicios":
el prejuicio de que al casarse y tener hijos ya no se pueda contar
con ella, el prejuicio de "por algo habrá llegado",
la percepción de que se dedica mucho al trabajo y "descuida
su casa y su marido".
La condición de ser mujer no la percibe ni como un escollo
ni como una ventaja a la hora de promocionarse y mucho menos a
la hora de ejecutar un trabajo. En su caso, siempre se movió
en un ambiente tecnológico "donde los requerimientos
y parámetros de evaluación que primaban eran otros".
Se sintió discriminada cuando, muy joven, presentó
un proyecto informático muy importante ante los gerentes
de la empresa -todos hombres en su mayoría mayores- y el
Gerente Financiero la llamaba "niña".
"Las mujeres que llegan", según Ovadía,
deben tener las mismas virtudes que los hombres pero potenciadas,
deben rendir examen constantemente y dejar de lado una parte de
la vida privada. Sin embargo, manifiesta que no debieran delegar
cosas que no quieren delegar: "Yo era subgerente en un Banco
y no dejaba de atender a mi hija cuando llamaba ni concurrir a
las reuniones de colegio, entre otras cosas", ejemplifica.
Con respecto al estilo gerencial femenino dice: "Somos nosotras
las que debemos dejar de copiar estereotipos gerenciales exitosos
y plantear nuevas reglas. El estilo de las mujeres es más
participativo. Escuchamos más. Desde Mujer y Negocios,
estamos cuestionando y redefiniendo esas reglas de juego que inventaron
los hombres".
Considera que debería ser una realidad que a igualdad de
capacidades y aptitudes, exista igualdad de oportunidades, sin
distinción de raza, género, credo. El papel del
estado en este aspecto debería ser legislar y controlar
su cumplimiento.
Desde Mujer y Negocios, Ovadía manifiesta que favorece
"la equiparación de hombres y mujeres no sólo
en empresas, sino en negocios, en oportunidades, en capacitación,
en representatividad. Cuestionamos la base de que los negocios
son cosa de hombres, para redefinir las reglas de juego".
Susana
Malcorra. Ejecutiva. Ex CEO de Telecom.
47 años, casada, un hijo. Ingeniera electrónica.
Realizó estudios de management en las empresas donde trabajó.
En Estados Unidos, hizo un Master integrado a la capacitación
de IBM.
Empezó como asistente universitaria y profesora de matemática
y física en la escuela secundaria. Desde que egresó,
en el '79 y hasta el '92, trabajó en IBM y en el '93, ingresó
en Telecom hasta julio del 2002 en que renunció por diferencias
de opinión con los accionistas. En IBM, era directora de
operaciones y en Telecom, se desempeñó como gerente
general o CEO. Actualmente, analiza propuestas.
En Telecom, tenía 15.000 personas a cargo. Los jefes que
le reportaban eran todos hombres y recién en el nivel siguiente
había mujeres. IBM sostiene una política de igualdad
de oportunidades, que viene de Estados Unidos, y que no existe
en Telecom. Pero Malcorra dice que tampoco había nada en
contra. Por ejemplo, en Finanzas y en Tecnología, las número
dos son mujeres.
Malcorra se refiere a las dificultades para acceder a niveles
gerenciales: "Hay un escalón muy difícil de
acceso hasta que te consideran, ese acceso inicial a gerente de
nivel medio es el más difícil. A partir de ahí,
fui avanzando en mi carrera ganándome el respeto de mis
jefes y demostrando que podía hacer mi trabajo y por eso,
me eligieron entre un grupo de pares. Tiene que ver tu compromiso
con el trabajo y tu convicción de hacer".
La ejecutiva cree que el primer obstáculo para las mujeres
es cultural y tiene que ver con la formación que reciben
en el hogar y en la escuela y que condiciona para que la mujer
elija entre su carrera o su vida familiar. Las llama "falsas
opciones" pero reconoce que terminan siendo un obstáculo.
"Sin dudas, me sentí discriminada. En reuniones grandes,
cuando no me miraran a mí sino al resto o secretarias que
me obviaban y se dirigían a hombres que me reportaban a
mí. Ante esto, hay dos actitudes: dar la batalla en el
momento o ganarte el espacio. Yo siempre trabajé sobre
demostrar quién era el que tenía el control sin
confrontar directamente sino mostrando con los hechos. Cuando
ya me había ganado el espacio, les recordaba lo que habían
hecho pero lo hacía al revés", relata representando
uno de los pocos casos que afirma haber sido discriminada.
No dice cuál era su salario en Telecom. No detectó
que hubiera una diferencia de ingresos proveniente de su sexo
aunque sabe que suelen darse diferencias.
Pone en claro que no es fácil mantener el equilibrio entre
el hogar y el trabajo: "A los hombres no se les plantea como
obstáculo. Hay que ser capaz de vencer la barrera cultural.
Yo tuve una gran ventaja y es que en mi familia no me educaron
en la opción casa o profesión. Pude balancearlo.
Y mi marido siempre me apoyó", apunta.
Para "llegar" hace falta, dice Malcorra, tener convicción
y compromiso, decisión de llegar adelante y ocupar los
espacios, y ser consciente de balancear con la vida familiar porque
parte del tiempo propio va a ser sacrificado. "Creo que a
priori existe el techo de cristal pero, en mi caso, lo fui rompiendo
sistemáticamente. Cuando entré en IBM, no había
mujeres en ventas pero insistí y me nombraron. Soy cabeza
dura, a lo mejor es autoestima", supone.
Su fortaleza la encuentra en la capacidad de armado de equipo
y la comunicación y el equilibrar la planificación
estratégica, a largo plazo, con la capacidad de hacer.
Su debilidad en ser protectora, ponerle mucho "el pecho a
las balas" cubriendo a la gente que le reporta.
Más que en un estilo femenino, cree en el estilo personal
y propio: "Creo que hay un estilo personal aunque hay características
más propias de las mujeres que de los hombres y creo que
sobre eso hay que montar fortalezas y establecer el estilo personal
que uno tiene sin copiar. La mujer típicamente es de escuchar
más todas las partes para después armar una conclusión,
negocia de otra forma, pero no creo que haya 'un' estilo femenino,
hay que ser fiel a uno mismo".
Tiene un modelo basado en valores más que en individuos.
Ha tomado cosas de su madre y de personas con las que trabajó,
sobre todo en los EE.UU.
Con respecto a las acciones positivas a favor de la participación
femenina opina que le provoca una reacción dual: "Tengo
un conflicto con los sistemas de cuota. Por un lado, es el reconocimiento
que una es una minoría. Pero, al mismo tiempo, me doy cuenta
que es una forma de presionar al sistema para brindar más
oportunidades, por lo que algún esquema sería útil,
algún mecanismo de control para la paridad de sueldos o
para determinado porcentaje de empleadas. La base de la igualdad
es que cuando hay dos personas, un hombre y una mujer, sean evaluadas
en el mismo plano. La educación es lo que más puede
ayudar".
Laura
Schwartz. Empresaria cosméticos Laura's Secrets.
No dice la edad, separada, dos hijos. Estudió medicina,
psicología, teatro, publicidad y cuando puede, realiza
cursos de capacitación. Fue creativa (redactora y directora)
en muchas agencias de publicidad prestigiosas como Ratto, Dreyfus,
Casares Grey, Lautrec. Tuvo hasta a 4 personas a cargo en esa
época. Luego con su emprendimiento familiar, seleccionó,
capacitó y dirigió a más de 40 mujeres en
las mejores épocas.
Para llevar a cabo Laura´s Secrets dice que se eligió
a sí misma y por eso, accedió: "Me motivaron
las ganas de tener un emprendimiento creativo, de inventar un
concepto, de reciclar las cremas de mi abuela de un modo particular,
de dar un servicio inédito.
Mis objetivos son los de llegar cada vez más a las mujeres
- y hombres- con el concepto de belleza inteligente y con humor.
Descontracturar la cosmética, sacarla de los lugares que
suele frecuentar. Me gustaría que la marca Laura's Secrets
crezca, se expanda, exporte y sea internacional".
No cree en generalizaciones. Ser mujer puede, según la
circunstancia, ser un escollo o una ventaja. "Sí creo
que una mujer en cargo alto está más expuesta a
situaciones que, culturalmente, por género es menos capaz
de resolver. Razón por la cual debe desarrollar más
temple, eso a veces es muy costoso, pero no creo que a los hombres
les resulte sencillo, sólo están más acostumbrados",
afirma.
No fue discriminada aunque señala que la discriminación
etaria es muy cruel.
Con respecto a su familia, trabaja varias horas en su casa para
poder estar con su hijo de 12 años con quien comparte mucho
gracias a la computadora, medio por el cual también se
comunica con todos y con todo.
No sabe qué es llegar: "Creo que una es el liderazgo,
pero ¿quién sabe cuándo o si llegó?
¿Llegó a qué? No sé que hay que dejar
algo de lado. Si lo que hay que dejar de lado es demasiado valioso,
creo que nadie llegó a nada. Me parece que la plenitud
se alcanza con reconocimiento propio en cada área importante
de la vida. Si para 'llegar' hay que descuidar la salud o la familia,
¿a qué hemos llegado?".
Sus mayores aportes son la creatividad y capacidad innovadora,
la flexibilidad y adaptación al cambio. Su debilidad es
el sentimentalismo y el poco tino en asesorar administrativamente.
Admite que hay un estilo gerencial femenino, que se caracteriza
por ser más sensible, más "maternal" y
menos estructurado, más creativo.
Su modelo es su abuela, Guillermina Schwartz. No tiene referentes
económicas o empresariales porque su vida estuvo más
emparentada con personas del arte que de la empresa.
Con respecto al papel del Estado, sólo responde "¿Qué
Estado?". Más que en LA EMPRESA (en mayúsculas)
como entidad abstracta cree que todo depende de cómo sean
las personas con las mujeres que trabajan: "En lo que me
ha tocado, he favorecido el trabajo para mujeres de más
de 40 años, he tratado de que a nadie se la juzgue o condene
por la edad ni por el estado civil o por si es bonita o no tanto".
Patricia
Méndez Huergo. Empresaria del sitio de Internet, Red de
Mujeres Ejecutivas.
53 años, divorciada, dos hijos, un nieto. No siguió
carrera universitaria. Realiza muchos cursos, es coach ontológica
y renacedora. Fundó y dirige la Red de Mujeres Ejecutivas.
En el 2000 fue elegida líder del Mercosur.
"Era ama de casa y part time me dediqué a la organización
de eventos. Cuando me divorcié, me vi en la necesidad de
rearmarme y reconozco que tuve suerte porque me ayudaron muchos
amigos en lugares de decisión y así pude capacitarme,
hacer cursos de marketing. Conocer esas dificultades por las que
pasan las mujeres que se inician es lo que me impulsó a
armar la Red. Comencé en 1990 con el objetivo de dar herramientas
a las mujeres para que se desarrollen como empresarias con menos
costos que los que había en ese momento: era muy caro capacitarse,
no había espacios de negocios para mujeres. Llevé
mis propias preocupaciones a una empresa, organizando servicios
para las mujeres a menor costo, bolsas de trabajo, hasta tuvimos
un programa de radio y colaboramos durante un año en televisión
con la conductora Tini de Boucourt. También hicimos un
programa de mentores, un acuerdo entre una empresaria más
experimentada con otra más joven", enumera.
En la Red, el trabajo se completaba con tres personas y llegaron
a tener 900 socias. Desde 2001, con la crisis económica,
se redujeron a unas 400 socias. En este momento, apuntan a la
capacitación, lo que tiene que ver con coaching ontológico
y toma de conciencia: "Porque ahora hay que tener claro qué
querés hacer, para qué lado vas a dirigir tu vida.
Mi sueño es seguir trabajando con el desarrollo personal,
eso es más gratificante que más que ganar plata
y quiero seguir llevando a esto a otros países de Latinoamérica",
explica.
Por su experiencia laboral, Méndez Huergo sí sintió
que ser mujer era un escollo para iniciarse. Los directores de
empresa, a principios de los noventa cuando ella empezó,
no gastaban plata en la capacitación de mujeres. "No
había nada para mujeres ejecutivas y empresarias",
asegura.
Aunque no se sintió discriminada, hace referencia a episodios
incómodos que vivió como organizadora de eventos:
"Tenía reuniones con hombres que no te toman en serio
y creen que te pueden levantar y manipular. Por eso, hacía
todo perfecto para que no me objetaran nada".
Está conforme con lo alcanzado porque "de la nada,
con dos hijos, hice todo. Siempre se puede más pero tengo
clara que hay cosas que no sacrifico por tener más. Tengo
lo que puedo, y quiero, generar". También eligió
tener la oficina en su casa para poder estar cerca de sus hijos.
Para llegar hace falta saber adónde se quiere ir, conocer
la misión de cada uno, organizarse y no quedarse en el
camino. Y estar dispuesta a pagar el precio de este esfuerzo:
"De hecho, los hombres pagan un precio muy alto para llegar
alto. Las mujeres no siempre están dispuestas".
Sus fortalezas son el esfuerzo, la creatividad, ir de frente y
su debilidad es su "desbole" en lo operativo, la organización,
bajar a la tierra lo que quiere hacer, dificultades que dice estar
aprendiendo a superar. Sin duda, cree que las mujeres tienen otro
estilo de hacer negocios: no tienen cultura de coimas, trabajan
más a la par, no buscan sólo los resultados, no
dejan afuera lo afectivo, lo maternal.
En cuanto a modelos, le gusta leer biografías de gente
exitosa y siempre le pareció muy destacable la vida de
la escritora Victoria Ocampo porque "fue una transgresora
que rompió con una estructura social y familiar muy rígida
y condicionante, para hacer y ser lo que realmente quería".
No cree que sean los cupos la mejor forma de romper espacios sino
que tiene que ser por capacidad y no por obligación. Pero
para lograrlo dice que se debe terminar con la corrupción
en la política.
Marta
Harff. Empresaria con varios emprendimientos: primero, línea
de artículos de perfumería y actualmente, de alimentos
y ayuda social.
54 años, casada, dos matrimonios, un hijo. Contadora pública,
licenciada en administración de empresas, realizó
muchos cursos pero ahora se dedica a darlos. Eligió esa
carrera por urgencias económicas y de trabajo, no por vocación.
Trabaja desde los 15 años ayudando en la confitería
de su padre. Al recibirse, tuvo varios empleos hasta que comenzó
a trabajar con quien en ese momento era su novio y recién
iniciaba una empresa, en el '69. En 20 años, llegaron a
tener una empresa, Valot, con 300 personas y más de 10.000
clientes. "Yo era la socia, lo único que no me voy
a adjudicar es la idea original porque eso lo trajo él
de un viaje, después estuve en la parte administrativa,
financiera, ventas y logística, en todo", dice.
Harff relata cómo fueron los inicios de su propia empresa
de perfumería y regalos: "A fin de año, a los
clientes les obsequiábamos unos jabones con aroma y formas
de frutas. Como tenían mucho éxito, en una exposición
ganadera se me ocurrió presentarlos como en una frutería,
para vender. ¡Ahí empezó Marta Harff! y coincidió
con que me separé".
En el 2000, vendió el 80 % de la empresa y desde el 2001,
si bien sigue siendo socia del 20%, no tiene participación
en las decisiones. En el 2001, puso con su marido un negocio de
decoración y de arte, donde ella aporta apoyo logístico,
y están exportando obras de pintores argentinos a Estados
Unidos.
En la actualidad, se encuentra avocada a dos proyectos: uno, junto
a un grupo de mujeres, formó una asociación civil,
Mujeres argentinas emprendedoras (MAE). Están organizando
la exportación de ropa de chicos hecha 100% a mano, para
generar muchas fuentes de trabajo. Y el otro, una unidad de negocio
de productos nacionales premium gourmet y orgánicos (aceite
de oliva, hierbas aromáticas, miel, etc.) que se llamará
El Barrial. En la firma Marta Harff eran casi todas mujeres y
sigue trabajando con mujeres.
"A nivel personal, me he impuesto mis propios límites,
he cumplido mis sueños, no tengo más ambiciones,
aprobé todos los exámenes. Mi intención ahora
es ocuparme de una función social, creo que tengo las condiciones
para enseñar a mucha gente para llevar adelante proyecto.
Soy emprendedora de profesión. Eso es lo que hoy me llena,
dar una mano en este momento difícil, alentar a buscar
una salida laboral".
Muy pocas veces se sintió discriminada. Dos o tres veces
registró, más que discriminación, una subestimación
por el hecho de ser mujer.
Para Harff, la mujer tiene un tironeo muy grande entre lo familiar
y lo profesional. Pero su caso lo considera especial: "Con
mi primer marido nos complementábamos perfectamente en
la empresa y no tuvimos hijos. Cuando me volví a casar,
tuve un hijo y ya tenía 47 años, así que
a esa altura tenía muy clara mis prioridades. Pero para
muchas mujeres es difícil, sobre todo si no son independientes".
Para "llegar", hay que tener un objetivo claro y ser
consecuente, estar dispuesto a aprender y a la crítica,
al ensayo y error. Por otro lado, a las mujeres les cuesta ser
profesionales. "No hay que asumir compromisos que no se pueden
cumplir", aconseja.
Cree en el estilo femenino: "Las mujeres tenemos otras maneras,
no entramos en los juegos de poder de los hombres, tenemos otra
actitud hacia el trabajo, un punto de vista más universal
y menos parcializado, sentido práctico y la capacidad de
manejar varias alternativas al mismo tiempo. La mujer no se desnaturaliza
en el trabajo. Aún lo que falta es la capacidad de planificación
a largo plazo pero eso se irá superando con la educación.
El estilo autocrático y piramidal ya no vale, ahora hay
que consensuar y no buscar el resultado inmediato. Por eso, en
el campo empresario es donde las mujer más posibilidades
tiene y más éxito tiene. En el hemisferio norte,
los emprendimientos, que tantas mujeres encabezan, generan más
puestos de trabajo que las empresas tradicionales y son los motores
de la economía".
Siempre le gustaron las biografías y en el rubro de la
cosmetología dice que hubo mujeres notables como Helena
Rubinstein o Estée Lauder: "Han sido laburantas, pioneras,
visionarias y me ha servido, las he tenido muy presente".
Para Harff, no hay políticas de apoyo para la mujer. En
cuanto a las cámaras empresariales, opina que "en
las corporaciones tradicionalmente masculinas, no están
cómodos con la inserción de la mujer, entonces no
les dan las mismas oportunidades".
Noemí
Cattorini. Empresaria C.H. Publicidad, Club del Champagne y Asociación
de elaboradores de sidra.
No dice la edad. Casada, una hija. Contadora pública y
doctora en Ciencias de la Administración. En 1997, fue
elegida "Mujer empresaria del año".
"Elegí esta profesión porque nací y
crecí en una empresa. Mi padre fue un pionero de la industria
del vidrio. Mis hermanos y yo -éramos 7- crecimos compartiendo
a papá con la empresa", relata.
Desempeñó distintos cargos financieros y administrativos
en diferentes empresas. Actualmente es presidenta de C.H. Publicidad,
del Club del Champagne -la bodega mendocina Sáenz Briones
produce el champagne para los 1.000 asociados- y de la Asociación
de elaboradores de sidra, además de formar parte del comité
directivo de CACIPRA. Considera que accedió a estos lugares
por voluntad propia y porque frente a una dificultad trató
de colaborar, de solucionar problemas y de capacitarse.
"En este momento, mis aspiraciones pasan por el plano social,
reflotando una asociación llamada 'Niños felices',
que fundé hace varios años. También quiero
luchar para que las mujeres argentinas, a las que considero muy
capaces, obtengan el reconocimiento que merecen. Soy anticonformista
y exigente por naturaleza y siempre me parece que puedo realizar
más. No obstante, estoy muy agradecida a la vida porque
me dio oportunidades y herramientas para aprovecharlas",
manifiesta.
En todas las empresas donde tuvo poder de decisión, dice
que siempre hubo lugar para las mujeres porque "tienen más
capacidad de trabajo y rinden más que los hombres".
Considera que los obstáculos de las mujeres para crecer
laboralmente tienen que ver con ellas mismas: en las solteras,
su propias torpeza y el pensar que no deben capacitarse. En las
casadas, su doble condición de madre y esposa, que les
resta tiempo para prepararse pero que, cuando los hijos crecen,
se acabaron las excusas para no cumplir con sus aspiraciones.
Nunca se sintió discriminada. "Pensar que la condición
de mujer es un escollo, ya en sí mismo es una traba. Pensar
en brillar con el resultado de su trabajo es la ventaja",
define.
En cuanto al salario diferente que pueden cobrar mujeres y hombres
en el mismo cargo, simplemente responde que "las empresas
bien organizadas tienen definido el costo de cada departamento,
independiente del sexo de quien lo ocupa".
Compatibiliza su vida familiar con la profesional con orden, organización,
quitándole horas al ocio y también, admite, a los
amigos.
Las virtudes de las mujeres que "llegan" son, a su juicio,
inteligencia, capacidad de sacrificio y de trabajo, integridad
moral y fuerza espiritual. "Mi aporte como mujer empresaria
es demostrar que se puede", dice.
María Arsenia Tula, presidenta de CACIPRA, es su referente
como mujer empresaria.
Para Cattorini, el papel de las empresas y del estado en impulsar
la participación de las mujeres es, justamente, promocionarlas
para los puestos claves de decisión. Para lograrlo, no
cree en los cupos, ya que los encuentra discriminatorios, sino
en la lucha contra la corrupción. "Mi aporte ha sido
y es el de promocionar en todos los ámbitos y en todos
los departamentos de la empresa a las mujeres", remata.
Inés
Cristina Gregorio de Cinacchi. Empresaria industrial y presidenta
de la agrupación Fuerza empresaria.
56 años, casada, 3 hijos, 1 nieto. Licenciada en matemáticas
en la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA. Posteriormente,
su actividad empresarial la llevó a capacitarse en management,
comercio exterior, R.R.H.H., negociación, márketing,
administración y finanzas, participando de cursos, seminarios
y congresos.
En 1980, se incorporó al staff de OSMI, en la gerencia
administrativa. OSMI, fundada en 1977 por su marido y tres socios,
fabrica enfriadores de agua industriales, enfriadores de aire
comprimido, secadores de aire comprimido por refrigeración,
drenadores automáticos de condensado, algunos de ellos
con patentes nacionales e internacionales (Brasil, EEUU e Italia).
Realiza exportaciones a países del Mercosur.
En 1986, al producirse una escisión societaria, el matrimonio
Cinacchi se constituyó en único titular de la empresa,
con "firma indistinta". Desde esta nueva posición,
Gregorio resume cuáles son sus aportes: generación
de contactos para el desarrollo de nuevos negocios, obtención
de apoyo crediticio por parte de Bancos y Entidades Financieras,
"en especial en etapas críticas, fundamentalmente
por reconocérseme mi grado de responsabilidad, idoneidad
y cumplimiento de la palabra dada", negociación con
clientes y proveedores y resolución de conflictos como
responsable del área de Recursos Humanos y a cargo de las
Comunicaciones Internas de la empresa.
Desde 1986, forma parte de la Comisión de Comercio Exterior
(orientada a las Pymes) de la Cámara de Comercio e Industria
de Lomas de Zamora.
En 1993, el Consejo Nacional de la Mujer -luego de una convocatoria
a través de los diarios en la que se presentaron 450 empresarias-
otorgó 45 becas para asistir a un curso integral de Gerenciamiento.
"Fue una experiencia tan movilizadora, que al concluirla,
nos propusimos continuar nuestra capacitación, fortalecer
las redes formadas y extenderla a otras empresarias, con intereses
e inquietudes similares. Para ello formamos Fuerza Empresaria",
comenta Gregorio. Cleo Laura Miguel fue la primera presidenta
hasta fines del 2000, en que es elegida Gregorio.
En diciembre de 2000, fue elegida miembro del "Forum de Líderes
del Mercosur".
También es miembro de la Subcomisión de la Mujer
y el Trabajo de la Unión Industrial Argentina, de la Cámara
de la Pequeña y Mediana Industria Metalúrgica Argentina
(CAMIMA), de la Asociación de Fabricantes de Maquinas-Herramientas
y Afines (AAFHMA) y de la Unión Industrial de Avellaneda
(UIA).
Ser mujer en el mundo laboral no lo percibe ni como escollo ni
una ventaja. El principal obstáculo con que deben enfrentarse
es, según Gregorio, los períodos de alejamiento
debido al nacimiento y crianza de los hijos pequeños.
Nunca se sintió discriminada. Aclara que nunca trabajó
en relación de dependencia. "En nuestra empresa se
valora la capacitación y el trabajo independientemente
del género o de la edad. En la Comisión de Comercio
Exterior de la Cámara de Lomas compuesta mayormente por
empresarios hombres, me eligieron presidenta (en 1989) sin inconvenientes.
Se valoró el compromiso con los objetivos y la capacidad
de trabajo", dice.
Reconoce que no es fácil compatibilizar sus actividades
y la vida familiar. "Tengo tres intereses muy fuertes: familia,
empresa y la asociación que presido. En general, las cenas
y fines de semana son de la familia y el resto lo distribuyo,
en muchos casos quitándole horas al sueño",
manifiesta.
"Las mujeres que llegan", para Gregorio, son las que
se dedicaron a ampliar sus capacidades personales y la excelencia
de su trabajo para estar preparadas y ser elegibles cuando la
oportunidad se presente, en vez de esperar que "se les de
un lugar". Considera que en el ámbito del trabajo
"se deben dejar de lado los extremos: tanto las actitudes
de seducción como la copia de actitudes masculinas".
Considera que sus fortalezas son visión global, flexibilidad,
facilidad para ponerse en el lugar del otro, en tanto que sus
debilidades, la dificultad para planificar a largo plazo y para
tomar decisiones que afecten a las personas. "Considero que
existe un estilo gerencial femenino flexible y abarcativo que
se adapta más a esta época crítica y de continuos
cambios", opina.
Sus modelos estuvieron marcados por lecturas de la juventud sobre
Madame Curie y Lola Mora. En la actualidad, admira a las mujeres
que a los 50, 60 o más años "inician una carrera
universitaria, emprenden un negocio nuevo o llevan adelante sus
empresas con tesón y coraje".
Gregorio considera "relevante la amplitud de miras de los
directores", en lo referido al papel de la empresa en impulsar
la promoción de mujeres en los lugares de decisión.
Y en cuanto al Estado, opina que debe "brindar estructuras
de apoyo confiables y accesibles en los momentos claves de nacimiento
y crianza. También en el cuidado de familiares enfermos
o discapacitados pues mayormente recaen sobre la mujer por su
sensibilidad al problema". Gregorio no duda en que trabaja
para la equiparación de hombres y mujeres: "En mi
empresa, valorando la responsabilidad, el trabajo y la capacidad
independientemente de cualquier otro factor. En la Asociación,
impulsando y facilitando la capacitación continua y la
formación de redes que fortalezcan el desarrollo de la
mujer sea empresaria, profesional o emprendedora".
Helga
Zekl de Apollonio. Empresaria de turismo y presidenta de la Asociación
de ejecutivas de empresas turísticas (AFEET).
No dice la edad. Es alemana y reside en la Argentina desde hace
50 años. Casada, un hijo.
Estudió Psicóloga social. Además de castellano
y alemán, maneja inglés.
Trabajó como secretaria ejecutiva en la empresa medicinal
alemana Boehringer Sohn. Llegó al turismo de la mano de
su esposo quien trabajaba en compañías aéreas
hasta que lo echaron en el '82 y se reubicó abriendo una
agencia de viajes en el '86 (Ganímedes). Empezó
a trabajar con él y se especializó en planificación
de viajes. En AFEET hace 10 años que se desempeña,
fue secretaria y en la actualidad presidenta: "Me gusta tratar
con la gente, colaborar, tengo tiempo y disponibilidad para asumir
esta responsabilidad", dice.
AFEET tiene 20 años en la Argentina y reúne a unas
140 socias. La propuesta viene desde México donde en 1970
un grupo de ejecutivas de turismo decidió crear una asociación
de mujeres que con cargos a nivel gerencial se desempeñaran
en empresas y entidades vinculadas al quehacer turístico.
En la Argentina, surgió en 1982 y en 1999, existe en Bolivia,
Brasil, Colombia, Ecuador, Panamá, Paraguay, Perú
y Uruguay. Todos estos países junto con España formaron
la Federación Internacional de Asociaciones de ejecutivas
de empresas turísticas (FIASEET).
Considera haber alcanzado todo lo que quería en su trabajo:
"Me da placer que la gente confíe en mi, me gratifica
la relación humana. Le doy mucho valor a mi familia y mis
afectos"
Según Zekl, su educación alemana le permite ser
muy abierta y en este aspecto, se siente acompañada por
su marido, que es argentino, y no tiene prejuicios en intercambiar
roles domésticos. De este modo, no tuvo problemas en organizar
casa y trabajo.
Nunca se sintió discriminada por ser mujer."Los hombres
nos dicen que nosotras somos las que discriminamos al organizar
una institución de mujeres", agrega.
Zekl dice que las mujeres para lograr sus propósitos deben
tener conocimiento y tenacidad.
Ella misma se reconoce como muy trabajadora, organizada y tenaz.
"Me dicen que tengo que hablar más alto; a lo mejor,
con eso me quieren aconsejar que sea más enérgica",
explica como su debilidad.
No tiene modelos aunque admira a investigadoras y científicas.
En cuanto a la participación política y gremial,
admite que las mujeres son poca participativas, tienen poco tiempo
o no les interesa. Confía en la educación como forma
de cambio paulatino.
Como aporte para las mujeres, dice que AFEET ofrece capacitación
y ayuda para que se respete el trabajo de las profesionales del
turismo. También brinda la posibilidad de que estas ejecutivas
se conozcan e intercambien experiencias.
Beatriz
Segni. Empresaria diseño de muebles. Presidenta de la Asociación
de Mujeres Empresarias (ASEM).
59 años, casada, tres matrimonios, dos hijos. Tercer año
de Ingeniería. Hace cursos permanentemente. También
es artista plástica.
Fundadora -junto a Rosalía Arteaga, de Ecuador- de la Asociación
Latinoamericana de Mujeres en política, empresa y ciencia
(entre sus miembros se encuentran Guatemala, México, Chile,
Perú, Bolivia, Ecuador, Paraguay, Uruguay y Argentina).
Es miembro de la Confederación General Económica
(CGE).
Por un lado, es parte en la empresa de su marido -fundición
de aluminio y diseño- y por otro, es dueña de Milano
Buenos Aires (hace 17 años), que comercializa productos
diseñados y tiene franquicias en La Plata, Junín
y Rosario, y es socia con su marido de la franquicia Milano Montevideo.
En Milano Buenos Aires tiene tres empleados. Su objetivo es llegar
a exportar más y ayudar a otras mujeres empresarias a este
fin.
Como empresaria, dice no haber sufrido ningún escollo por
ser mujer. Tampoco se sintió discriminada ni cree en el
techo de cristal. "Me considero una persona que alcanzó
muchas estrellas, para mí no hay imposibles, no tengo obligaciones,
tengo responsabilidades, me gusta ganar a todo y me siento totalmente
exitosa en todo. Todo lo que me propongo me sale. Me siento superwoman",
manifiesta.
Sin embargo, habla de los escollos que se presentan en las cámaras
empresariales dominadas por varones: "No podés desarrollarte
porque ellos tienen su poder y les cuesta muchísimo trabajar
en equipo con mujeres. Además, por lo general, las mujeres
empresarias y emprendedoras no sienten compromiso con la sociedad,
no les interesa el trabajo gremial, no les importa trabajar para
las pymes de todos. La mujer sindicalista es más participativa
y ha conseguido más. En cambio, la empresaria no participa
de nada, no está educada para eso. Y no muchas mujeres
soportan la tensión de trabajar en las gremiales, hay transas
políticas, en fin, terminan yéndose. Es difícil
trabajar en las gremiales empresarias: o sos parte de alguno que
está arriba, y siempre vas a arreglar los floreros a la
larga, o nunca te van a dar cosas para hacer o te las dan y si
las hacés bien te las quitan porque tienen miedo que avances,
que te quieras lucir para después ser diputada o algo así,
como hacen ellos. En cambio, si hacés una institución
femenina podés llevar a cabo propuestas. ASEM fue creada
para poder construir poder y lo que más necesitan las mujeres
empresarias es autoestima, es desear poder. Si querés desarmar
una trenza no tenés que meterte sino armar otra".
Con respecto a su vida familiar, Segni asegura que no tuvo problemas
para conciliar convivencia y profesión. Tener proyectos
juntos, no en común, dice que es la fórmula para
lograrlo.
Reconoce que las mujeres saben trabajar mejor en equipo aunque
aclara que "a mí esas cosas nunca me interesaron,
cada uno tienen su modo, me interesan los resultados".
Encuentra en la tenacidad y mucho amor propio sus mayores virtudes,
y en su carácter y frontalidad, sus debilidades: "No
aprendo a callarme la boca", admite.
No tiene modelos ni ídolos pero si admiración por
figuras como Golda Meir.
Beatriz
González Languasco. Empresaria textil. Presidenta de la
Cámara de Mujeres Pymes.
60 años, casada, cuatro hijos. Estudió Profesorado
de geografía, en Paraná, Entre Ríos. Realiza
constantemente cursos sobre comercialización. "Estudié
geografía para conformar a mis padres porque después
descubrí que tenía alma empresaria y no docente",
dice.
Su marido tenía fábrica textil y ella comienza en
el '90 con un negocio y taller de alta costura en Paraná.
Después, se muda a Buenos Aires donde empieza a relacionarme
con gente de las pymes y Susana Casino la invita para fundar la
Cámara de Mujeres Pymes, en 1996, y desde entonces sigue
trabajando en la Cámara y con los talleres de costura,
con 20 mujeres a cargo. Sus objetivos en este momento son encontrar
mercados para la exportación. "Fundamos la Cámara
porque vimos que la mujer estaba muy desprotegida, sin apoyo.
En este momento, reunimos en todo el país alrededor de
5.000 socias microempresarias y profesionales."
Sobre los escollos que tuvo que pasar no se refiere a los de una
mujer sino a "los que pasa cualquiera que en este país
quiere hacer algo". Nunca se sintió discriminada.
Mientras sus hijos eran chicos, se dedicó a ellos y recién
se volcó a su actividad empresarial cuando ya estaban criados
y más independientes.
"Para que te vaya bien, tenés que ser muy luchadora.
En general, se me acercan pidiendo asesoramiento mujeres grandes,
hay un gran potencial en las mujeres a partir de los 50 años.
Nosotras, en la Cámara, les brindamos capacitación
y asesoramiento", afirma.
Languasco dice tener "algo natural en la vocación
de liderazgo". Su mayor fortaleza es la lealtad y el saber
delegar y rodearse de los que saben. Piensa que, como empresaria,
la mujer tiene más intuición y un olfato que difícilmente
le falle. Al hombre lo ve más rígido y programado.
Como modelo, tuvo una gran amiga mía, empresaria de moda
en Paraná.
En cuanto a la participación femenina en las cámaras
empresariales, asegura que los cambios se irán dando paulatinamente:
"El machismo existe pero pienso que con el tiempo las mujeres
se abrirán más lugar de participación en
los ámbitos con mayoría masculina".
Sobre el papel del Estado, responde como empresaria y apunta a
la necesidad de conseguir créditos. Para ilustrar, cuenta
una anécdota: "Una vez le dije a quien hoy es candidato
a presidente de la Nación (del partido justicialista pero
no da el nombre) que si hacía un proyecto para las mujeres
pymes, ganaba las elecciones. Con una pequeña ayuda, este
país sale adelante".
María
Arsenia Tula. Presidenta de la Cámara de comercio, industria
y producción de la República Argentina (CACIPRA)
80 años, casada, sin hijos. Formación docente y
universitaria. Egresada del Instituto del Profesorado en el área
de Filosofía y Pedagogía y de la carrera de Abogacía
de la Universidad de La Plata. "Los logros fueron marcando
el camino y la formación docente prepara para muchas cosas
en la vida. La educación también es una empresa,
no hay antagonismo entre esas actividades", expresa.
Su carrera es la docencia y ha tenido, además, cargos que
ella no llama políticos sino técnicos, como Supervisora
General del Concejo de Educación, Inspectora General, Secretaria
de Educación. Fue jueza en los Tribunales colegiados de
la provincia de Buenos Aires, de 1973 al '76. Paralelamente, hace
más de veinte años que colabora con CACIPRA en distintas
áreas a través de representación a empresas
que ha asesorado. Hace cinco años, fue elegida presidente.
La Cámara tiene dos áreas, una administrativa y
técnica y otra docente. Entre ambas, unas 50 personas.
"Seguramente, me eligieron por haber demostrado alguna aptitud
para conducir una institución tan compleja como son éstas
en este momento", admite.
Dice que nunca se sintió discriminada por ser mujer, todo
lo contrario. "Me he preocupado para que se incorporen otras
señoras de la actividad empresaria. (En la comisión
directiva hay cuatro vocales, dos vocales suplentes y una revisora
de cuentas, en total con Tula, ocho mujeres y 19 hombres). Esta
Cámara, que en el 2003 cumplirá 90 años,
nació como institución de varones, la primera mujer
que se incorporó acá habré sido yo",
afirma.
Tampoco ha sufrido diferencias salariales con los hombres que
ocuparon sus mismos cargos. Ni tuvo problemas en conciliar su
vida profesional y familiar porque tanto sus padres como su marido
la ayudaron.
Para "llegar", las mujeres tienen que tener profesionalismo,
estar preparadas y tener fuerza de decisión. Reconoce que
las mujeres ponen en juego más factores emocionales pero
que éstos no deben ser determinantes porque si no, no van
a poder conducir.
Señala como sus fortalezas "las que permitieron hacer
crecer esta institución: capacidad de organización
y decisiones rápidas". En cuanto a las debilidades,
le resulta difícil hacer una autocrítica y piensa
que en este momento no dependen de uno sino del medio.
Ha tenido modelos en su adolescencia y primera juventud pero no
por ser mujeres -aclara- sino por ser brillantes profesionales.
Subraya una y otra vez la importancia del profesionalismo individual.
"El Estado tendría que ayudar a todos, no a las mujeres
en especial. No estoy de acuerdo con los cupos, me parece discriminatorio,
debe ser elegido el que es capaz. Todo depende de la capacidad
y de la profesionalidad. Y que con el tiempo, algunas mujeres
le van abriendo camino a otras". Para poder abrir estos senderos,
Tula considera que ayuda -tanto a mujeres como a hombres- brindando
cursos de capacitación en CACIPRA.
Conclusiones
de las entrevistas
-Los
rubros en las empresarias y ejecutivas se desempeñan representan
los sectores en los que mayormente se desempeñan las mujeres,
es decir, fundamentalmente servicios, seguido por comercio y textil.
-Las ejecutivas se desempeñan en empresas grandes pero
las dueñas de empresas en su mayoría tienen a su
cargo alrededor de 10 personas o menos.
-Salvo un caso, todas tienen estudios terciarios o universitarios,
y entre éstas sólo una no los terminó. Todas
realizaron cursos específicos pero menos de la mitad completó
posgrados o Másters.
-Ninguna dejó de lado la vida familiar a la que le dan
mucha importancia. La mayoría está casada o en pareja
y salvo una, todas tienen hijos y dos de ellas sueñan con
tenerlos en el futuro.
-Todas reconocen como virtudes fundamentales para llegar la capacitación,
el esfuerzo, la responsabilidad y la tenacidad. En cambio, el
"instinto maternal" o la protección de los otros
es vista, tanto como una característica positiva y distintiva
del estilo gerencial femenino, como considerada una cierta debilidad.
-Trabajar en equipo, escuchar a los otros y no caer en actos corruptos
son vistas como características diferenciales de las mujeres
frente al estilo masculino. El poder es deseado pero no a costa
de los valores familiares y éticos.
-Las ejecutivas o las que alguna vez trabajaron en relación
de dependencia asumen que existen escollos para las mujeres en
el mundo laboral. Las empresarias, en cambio, tienden a confiar
más plenamente en la tenacidad y el empeño para
lograr los objetivos que se proponen.
-Proporcionalmente al énfasis que ponen en el tesón
y la capacidad individual, la mayoría tiene reservas con
respecto a la "discriminación positiva" para
impulsar la inserción femenina en lugares de decisión,
ya que ven en este medida una "discriminación"
hacia su propia capacidad. Confían más en el rol
de la educación, en las campañas de concientización,
en la participación activa y en la autoestima de las propias
mujeres para presionar y cambiar modelos patriarcales.
-Las más jóvenes son reacias a participar en asociaciones
y grupos de mujeres ya que por sus experiencias, no coinciden
con las reivindicaciones de las mayores.
-Casi ninguna admite haberse sentido alguna vez discriminada.
Sin embargo, todas declaran realizar acciones o dar posibilidades
y ayuda a otras mujeres para que salgan adelante.