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Diferencias salariales
Si bien las
mujeres con empleo demuestran un mayor nivel educativo
que los hombres (el 20 por ciento de ellas tiene nivel de instrucción
superior comparado con el 11 de los hombres y es relativamente
mayor la presencia de mujeres en el nivel de secundario completo
hasta universitario completo), en promedio, las mujeres reciben
el 71 por ciento del salario del varón. Pero estas
diferencias tienden a disminuir cuando se considera la distribución
del ingreso horario ya que las mujeres son mayoría en subocupación.
Los mejores sueldos se dan en los niveles más instruidos,
los patrones, en el sector servicios, en establecimientos grandes
y con antigüedad. La mayor brecha se da después de
los 40 años, entre casados/as, jefes/as de hogar y nivel
alto educativo.
La brecha salarial aumenta a medida que aumenta la edad:
las mujeres de 60 años y más ganan el 48 por ciento
del salario masculino del mismo grupo. El mayor ingreso se da
entre 40 y 49 años, igual que los hombres.
En cuanto al estado conyugal, ganan más las mujeres
divorciadas y separadas y menos las casadas (aquí influye
la distribución horaria). La brecha salarial en el grupo
de casados es del 62 por ciento y entre separados y divorciados,
82. Entre solteros/as, las mujeres están un poco por encima
de los hombres.
Las jefas de hogar ganan 75 por ciento del sueldo promedio
de los jefes.
La brecha salarial se acrecienta en los niveles educativos
altos: 63 por ciento. En el bajo es de 74.
En cuanto a la categoría ocupacional, entre cuentapropistas,
la brecha es de 69 por ciento, asalariados/as, 75 y patrones/as,
77. Por tipo de tarea, se gana más en tareas administrativo
contables y menos en las de producción y reparación.(Según
Subsecretaria de la Mujer de Cancilleria. Ver Bibliografía)
El Contrainforme de las ONGs a la CEDAW 2002 también se
refiere a la violación del derecho a la igual remuneración.
En el plano de los ingresos laborales se observa una desigualdad
importante entre los varones y las mujeres; el ingreso promedio
de ellas representa el 71 por ciento del de los varones de iguales
condiciones educativas. Esta desproporción en las remuneraciones
laborales se incrementa con la edad y la calificación.
Las que padecen mayor desproporción son: las mujeres mayores
de 40 años, y quienes trabajan en actividades por cuenta
propia (como el sector de servicios, comercio o industria) y las
que poseen niveles superiores de instrucción. También
el Contrainforme 2002 se refiere a la vigencia del techo de
cristal. Tal como ocurre en todo el mundo, en el mercado de
trabajo las mujeres continúan segregadas a ciertas ramas
y categorías ocupacionales, relacionadas con su rol de
madre y cuidadora, y a puestos de menor jerarquía,
prestigio y remuneración. Esto, a pesar de que la matrícula
universitaria total se ha feminizado (aunque por un pequeño
margen). Las mujeres se capacitan pero no logran reflejar su formación
en el acceso a mejores puestos de trabajo. El tradicional "techo
de cristal" se perpetúa debido a la falta de acción
del Estado para revertirlo; y es fácil prever que, en tiempos
de altos índices de desocupación, se incrementará.