Mujeres en Lugares de Decisión
En Argentina - Sindicatos
A
partir de la ley de cupo sindical femenino sancionada el 6 de
noviembre de 2002 (Ver MUJERES EN LUGARES DE DECISIÓN -
LEGISLACIÓN - LEY DE CUPO SINDICAL FEMENINO), la aplicación
del cupo femenino se extiende a esas organizaciones y así
las trabajadoras ocuparán al menos un tercio de sus conducciones.
Serán menos únicamente cuando las mujeres afiliadas
no alcancen al 30 por ciento del padrón gremial. También
establece que en las delegaciones para las negociaciones colectivas
con las patronales (conocidas como paritarias) las mujeres deben
estar representadas en idéntica proporción a la
cantidad de trabajadoras de esa actividad.
Por
ahora, el protagonismo de las mujeres en los gremios se reduce
a unos pocos casos: sólo la docente Marta Maffei, la azafata
Alicia Castro y la modelo Noé Ruiz están al frente
de sus sindicatos, en tanto que la número dos del Sindicato
del Seguro, Elena Palmucci, es la primera mujer en ocupar una
vocalía en la conducción cegetista.
A principios de los noventa, el Sindicato del Seguro realizó
una investigación sobre 50 gremios para relevar la cantidad
de mujeres sindicalistas a nivel nacional, en su mayoría
pertenecientes a la CGT. La muestra arrojó los siguientes
datos, citados en el Informe del Consejo Nacional de la Mujer
de 1994 (Ver Bibliografía):
-De las 50 organizaciones, la mitad no tenía representación
femenina; -Del total de cargos sindicales, 1448, la cantidad de
mujeres dirigentes ascendía a 80, es decir, el 5,52%: -Estos
80 cargos se desagregaban en: 19 Secretarías, el 23,75%
y 61 Vocalías o revisores de cuentas, el 76,25%.
La situación del sindicalismo y la participación
de la mujer en los últimos veinte años fue analizada
detalladamente por las investigadoras Silvia Chejter y Claudia
Laudano (Ver Bibliografía):
"Si las décadas de los 80 y los primeros años
de los noventa fueron tiempos en que surgieron algunos espacios
de mujeres en el movimiento sindical, que evolucionaron de manera
diversa, en los últimos dos años esos espacios no
uniformes sufrieron cambios importantes, sobre todo a nivel institucional".
En las dos centrales sindicales, la Central de Trabajadores Argentinos
(CTA) y la Confederación General del Trabajo (CGT), hay
actualmente espacios institucionalizados de mujeres: el Instituto
de la Mujer de la CGT y la Secretaría de Equidad de Género
e Igualdad de Oportunidades de la CTA
Chejter y Laudano analizan también la presencia de los
espacios de mujeres en tres sindicatos nacionales (con grado de
Federación): -la Unión Personal Civil del Estado
(UPCN), sindicato afiliado a la CGT, que agrupa a trabajadores/as
estatales. En 1985, en UPCN se creó una Secretaría
de la Mujer que continúa bajo la forma de Secretaría
de Igualdad de Oportunidades;
- La Confederación General de Trabajadores de la Educación
de la República Argentina (CTERA), afiliada a la CTA; y
-la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE), afiliada
a la CTA, sindicato que agrupa a trabajadores/as estatales nacionales,
provinciales y municipales de todo el país.
- La Confederación General del Trabajo de la República
Argentina (CGT)
"La CGT histórica es mayoritaria y agrupa a federaciones
gremiales tanto industriales como de servicios. En el período
1991-1999, este sector no se opuso a las políticas neoliberales
del gobierno, incluidas las que perjudicaban directamente a los
trabajadores, con la sola condición de retener el control
de la central sindical y de sus obras sociales.
La CGT antes de 1991 representó una estructura que se basaba
en: -La representatividad por rama y monopólica; -La alta
tasa de afiliación (obligatoria), estructura vertical y
negociación colectiva; y -El financiamiento por medio de
los recursos de las obras sociales sindicales", explican
las autoras.
En la CGT, la agenda de género se institucionalizó
a través de dos organizaciones: el Instituto de la Mujer
de la CGT y un sindicato afiliado a esta Central, la Unión
Personal Civil de la Nación (UPCN).
El Instituto de la Mujer de la CGT se creó en 1992
aunque sus antecedentes se remontan a fines de 1973 cuando se
organizó el Departamento de la Mujer de la CGT. Ciertos
gremios ya contaban con Departamentos de la Mujer propios y con
el tiempo, se fueron creando los espacios específicos en
diferentes Regionales de la CGT del país.
"En 1984, se nucleó la Mesa de Mujeres Sindicalistas,
conformada por los gremios más progresistas del sindicalismo
justicialista y por sectores independientes. De manera simultánea
surge el Movimiento Nacional de la Mujer Sindical, un agrupamiento
gremial de las corrientes más ortodoxas y tradicionales
del justicialismo. Las diferencias son notorias: mientras que
la Mesa se centraba en el tema de la discriminación en
las esferas laboral y social, en la doble jornada de trabajo y
en la participación sindical de las mujeres; por su parte,
el Movimiento partía del reconocimiento de que las mujeres
estuvieran integradas a la vida sindical y consideraban que la
igualdad de oportunidades ya había sido alcanzada",
escriben Chejter y Laudano.
En 1987, se creó el Departamento de Capacitación
y Desarrollo de la Mujer de la CGT. Por otro lado, en 1988, se
organiza el Foro de Capacitación e Investigación
de Mujeres Sindicalistas con el objetivo concreto de fomentar
la participación de las mujeres en los niveles de decisión
de los sindicatos. Finalmente, en el Plenario de la Unificación
del Movimiento Obrero realizado en marzo de 1992, se crea el Instituto
de la Mujer de la CGT. Dos años más tarde, se indican
como funciones del mismo:
"a) Atender lo concerniente a la problemática de la
Mujer Trabajadora; b) Promover los estudios pertinentes y desarrollar
las iniciativas respectivas para la modificación de la
legislación vigente; c) Procurar la participación
de la Mujer Trabajadora en la sede sindical; d) Participar en
representación de la Confederación General del Trabajo
en Congresos Nacionales e Internacionales que traten la problemática
de la Mujer; e) Impulsar una política que tienda a integrarla
en iguales condiciones" (art. 61, Estatutos Sociales de la
CGT, mayo 1994).
El
Instituto fue reconocido a nivel internacional. En 1995, integra
el Foro de Mujeres del Mercosur y en 1998 integra la Comisión
Tripartita de Igualdad de Trato y Oportunidades entre Varones
y Mujeres en el Mundo Laboral, conformada por la OIT, la CGT,
el Gobierno Nacional y las Cámaras Empresarias.
Desde el punto de vista de la representación de género,
en las elecciones del Consejo Directivo Nacional de la CGT en
agosto del 2000, por primera vez se incorpora una mujer a la mesa
de conducción, como vocal titular 3°, del gremio de
Seguros.
Creada
en 1984, la Secretaría de la Mujer de la UPCN fue
una de las primeras en el ámbito sindical. El 8 de marzo
de 2001, decreta su autodisolución y se convierte en
Secretaría de Igualdad de Oportunidades.
"Si bien seguramente hubo avances respecto de la participación
de las mujeres no hay evidencia empírica suficiente al
respecto, ya que aún en el propio sindicato (UPCN Nacional)
en la llamada mesa chica (una especie de secretaría ejecutiva)
de sus 17 integrantes, sólo una es mujer", aclaran.
-
Central de los Trabajadores Argentinos - CTA
La CTA es una central alternativa que agrupa fundamentalmente
a algunos de los gremios más afectados por las políticas
de ajuste: trabajadores/as del estado, gremios provinciales, docentes
y algunas representaciones industriales del interior del país.
Se construye en torno a tres ejes:
- autonomía respecto a los partidos políticos, a
los grupos económicos y al gobierno; -elección directa
por los afiliados; y -afiliación directa que permite la
incorporación de sindicatos, seccionales, agrupaciones
y aún de individuos. De esta manera, pueden afiliarse tanto
trabajadores/as ocupados/as como desocupados/as y jubilados/as
.
Hasta el 2000, la cifra total de afiliados/as era de 732.301,
representando las mujeres un total de 380.920; es decir, más
el 52% del total. La afiliación de las mujeres se incrementó
desde 1997, en que representaban el 50%.
Desde 1991 hasta el 2000, los espacios de mujeres en la CTA fueron
espacios informales. Los
reclamos fueron acompañados durante esta etapa por la demanda
permanente y reiterada de reconocimiento de un espacio propio
y acceso a los lugares de decisión. En junio del 2000,
en el congreso de la CTA se hizo una reforma estatutaria por la
cual se creó la Secretaría de Equidad de Género
e Igualdad de Oportunidades y se estableció un cupo
mínimo del 20% en los cargos directivos de la CTA, cualquiera
fuera su nivel, local, provincial, regional o nacional. Gracias
a esta reforma, en las elecciones de setiembre del 2000 ingresaron
400 mujeres a la dirección y se eligieron a nivel nacional
120 secretarías de equidad de género.
A partir de esto se da un giro institucional:
"Esta es la primera vez que se toma institucionalmente la
cuestión de género. Si bien hubo siempre mujeres
que militaron, espacios de mujeres en ATE y otros sindicatos,
a nivel nacional y en las comisiones directivas estos espacios
no existían. Hoy todas las regiones y todas las ciudades
grandes tienen una Secretaría" .
Sin embargo, las autoras señalan que "pocos son los
objetivos alcanzados y pocas las acciones concretas que se pueden
contabilizar en la etapa actual. La debilidad de la Secretaría
de Género e Igualdad de Oportunidades para implementar
acciones concretas es notoria", por ejemplo, la falta de
formación en una perspectiva de género de quienes
integran las secretarías recientemente creadas. La prioridad
es luchar contra la pobreza y el desempleo, compromiso que relega
otras demandas posibles. En resumen, "la institucionalización
de la Secretaría no significó, hasta ahora, cambios
sustantivos en el reconocimiento de las problemáticas y
demandas de las mujeres".
-La Secretaría de Género de CTERA
En 2001, fue creada la Secretaría de Género e Igualdad
de Oportunidades, que tiene por antecedente la Comisión
de la Mujer Trabajadora, de 1997.
CTERA es un sindicato que agrupa a docentes, donde casi el 80%
son mujeres, que representan casi el 90% de las afiliaciones.
Ell 26 de marzo de 2001, en el Congreso Extraordinario de CTERA
se aprobó la reforma del Estatuto, que creó la Secretaría
de Igualdad de Género y Oportunidades y establece un treinta
y tres (33%) como mínimo de candidatas mujeres o de candidatos
varones para asegurar pisos de participación a ambos géneros.
De la enumeración de deberes y atribuciones de la nueva
Secretaría surge que se trata de "estimular una participación
ciudadana más activa de mujeres y niñas en la defensa
de sus derechos para la igualdad de género y posibilidades",
"promover una legislación protectora de los derechos
de las mujeres y desarrollar estrategias educativas que conlleven
a su efectivo cumplimiento y aplicación ", "promover
la participación de las mujeres en la Confederación",
"organizar la participación de las mujeres pertenecientes
a las entidades de base" a través de "la creación
de mecanismos que la hagan posible" y "promover la defensa
de sus derechos" e "impulsar la igualdad de oportunidades
y posibilidades dentro y fuera del sistema educativo".
- Asociación de Trabajadores del Estado (ATE)
Este sindicato si bien tuvo un Departamento de la Mujer creado
en 1987, hoy ya no existe. Luego de la intensa actividad desplegada
durante la década del 90, el panorama cambió.
Chejter y Laudano citan el testimonio de Alicia De Lucio, ex Departamento
de la Mujer de ATE, sobre la situación actual: "Las
mujeres no tienen conciencia de que se tienen que unir, muchas
veces se dan cuenta cuando quieren un puesto de concejal o cuando
los hombres las sopapean... es que estos temas (los de las mujeres)
salen cuando son útiles para otras cosas... Son temas difíciles
en el sindicalismo y en la política en general. Nadie se
dedicó a protestar porque en Argentina no se cumple con
lo que se comprometió con los derechos de las mujeres (...)
Con la situación actual estos temas parecen menores, quedan
relegados. Ahí se ve el machismo de los argentinos y de
los sindicalistas. Vamos para atrás".
- Movimiento de Ocupantes e Inquilinos Mujeres (MOI Mujeres)
Dentro del Movimiento de Ocupantes e Inquilinos que integran la
CTA, se formó en 1995 el MOI Mujeres. A nivel de participación
en la Comisión Directiva eran 5 mujeres y 5 varones, teniendo
una mujer la presidencia, esto fue señalado como uno de
los logros del trabajo. Otros logros fueron:
- la institucionalización de un espacio de mujeres que
funcionó como una red solidaria.
- el hecho que la delegación de mujeres al Quinto Encuentro
Latinoamericano de la SELVIP en San Pablo participaron 10 mujeres
sobre un total de 16. Sin embargo, la experiencia del MOI Mujeres
no continuó.
En
síntesis, Chejter y Laudano expresan: "La agenda de
mujeres en el movimiento sindical durante la década del
90 continúa procesos abiertos en los 80, de institucionalización
de espacios de mujeres, en algunos casos bajo la forma de departamentos,
secretarías o áreas dentro del sindicato y en otros,
sin alcanzar ese grado de institucionalización pero con
presencia dentro de las respectivas organizaciones.
En la mayoría de las organizaciones sindicales fueron acciones
impulsadas por mujeres de los propios sindicatos, cuyos planteos
se dieron en dos grandes lineamientos: por un lado, acciones tendientes
a una mayor participación de las mujeres en las conducciones
de las organizaciones sindicales; por el otro, acciones relacionadas
con reivindicaciones específicas de género, algunas
vinculadas con las condiciones de trabajo de las mujeres y otras
no estrictamente laborales.
En los estudios de casos y en las voces de las mujeres sindicalistas,
se observa una gran valoración de la institucionalización,
que es percibida como el marco que legitima las cuestiones de
género tanto las relacionadas con las instancias laborales
específicas; entre ellas, las situaciones de violencia
laboral y acoso sexual como las cuestiones relacionadas con el
rol de la mujer, el reconocimiento de su trabajo, los roles domésticos,
la doble jornada, etc.
En los últimos años, en que la participación
de las mujeres se acrecentó, se fue profundizando a la
vez el impacto de los procesos globales con un debilitamiento
en la capacidad de acción sindical y la pérdida
de las clásicas conquistas, muchas de las cuales incluían
las de las mujeres.
Se puede concluir que resultó más importante la
pelea por los espacios y el reconocimiento que los reclamos específicos
de las mujeres, sean éstos laborales o no y el reconocimiento
de "retrocesos" sobre todo en lo que hace a demandas
de carácter laboral."