50 y 50:
por el equilibrio de mujeres y varones en los lugares de decisión
por María José Lubertino
La titular
del Instituto Social y Político de la Mujer brega por el equilibrio entre
mujeres y hombres a la hora de ocupar cargos públicos. Propuestas y reflexiones.
En los foros
internacionales los gobiernos suelen asumir compromisos políticamente correctos
que luego infringen o incumplen cuando se trata de actuar puertas adentro.
En 1995, frente
a la denuncia pública de que faltaban 475 años para alcanzar la plena igualdad
entre mujeres y varones en los lugares de decisión política y económica de
continuar la velocidad de los cambios imperantes, los gobiernos de todo el
mundo reunidos en la Conferencia Mundial de la Mujer se comprometieron a lograr
un equilibrio de géneros en todos los cargos de la Administración Publica
y el Poder Judicial y a instaurar medidas positivas concretas para aumentar
sustancialmente el número de mujeres hasta alcanzar una representación paritaria
en los cargos políticos, partidarios y de organizaciones con financiación
pública.
Poco ha cambiado
desde entonces. Los únicos países efectivamente paritarios parecen seguir
siendo Suecia, Noruega, Dinamarca, Islandia y Finlandia. En Austria, Alemania,
Bélgica, España y el Reino Unido los partidos políticos tienen sistemas de
discriminación positiva pero no alcanzan aún a garantizar una representación
política paritaria. A nivel de la representación parlamentaria se paso de
un 10% a un escaso 12% en estos cinco años, según la Unión Interparlamentaria
Mundial, producto de la sanción de leyes de cuotas en la mayoría de los casos.
Tienen normas en este sentido en alguna instancia Bangladesh, Bolivia, Brasil,
Costa Rica, Eritrea, Ecuador, República Dominicana, Perú, Venezuela, Uganda
y Tanzania. Pero probablemente donde los avances hayan sido más notables sea
en Namibia, Sudáfrica, India y Francia. En los tres primeros no solo cambió
el número de mujeres representantes y líderes sino que es muy notable el cambio
cualitativo en términos de transparencia y humanización de la agenda política,
demostrando además que no es una cuestión de idiosincrasia o de riqueza la
posibilidad de introducir estos cambios y que la masa critica mínima de mujeres
introduce cambios cualitativos a la democracia. En Francia pronto veremos
los resultados de la enmienda constitucional que obliga a que en las sucesivas
elecciones municipales, nacionales, comunitarias y regionales hasta el 2003
deba alcanzarse un 50/50 en la representación de ambos sexos.
En la Argentina
ya teníamos a nivel nacional la ley de cuotas (24.012) desde 1991, que a pesar
de todas las interpretaciones restrictivas y trampas de la que ha sido objeto
llegó a elevar la representación femenina en la Cámara de Diputados hasta
un 28%. Sin embargo en el Senado solo hay 2 mujeres sobre 72, tres provincias
no tienen ninguna diputada nacional (La Pampa, San Juan y Tierra del Fuego)
y seis no eligieron ninguna mujer en 1999. Recién ahora hemos llegado a tener
dos Ministras por primera vez en el Gabinete Nacional y a la fecha no hay
ninguna Secretaria de Presidencia a cargo de mujer. Solo 2 subsecretarias
dependen de Presidencia y en el total de los Ministerios, solo 2 Secretarias
y 3 Subsecretarias. Cuatro Ministerios ostentan el mal récord de no tener
ninguna mujer en cargo relevante: Relaciones Exteriores, Educación, Defensa
y Salud.
En las provincias
no nos va mucho mejor. Nunca hubo una gobernadora y sólo hay por primera vez
tres vicegobernadoras. Los ejecutivos provinciales no tienen ninguna mujer
o a lo sumo una o dos. Se sancionaron leyes de cuotas para las legislaturas
locales en casi todas las provincias, menos en Jujuy y Entre Ríos, pero no
se cumplen muchas veces u otros requisitos de los sistemas electorales las
han vuelto poco operativas. El Poder Judicial sigue siendo masculino en los
máximos niveles y en determinados fueros en los ámbitos federal y provincial.
En 1994 la reforma
constitucional estipuló que los partidos políticos incluyeran acciones positivas
y que el Congreso avanzara en este sentido, sin embargo, ningún partido -
salvo el Popular Neuquino- modifico su carta orgánica ni tampoco hubo nuevas
acciones positivas desde lo legislativo. Tal vez el avance más significativo
haya sido la incorporación que logramos en la Constitución de la Ciudad de
Buenos Aires en 1996, de medidas de discriminación positiva en el Poder Judicial
y en algunos organismos como el Banco Ciudad, la Defensoría del Pueblo, el
Ente Regulador de los Servicios Públicos... y los colegios profesionales,
aunque todavía ante cada designación debamos efectuar presentaciones e impugnaciones
ante el intento de incumplimiento de estas normas por las propias autoridades.
Como a la mayoría
de nosotras nos parece injusto, innecesario e incomodo tener que esperar cinco
siglos mas para ocupar el lugar que nos corresponde es que hemos organizado
una "Campana mundial por el 50 y 50 para el 2005" para que las promesas se
hagan realidad.
A nivel internacional
WEDO coordina nuestras iniciativas y en la Argentina el Instituto Social y
Político de la Mujer lanzó esta campaña en el mes de agosto con la articulación
de las senadoras y diputadas nacionales de todos los partidos políticos. Como
parte de esta propuesta además de la recolección mundial de firmas de adhesión,
otras ONGs y mujeres políticas harán presentaciones en las diferentes provincias
y anualmente nos reuniremos a evaluar los avances, que a su vez se irán registrando
en nuestra web (www.ispm.org.ar, en Paridad en la Toma de Decisiones).
La acción estratégica
más urgente en que concentraremos nuestros esfuerzos será la aplicación de
la ley 24.012 a las elecciones de Senadores en el año 2001, obligando a que
cada partido presente al menos una mujer en UNO de los DOS cargos de candidatos
titulares. Así, apoyamos los proyectos de ley aclaratorios presentados y estamos
solicitando al Poder Ejecutivo una reglamentación que impida las interpretaciones
judiciales desviadas.
No menos importante
es nuestro reclamo, en el marco de la reforma política, de que se incluyan
sanciones financieras a los partidos políticos que al momento de tener que
recibir recursos del Fondo Partidario Permanente no hayan adecuado sus cartas
orgánicas incluyendo acciones positivas para las mujeres o fórmulas paritarias
como estipula la Constitución Nacional. Impulsaremos la sanción de leyes de
cupos para la instancia legislativa local en Entre Ríos y Jujuy y, a niveles
provinciales y nacional, la reforma de las leyes de Ministerios y de Consejos
de la Magistratura u Organización de la Justicia para incluir un porcentaje
mínimo de mujeres en todas las instancias y niveles...ya que las promesas
electorales e internacionales y las buenas intenciones no alcanzan.
Frente a la
multitud de mujeres que adhiere a nuestra campaña, algunas de las respuestas
de muchos de los políticos han sido: "No jodas, con el 30 ya es suficiente..."
(aunque ni siquiera se llega a un 30), "Por que me joden a mi si el anterior
tampoco había nombrado ninguna mujer y nunca le dijeron nada...", "Cuenten
con nuestro apoyo moral pero ni sueñen que votemos esas leyes....". Una minoría
de varones políticos ha adherido. Estos son los únicos que tienen visión y
futuro político. Por eso estamos buscando candidatos, porque nosotras, efectivamente,
cumpliremos con el otro 50%.