A mediados
de los años setenta, la tasa promedio de escaños
ocupados por mujeres en la UE (incluyendo Austria, Finlandia y
Suecia) no superaba el 9%. En 1989, el porcentaje promedio de
la UE sólo había aumentado en tres puntos, alcanzando
el 11,8%.
A fines de la década del ochenta, la participación
política de las mujeres europeas en el Parlamento era la
que puede verse en este cuadro, citado por Carmen Martínez
Ten (Ver Bibliografía):
Presencia femenina
en los Parlamentos y gobiernos de los países miembros del
Consejo de Europa en 1986.

En ese momento,
para Martínez Ten, estos datos revelaban que la falta de
participación de las mujeres en la política era
un problema estructural -salvo el caso de los países nórdicos
que contaban con sistema de cuotas- y que no se podía confiar
en el tiempo y en desarrollo socioeconómico para resolverlo:
"Para romper el círculo vicioso se puede recurrir
a los mecanismos de discriminación positiva o cuota política
por sexo, es decir, a la reserva obligatoria de puestos políticos
para mujeres, que es lo que ha permitido que en Noruega, mediante
la presión social y a partir de una ley de 1983, las mujeres
tengan una representación del 33,8% en el Parlamento. Tras
eso han venido una mujer primera ministra y además ocho
carteras ministeriales para mujeres. Las medidas de discriminación
positiva forman parte de una estrategia global que ha sido recomendada
por la conferencia ministerial europea sobre la igualdad que se
celebró en Estrasburgo en marzo de 1986. Quizá con
eso no baste pero no sería un mal comienzo".
El salto cualitativo se dio en los noventa. En 1995, el promedio
de representación femenina parlamentaria era del 16% para
la UE de los Doce y de 19,3% para la Europa de los Quince (La
representación política de la mujer...Ver Bibliografía).
Los países nórdicos y los Países Bajos se
sitúan por encima de la media europea: en 1995, Suecia
alcanzaba el 41,1%, seguido por Finlandia (35,5%), los Países
Bajos (33,3%) y Dinamarca (32,9%). También Alemania y Austria
superan el promedio con 26,3 y 23,5%, respectivamente. Las tasas
más bajas, por debajo del promedio, en 1995, eran las del
Reino Unido (9,5%), Portugal (8,2%), Grecia (6,3%) y Francia (5,8%).
En las elecciones de 1997 se incrementaron los promedios de Francia
y Reino Unido, dejando a Grecia en el último lugar.
Tanto en la UE como en Latinoamérica, el sistema de cuotas
es una estrategia cada vez más frecuente para reducir la
subrepresentación femenina en la política. Existen
dos tipos de cuotas:
-las establecidas por legislación nacional que garantizan
un determinado porcentaje de escaños sea ocupado por mujeres.
-las adoptadas por los partidos políticos para asegurar
que una proporción de las listas electorales se reparta
entre mujeres (La representación política de la
mujer...Ver Bibliografía).
En la UE, Bélgica es el único país con cuotas
aprobadas por legislación nacional en 1994 (33,3%). En
cambio, nueve países emplean cuotas a nivel de partidos
políticos: Alemania, Austria, Bélgica, Dinamarca,
España, Francia, Grecia, Irlanda y Suecia. En Alemania,
los socialdemócratas en su congreso celebrado en Munster
en 1988, aprobaron elevar su cuota de mujeres al Parlamento y
a cargos de responsabilidad en el partido, del 33% al 40%. En
el caso del Partido Verde, se aplica la paridad 50 y 50. En España,
el Partido Socialista Obrero español estableció
que en todas sus órganos de representación no puede
haber nunca más de un 75% de personas de un mismo sexo.
Más de 15 años después de los datos citados
por Martínez Ten, puede verse la evolución en el
siguiente cuadro sobre participación política de
la mujer. Se trata del Informe de Desarrollo Humano 2002, realizado
por el Programa de Naciones Unidas para el desarrollo (Ver PARIDAD
EN LA TOMA DE DECISIONES - LINKS www.undp.org/hdr2002 y también
www.ipu.org/wmn-e/classif)
En América
Latina, a principios de los noventa, el promedio de representación
femenina en los parlamentos alcanzaba el 12%, salvo Cuba (22%0,
Nicaragua (18,5%) y Costa Rica (12,3%). Los promedios más
bajos se registraban en Brasil (5,2%), Perú (5,7%) y Chile
(5,8%). Pero en los últimos años se ha incrementado
la participación gracias a la aprobación de las
leyes de cuota.
Argentina es el primer país que instauró un sistema
de cuotas aprobado por la legislación nacional, en 1991
(30%). Brasil aprobó en 1995 un sistema similar que establece
cuotas de un mínimo del 20% para cada partido político.
En la región, siete países han comenzado a aplicar
sistemas de cuotas en los partidos políticos: Bolivia,
Brasil, Costa Rica, Ecuador, México, Uruguay y Venezuela.
Este sistema tiende a ser más fecuente en las agrupaciones
de centroizquierda. Por ejemplo, el Partido dos Trabalhadores
(PT) de Brasil, cuenta con alrededor de un 30% de mujeres en la
cúpula directiva.
Cambios provocados por leyes de cuota, según informe del
Banco Interamericano de Desarrollo (Ver PARIDAD
EN LA TOMA DE DECISIONES - LINKS www.iadb.org/sds/doc)
Leyes
de Cuota en América Latina
